-Sabor amargo.-
…Base 5 ~ Konoha…
Amaru
yacía sobre la cama en la que anteriormente reposaba Zabusa, viendo como el
hombre buscaba ropa de su talla en el viejo armario que había para ponerse.
–
Gracias muñeca, por curarme. – Dijo el rastreador
terminando de vendar su rostro después de vestirse.
La
pelirroja se sonrojó por la diversión del hombre y decidió lanzarle un beso al
aire con su dedo anular a Momochi, que sonrió con superioridad ante la
respuesta de la mujer.
Zabusa
salió de la habitación con el ego por las nubes tras las palabras de la
pelirroja, encontrándose a un Haku con cara de enfado que estaba apoyado en la
pared frente a la puerta que había cruzado.
– ¿Te
has divertido?. – Le preguntó al hombre de vendas, viendo como este cerraba la
puerta tras de sí.
– Si,
mucho. Fue una lástima que no entraras y te unieras al jueguito. Estoy seguro
que lo hubieses disfrutado. – Contestó con una sonrisa ladina bajo sus vendas
sabiendo de que su compañero estaba irritado por alguna extraña razón pero cuyo
comportamiento le agradaba de alguna manera.
– No
quise intervenir, ya que se oía hasta la calle lo bien que os lo pasabais
juntos. – Escupió cada palabra como si le quemara la boca al chico de cabello
largo.
– Si
no te conociera, diría que estas celoso de que me revolcara con una mujer. –
Habló Zabusa en tono burlón. – Pero es algo imposible, ¿cierto?. Del principio
acordamos que solo tendríamos sexo para descargar nuestra tensión laboral, nada
de sentimentalismos y esas estupideces. – Le recordó con descaro Zabusa,
llevándose su mano derecha a su barbilla, en clara señal de autosuficiencia.
– No
me hagas reír, Zabusa. Es muy temprano para estar contando chistes. – Soltó
mirando al mayor para dirigirse caminando hasta la salida del edificio. – Lo
último estaba de más. – Aclaró antes de perderse en el pasillo de esa construcción.
–
Estos jóvenes de hoy en día… no hay quien los comprenda. – Susurró rascándose
la cabeza, con la mano que anteriormente descansaba en su mentón, viendo como
Haku se alejaba. – Sólo espero que no se haya molestado mucho con lo que sea
que le este enfadando o no volveré a tocar ese culo en mucho tiempo. – Dijo
para sí antes de emprender camino y seguir los pasos de su compañero.
…Casa de Sakura ~ Konoha…
Los
rayos de sol dieron directo a la cara de Sasuke, que a regañadientes abrió sus
negros ojos. Parpadeó repetidas veces acostumbrándose a la claridad del día y
bostezó antes de darse la vuelta en la cama en busca de un cuerpo, que suponía,
debía estar recostado a su lado esperando a que lo abrazase.
Se
sorprendió al no encontrar a Naruto y se levantó del cálido lecho para quedar
sentado en el colchón pero un objeto brillante llamó su atención en la pequeña
mesa de noche.
Reconoció
el objeto que pertenecía al de ojos azules y el papel con su nombre escrito
bajo ese anillo, llamó su atención, causándole que su corazón bombeara
demasiado rápido y con mucha fuerza en su pecho.
Sin
pensarlo dos veces, apartó el anillo que colocó en su mano derecha, en uno de
sus dedos como un acto reflejo, y cogió el papel que comenzó a leer, dándose
cuenta de que se trataba de una carta de Naruto sin necesidad de leer el final
del escrito o ver la firma del rubio.
Silenciosos
gotas de agua saladas rodaron por la cara del Uchiha a cada palabra que leía en
esa carta que le había dejado el amor de su vida.
Sasuke:
Cuando
leas esto lo más probable es que te habrás acabado de despertar y no sabré si
continuarás enfadado conmigo por mi estupidez, al actuar tan impulsivamente,
sin detenerme a meditar la gravedad de mis actos.
Sólo
puedo pedirte que me perdones, lo siento mucho y admito que tú tenías razón
porque no debí de llevar a Sai a la casa de tu amiga y arriesgar de ese modo a
toda su familia pero, en especial, exponerte a ti.
Ciertamente,
se ven muy felices, me refiero a la familia de tu amiga Sakura, y me encantaría
que nosotros dos, junto a ese pequeño ser que crece en tu vientre nos viéramos
igual, en un futuro, como una familia unida por el más puro amor. Supongo, que
este pensamiento lo compartimos ambos en el interior de nuestros corazones pero
la realidad nos grita que no puede ser para nosotros.
Realmente,
no sé como continuar con lo que te voy a escribir, puesto que me duele mucho
esta decisión, pero sé que lo entiendes… que comprendas que esta decisión la
tomo por los tres porque os amo ambos como para dejar que sufráis algún daño
por mi causa. Quiero que se te grabe en tu alma, que yo te amo con todo mi ser
y amo al fruto de nuestro amor de la misma manera.
Creo,
que ya debes suponer lo que estoy tratando de decirte y te pido, por favor, no
llores y seas fuerte por ti, por mí y por nuestro hijo o hija que es la muestra
de nuestro amor aunque seguro no lo haces a propósito porque he escuchado que
las hormonas interfieren mucho en los embarazos.
Antes
que nada, deseo que te quede claro que ha sido una decisión que me ha costado
mucho tomar pero que gracias a una charla con tu amiga, Sakura, finalmente me
decidí y es que me voy Sasuke porque es lo mejor para nosotros. Me voy junto a
Moegi y Sai, el chico que jamás debí llevar a la casa de tu amiga.
Cuando
estés leyendo esto yo estaré lo suficiente lejos como para que puedas detenerme,
me habré marchado desde hace horas y no sabré si volveré a verte porque tengo
que afrontar mi destino con valor. Por favor, no trates de buscarme me sentiré
muy mal si me entero que te ha ocurrido algo por mi culpa, jamás podría
perdonarme el hacerte sufrir.
Si
muero, como profetisa Moegi, por favor, quiero que no te hundas en la oscuridad
y espero que rehagas tu vida junto a ese regalo que es un milagro. Encuentra a
alguien que te llegue a amar tanto como yo he tenido la fortuna de hacerlo y
disfruta cada minuto de la vida que vivas.
Si
por el contrario, encuentro una forma de cómo evitar mi muerte. Ten por seguro
que volveré a por ti y buscaré la forma de casarnos, será la mejor unión de
todas.
Te
dejo mi anillo de la suerte, no vale gran cosa pero tiene un gran valor
sentimental para mí porque ese anillo fue lo último que mi padre me dio antes
de ser asesinado por Raíz. Ahora quiero que lo tengas tú y lo conserves, hasta
el momento que tengas que dárselo nuestro hijo o hija.
Una
cosa más, y es lo último que te pido, háblale a él o ella de mí y dile que su
padre lo ama, lo amó y amará porque aún si he muerto yo estaré junto a vosotros
apoyándoos y cuidándoos desde donde me encuentre.
Te
quiere…
Naruto
Sasuke
apretaba el papel en su pecho sin poder detener su llanto.
–
¡Idiota…!dices que…no me quieres…ver sufrir…y es lo que has hecho…al irte… –
Sollozaba desconsoladamente el Uchiha.
Sakura
había abierto la puerta precipitada al escuchar el llanto de su amigo cuando
iba a golpear la entrada para acercarle el desayuno y corrió hacía él.
La mujer
de cabello rosa dejó previamente la bandeja con el desayuno sobre la mesita de
noche para abrazar a Sasuke e intentar consolarlo.
Ambos
estuvieron largo tiempo abrazados, cuando consiguió quitar el papel arrugado de
las manos que Sasuke, el cual el Uchiha había presionado contra su pecho, para dejarlo a un lado mientras intentaba
tranquilizar a su amigo.
– Cálmate,
por favor. – Suplicaba Sakura sintiendo también ganas de llorar por no saber
cómo confortar al moreno. – Esto no es bueno para el bebé, Sasuke.
– Se
fue…se fue… – Repetía una y otra vez el Uchiha.
–
¿Quién se fue, Sasuke?. – Preguntó la mujer de ojos jades, a sabiendas de que
se estaba refiriendo al rubio, y el sentimiento de culpa la comenzaba a abordar por no ser capaz de
calmar a su amigo.
Se
sentía culpable, por haberle dicho la noche pasada todo aquello a la pareja de
Sasuke, recomendándole que se marchara. Prácticamente, acusándolo de ser un mal
novio y, por tanto, sería un mal padre que no se merecía de pareja al Uchiha
porque dudaba de su amor para su amigo y esa criatura no nata. No obstante,
ahora, lo único que deseaba es que ese hombre estuviese ahí porque ella no era
capaz de darle al moreno lo que en realidad necesitaba en ese momento y no era
otra cosa, que la presencia del rubio.
–
Naruto…se fue…el morirá…va a la muerte. – Le confesó Sasuke, algo más clamado
debido al cansancio del llanto y Sakura abrió los ojos de sobremanera por la
sorpresa. – Y-yo no… podré besarlo…amarlo…gritarle…y todas…esas…co-cosas por...última…vez…
– Sorbió por su nariz con fuerza. – No…conocerá a… nuestro bebé…– Continúo
sollozando abrazando a Sakura.
La mujer
de cabello rosa comenzó a llorar, también, sintiendo que había metido la pata
hasta el fondo con respecto al rubio y es que ella, no tenía conocimiento de
que estuviera en peligro de muerte.
–
Y…¿cómo estas…seguro de…que va a morir tu novio?. – Preguntó Sakura, intentando
de que el moreno no se diese cuenta de que estaba también derramando lágrimas.
–
Mo-Moegi…lo vio…ella es una…vidente… – Reveló apretando las ropas de su amiga
en busca de apoyo moral pero sintiendo que lo que estaba buscando no lo
encontraba en aquel abrazo, ni persona.
En ese
instante, Sakura se sintió la peor persona del mundo y se soltó a llorar
amargamente porque sin duda, le había dicho todas esas cosas horribles al
rubio, de la que ahora se arrepentía, sin conocer nada acerca de él o como era
la relación que tenía con el elemental.
…Plaza Rei ~ Konoha…
Naruto,
Moegi y Sai se habían comunicado con el grupo Akatsuki y habían decidido
encontrarse al mediodía en el monumento de los ninjas, que fueron los
fundadores de Konoha y capaces de que prosperara hasta convertirse en lo que
Konoha era hoy en día, de la plaza Rei.
Se
trataba de uno de los lugares históricos de la ciudad de Konoha y una de las
paradas obligatorias para todo extranjero que llegaba a la ciudad por primera vez.
Incluso, los colegios hacían numerosas excursiones, explicándoles la historia
del lugar a los estudiantes. Es por eso, que desde tempranas horas de la mañana
la plaza estuviese tan concurrida.
Moegi
estaba sentada en el suelo con su espalda apoyada en el enorme monumento de
piedra, bebiendo un refresco de naranja para calmar su sed del tortuoso calor
que estaba haciendo a esa hora del día.
– Son
las 12:40 am. No tardarán en aparecer. – Comunicó Naruto viendo el reloj de la
enorme torre de ladrillo a lo lejos.
–
Espero que lleguen a tiempo porque no me apetece encontrarme con ninguno de
nuestros perseguidores. – Indicó Moegi para darle otro sorbo a su refresco. –
Ya te dije que los vi moviéndose y estoy segura que vienen directos hacia aquí.
– Les recordó a los chicos.
– ¿Es
una vidente?. – Preguntó Sai a Naruto, ocasionando que la adolescente arrugará
el ceño con enfado.
– Sí.
Ella te vio y sabía que nos encontraríamos en algún momento. – Le contestó al
moreno, apartando su mirada de la gente que caminaba por la plaza.
–
ESTOY PRESENTE. – Gritó la de cabello naranja molesta.
– Y…
¿por qué motivo ella…?. – Quiso preguntar el confusor.
– Por
mi abuela. – Lo interrumpió la chica. – Mi abuela Tsunade es prisionera de Raíz
y de alguna manera, hay una posibilidad de que el estar contigo ayudará a mi
abuela y pueda reunirme con ella. – Confesó la pequeña vidente.
– ¿Aún
no le has dicho lo mejor?. – El sarcasmo junto con la diversión en la voz el
rubio volvió a captar la atención de los otros dos. – Ella ha visto nuestras
muertes. De alguna manera, todo esto deriva en muerte. – Añadió con seriedad.
Sai se
sorprendió pero no dijo nada más.
…Isla Luna…
El
ambu con la máscara dorada entró al despacho donde se encontraba Danzou hablaba
a dos personas que eran parte de la dirección de las instalaciones de CING.
–
Señor, el helicóptero ya está listo para su partida. – Informó el enmascarado
con prisa.
– Muy
bien. – Habló el anciano al enmascarado que se retiró del despacho tras esas
simples palabras.
– Yamato, dile a Fuu y Torune que se dirijan inmediatamente
al helipuerto. Ellos vendrán conmgio. – Ordenó al hombre de pelo corto, castaño y ojos
negros.
– Sí,
señor. – Respondió abandonando la habitación para ejecutar la orden.
–
Shizune, tú quedas al cargo del cuidado de Tsunade. – Ordenó el anciano, esta
vez, dirigiéndose a la mujer.
– Sí,
señor. – Al igual que su compañero se fue de la habitación para hacer su
encomienda.
Danzou
se acercó a la enorme mesa, donde cogió su teléfono móvil, el cual guardó en su
chaqueta antes de abandonar el despacho para ir hacia el helicóptero que lo
esperaba.
…Casa de Guren ~ Konoha…
Un
chico de 16 años con el pelo de color del lodo y piel blanca, estaba
escribiendo en unas hojas con los ojos cerrado.
Frente
al muchacho se encontraba los Hyuuga y Guren que miraban como rellenaba
aquellas hojas de papel con una hermosa escritura, moviendo la pluma velozmente
encima del papel pero toda la atención a la mano del joven fue rota cuando esta
se detuvo. Yukimaru dejó de escribir y abrió sus ojos mostrando un hermoso iris
violeta.
– Aquí
tiene, Hyuuga-sama. – Dijo con respeto el adolescente entregándole las hojas
escritas a Neji, quien sonrió.
–
Gracias, Yukimaru. Te agradecemos tu cooperación. – Agradeció Hinata con
dulzura.
– No
ha sido nada, Hyuuga-sama. – Le respondió el muchacho a Hinata con un leve
sonrojo.
– Nos
vamos. – Ordenó Neji tras echar un vistazo a las anotaciones del chico de ojos
violetas.
…Isla Luna…
El
ambu con la máscara dorada salió al exterior, una vez el helicóptero en el que
iba Danzou junto a los otros dos hombres
se había alejado lo suficiente.
El
ambu se retiró la máscara, mostrando su rostro serio y revelando su identidad,
pues el misterioso ambu era Mizuki.
El
hombre de pelo blanco silbó una vez y de las olas que rompían en la costa, a
unos diez metros del CING saltó una masa
deforme que fue tomando la forma de un hombre desnudo.
Se
trataba de un joven de unos 27 años. Su pelo era de color azul claro un poco
largo y tenía una enorme sonrisa que dejaba ver sus dientes de sierra. Sus ojos
eran de color violeta.
– Al
fin apareces, Suigetsu. – Habló Mizuki. – Aquí tienes. – Le lanzó una especie
de cilindro metálico de unos 50 centímetros . – Estoy seguro que Orochimaru
querrá saber su contenido con ansias. –
Comentó con una sonrisa maliciosa.
– Esa
serpiente solo le interesa su propia subsistencia. – Rebatió el hombre de ojos
violetas. – Aunque es lo que todos pretendemos, ¿cierto?. – Inquirió mirando el
cilindro que le había entregado y sabía guardaba información importante en su
interior.
– ¿Aún
estás molesto por lo que te hizo la pequeña cría de Orochimaru? ¿Cómo era su
nombre? ¡Ah! ya lo recuerdo, Karin. – Indagó burlón Mizuki viendo como el otro
hombre funcia el ceño. – Desde el principio se veía que era una serpiente como
su progenitor era de esperar que hiciera algo así. – Afirmó Mizuki.
– ¡Oh!
Hace mucho de eso y no recuerdo lo que es la preocupación. – Contestó Suigetsu
con una gran sonrisa.
–
¿Acaso ya tienes a alguien?. – Se interesó el de ojos negros.
–
Pues, no sé qué decirte pero si te confieso que lo pase de maravilla con una
joyita de la noche. – Reveló el de pelo azul. – Adiós, Mizuki y no abuses de tu
suerte, el que trabajes al servicio de Danzou no te exime de que un día te
conviertas en uno de sus juguetes de experimentación. – Dijo antes de saltar al
agua salada del mar antes de que el otro hombre pudiese decir algo.
…Casa de Sakura ~ Konoha…
Sakura
abrigaba con las mantas a su amigo que había acabado desmayándose después de
llorar toda la mañana.
Los
hermosos ojos verdes de la mujer se dirigieron hasta el papel arrugado que
reconoció como la nota de despedida de Naruto y a la que Sasuke había abrazado
con fuerza a su pecho. Lo recogió del suelo viendo que estaba puesto el nombre
del Uchiha en una de las caras de las hojas y por el otro estaba el escrito
destinado a su amigo. Sakura sabía que era algo confidencial pero la curiosidad
ganó a su razonamiento y acabó por leerla con toda la atención posible.
La
mujer de cabello rosa volvió a llorar a cada palabra escrita en el pedazo de
papel porque podía percibir los grande sentimientos que le profesaba el rubio a
su amigo y su corazón se encogió más por el error que cometió.
Sakura
dobló la improvisada carta y la depositó sobre la bandeja de comida para
abandonar la habitación y dejar descansar al moreno. Decidió dejar la bandeja
sobre la mesita de noche por si despertaba y deseaba comer un poco.
Cuando
llegó a la escalera se limpió las lágrimas de la cara con brusquedad y bajó los
escalones, intentado a cada paso calmarse para que su pequeña hija no se
preocupase por ella. Vio a Aya jugando con sus muñecas y consiguió formar una
pequeña sonrisa al sentirse afortunada de que sus seres amados estén a su lado.
– Aya.
– Sakura llamó a la niña captando toda la atención de la pequeña que sonrió al
verla. – ¿Te gustaría comer pizza?. – Le preguntó sabiendo que era muy tarde
como para preparar un almuerzo en condiciones.
– ¡SÍ,
MAMI!. – Gritó la pequeña más que feliz dando pequeños saltitos con su muñeca
en brazos.
Sakura
asintió antes de marcar el número y pedir la pizza. Después suspiró por lo que
iba a hacer pero era la única persona a quién podía acudir en esos momentos.
…Plaza Rei ~ Konoha…
–
¿Estás segura que en tu visión ellos estaban aquí?. – Preguntó Orochimaru a su
hija.
– Sí,
estoy segura, drame. – Respondió Karin mirando hacía todos los lados buscando
entre las personas que rondaban el lugar.
–
Puede que hayamos llegado tarde. – Sugirió Jiraiya acercándose a su esposo con
dificultad debido a cumplir las exigencias sexuales de su amante.
– Eso
parece. – Habló Kabuto colocándose sus gafas.
…Isla Luna…
Shizune
vio como el helicóptero había desaparecido en el horizonte y ya no había nadie
rondando los límites del edificio.
– Es
la hora, Yamato. – Anunció la morena y el hombre asintió.
Ambos
fueron hasta la cama donde Tsunade estaba acostada, vistiendo un vestido gris y
verde. Yamato cogió a Tsunade entre sus brazos y ambos emprendieron camino al
exterior del edificio con sigilo y precaución para no ser descubiertos.
Una
vez fuera del enorme edificio se dirigieron a la costa donde había una pequeña
barca de madera y Yamato depositó a la rubia dentro del bote.
– ¿No
las hecho muy pequeña?. – Preguntó Shizune depositando una bolsa con alimentos.
– El
tamaño es el correcto para que pase desapercibida. – Respondió el castaño.
– Está
bien. – Dijo asintiendo.
–
Ahora es tu turno, clon*. – Dijo sin apartar los ojos de la mujer.
Shizune
cerró sus oscuros ojos y juntaba las palmas de sus manos ocasionando que su
cuerpo creara la ilusión de dividirse en dos pero lo que ocurrió, es que
apareció otra Shizune junto a la inicial.
El
clon subió en la embarcación de un salto y se sentó cogiendo los remos.
– Ten
cuidado. – Pidió la verdadera Shizune a su copia.
El
clon asintió y comenzó a remar alejándose de la isla ante la atenta mirada de
los otros dos.
–
¿Cuánto durará el clon?. – Preguntó Yamato a la mujer.
– Tres
horas, después estallará en una nube de humo. Es el tiempo suficiente para que
el cuerpo de Tsunade recupere su movilidad y pueda llegar ella sola remando al
continente. Además, le inyecté un anti anestésico para que se acelere su
recuperación. – Le comunicó Shizune al hombre que asintió antes de que ambos
volvieran de vuelta al edificio de la misma manera en la que habían salido al
exterior.
…Sótano del casino Tres Lunas ~ Konoha…
– Aquí
estarán seguros. – Habló Pain a los invitados mientras todos tomaba un lugar en
la habitación. – Ni los rastreadores ni otros con don pueden ir tras vosotros
si permanecéis en este lugar. – Afirmó el de cabello naranja.
–
¿Cómo?. – Preguntó Moegi con curiosidad.
– Él
es un capote*, así que no nos podrán olfatear. – Respondió el líder del grupo
señalando a Tobi.
Los
dos chicos y la adolescente asintieron con la cabeza.
–
¡TOBI ES UN BUEN CHICO! ¡TOBI OS PROTEGERÁ!. – Gritó el enmascarado
infantilmente.
– ¿Y
qué hay de los videntes, si nos ven mandaran rastreadores aquí?. – Inquirió Sai
con preocupación ya que un capote podría nublar el seguimiento de los
rastreadores pero no de las visiones.
– Si
alguien vine a este lugar Konan lo detectará antes de que llegue a abrir la
puerta. – Respondió Pain señalando a la mujer de pelo azul a su lado. – Es una
centinela*. – Explicó mientras la mujer con la flor que decoraba su peinado
asentía. – Además, por aquí pasan cientos de personas como nosotros y debido a
eso, suele confundir a los videntes porque crea un bucle en ellos y le es
difícil dar con nosotros. – Terminó el hombre de pearcing.
–
Estábamos esperando que volvieses a contactar con nosotros. – Confesó Sasori
sentado, como era habitual, en el mismo sofá que Deidara mirando a los recién
llegados escrutadoramente. – ¿Qué ocurrió para que no aparecieras a la cita
anterior?. – Realizó la pregunta que todos los Akatsukis deseaban saber.
– Me
capturaron los rastreadores que envió Raíz. – Sai fue directo al grano. –
Después aparecieron un grupo de mafiosos y gracias al enfrentamiento, conseguí
escapar. – Terminó el moreno sin querer entrar en detalles
–
Tienes suerte, chico. No hay muchos que consigan escapar de Raíz dos veces y
vivan para contarlo. – Alagó Kisame con una sonrisa mientras cruzaba sus brazos
sobre su pecho.
Pain
iba a hablar cuando el teléfono de Itachi comenzó a sonar.
–
¿Diga?. – Contestó ante las atentas miradas de todos ya que era inusual que el
hombre recibiera llamadas. – ¿Mi hermano?. – Preguntó sin hacer notoria su
sorpresa. – Entiendo. Espérame ahí. – Finalizó colgando el teléfono móvil para
guardarlo en su bolsillo.
–
Sasuke… – Musitó en voz baja Naruto ante el recuerdo de su pareja en ese preciso
momento que aquel desconocido mostraba un rostro preocupado parecido a Sasuke.
– “Espero no estes enojado y comprendas
que esto es lo mejor”. – Pensó.
Itachi
abandonó la sala sin que nadie lo detuviese o preguntara sobre que ocurría.
…Aeropuerto Midori ~ Konoha…
El
helicóptero había llegado por fin a su destino y los tres hombre bajaron donde
los estaban esperando Zabusa y Haku.
–
Bienvenido, señor. – Saludaron respetuosamente los dos rastreadores al anciano,
haciéndo una reverencia a la vez.
– Dejaos
de tonterías, quiero que me contéis todo acerca de lo que ha ocurrido para que
Sai no esté de regreso en CING. – Demandó Danzou.
– ¡Sí,
señor!. – Corearon a la vez los dos rastreadores.
…Casa de Sakura ~ Konoha…
Sakura
estaba sentada en uno de los sillones de su sala con un libro en las manos
intentando leer mientras su hija garabateaba en las hojas de papel mientras
canturreaba una de las canciones infantiles que le habían enseñado en el
colegio. Sin embargo, no era a causa de la voz de Aya que no pudiese pasar de
la primera línea del párrafo del libro de cubierta morada que intentaba leer.
La
mujer de ojos verdes miró hacia la escalera, la preocupación por su amigo y
todo lo sucedido en esos pocos días desde que se reunieron la angustiaba pero,
realmente, la inquietaba era el si había hecho bien en llamar a Itachi.
+_+_+_Flash Back+_+_+_
Había
terminado de pedir la pizza y cuando colgó el nombre de Itachi pasó por su
mente. Al fin y al cabo, Itachi era el hermano mayor de Sasuke y aunque ella
tenía conocimiento de que hacía tiempo que no se hablaban, sentía que era el
único que podría ayudar a Sasuke.
Sin
pensar demasiado en las consecuencias, Sakura descolgó el teléfono y tecleó el
número que sabía de memoria ya que continuaba manteniendo el contacto con el
mayor de los hermanos.
Sonaron
dos tonos hasta que la voz serena que esperaba oír apareció.
–
¿Diga?.
–
Itachi, Soy Haruno Sakura y a ocurrido algo con tu hermano… con Sasuke. – Habló
apresurada la sanadora.
– ¿Mi
hermano?.
–
Itachi, él está en mi casa y se encuentra muy mal. Yo… yo no sé qué hacer y… – La Haruno intentó comunicar lo
que ocurría antes de que el llanto la volviese a abordar.
–
Entiendo. Espérame ahí. – Interrumpió el Uchiha, probablemente temiéndose lo
peor.
–
Gracias… Itachi. – Finalizó la
Haruno escuchando como la conexión se cortaba al otro lado de
la línea.
+_+_+_End Flash Back+_+_+_
La de
cabello rosa fue sacada de sus recuerdos cuando escuchó como tocaban la puerta
principal de su casa.
Dejó
el libro en la estantería antes de acercarse a la puerta y abrirla para
encontrarse con un moreno de pelo largo atado en una coleta baja que la miraba
con unos fríos ojos negros.
–
¿Dónde está?. – Preguntó adentrándose en la casa.
– En
la habitación de invitados, arriba. – Le informó Sakura cerrando la puerta.
–
¡ITACHI-SAN!. – Gritó Aya al ver al moreno para corre a su regazo.
– ¿Qué
tal, pequeña?. – Preguntó con una sonrisa a la niña que se abrazaba a su pierna
derecha.
– Bien
pero hace mucho que no vienes a jugar con Aya-chan. – Afirmó la niña causándole
una sonrisa al hombre que acarició los cabellos naranjas de la menor.
– Aya,
deja a Itachi. Él podrá jugar contigo después. – Pidió Sakura a su hija
recibiendo un mohín de la pequeña.
–
Después jugaré contigo, ¿de acuerdo, Aya?. – Itachi le aseguró a la niña que lo
miró y sonrió asintiendo con la cabeza efusivamente para volver al lugar en el
que estaba sus colores.
Cuando
Itachi fue liberado por el abrazo de la niña subió junto a Sakura a la
habitación en el que su hermano estaba durmiendo.
El
mayor se acercó a la cama y acarició el pelo color ébano con cariño.
–
¿Puedes explicarme bien lo que ha ocurrido?. – Pidió a Sakura.
La
mujer tragó saliva con fuerza, pues era algo que no le apetecía comentar en ese
momento, en especial, cuando no tenía conocimiento de todo lo sucedido antes de
encontrarse con Sasuke y esto podría ser un relato incompleto.
– No
sé como comenzar. – Declaró la mujer de cabello rosa recibiendo una de las
penetrantes miradas de Itachi y no pudo hacer otra cosa que suspirar en un
intento por calmar sus nervios. – Yo no sabía que Sasuke era portador de los
rumores generados de CING, de la mutación del gestador. – Confesó Sakura viendo
como el mayor de los Uchiha fruncía el entrecejo con molestia ante la palabra
“CING” acompañado del nombre de su hermano.
– Ese
comentario está de más, Sakura. – Advirtió el de ojeras.
–
Tienes razón, lo siento. – Se apresuró a decir la fémina de ojos verdes. –
Bueno, solo es que fue algo que me sorprendió cuando se lo escuché. – Intentó
excusarse la mujer.
– Dime
lo que pasó, Sakura. – Exigió saber el moreno mayor cansado de todos esos
rodeos que estaba dando Haruno.
– No
sé, si estabas al corriente de que tu hermano tiene novio. – Miró a Itachi
viendo como volvía a fruncir el ceño con molestia por lo que decidió empezar a
contar lo sucedido. – Me lo encontré hace dos días en un callejón. Estaba
desmallado junto a una chiquilla que pedía auxilio y lo traje aquí, a mi casa.
– Comenzó su relato la Haruno.
– No estaban dañados, así que solo lo dejé descansar aquí. – Volvió a tragar
saliva para aclarar su garganta ya que por alguna extraña razón la sentía seca.
– La muchacha era una vidente, algo que descubrí al día siguiente porque tuvo
una visión del paradero de la pareja de tu hermano y ese día, salimos en su
busca, donde fuimos atacados pero al final, todo se solucionó. – Hizo una pausa
en espera de que el de coleta dijera algo pero al ver que no iba a hacerlo
prosiguió. – Yo me fui del lugar y dejé a Sasuke junto a su novio y la chica
pensando que ya todo estaría bien pero al día siguiente, regresaron aquí, los
tres. Sasuke estaba muy pálido, al parecer estaba enfermo de hace días por lo
que me dijo la muchacha. – Reveló Sakura abrazándose a sí misma, en un intento
de darse fuerzas para proseguir ante la fría mirada de Itachi, quien sentía
estaba analizándola. – Los deje entrar en casa y los guié a esta habitación.
Pensé que sería bueno ofrecerles algo, así que los dejé a solas, a tu hermano y
a su novio, porque la muchacha me siguió la planta de abajo pero cuando subí
acompañada por la muchacha, ellos estaban discutiendo y en ese momento, fue
cuando escuché decir a Sasuke que era un gestador. – Las lágrimas comenzaron a
salir silenciosas de los ojos esmeraldas. – La pareja de tu hermano se fue y el
comenzó a llorar. Intenté tranquilizarlo pero cuando dejó de sollozar,
simplemente, se tumbo en la cama y no quiso comer nada aunque yo le insistí
mucho. Incluso, la muchacha que los acompañaba. – Argumentó limpiándose las
pequeñas gotas que se deslizaban por sus mejillas. – Cuando el novio de Sasuke
regresó olía a alcohol y ya había anochecido, no pude evitar el sentirme
furiosa con él. Además, regresó trayendo a un joven en sus brazos y me pidió
que lo ayudase a curar sus heridas. No es lo que te imaginas ya que según me
contó, lo había encontrado así. – Se apresuró a aclarar al escuchar lo mal que
sonaba esas palabras. – Le dije que lo curaría si hacía que Sasuke comiera un
poco. Cuando bajaron por la escalera parecía que se habían reconciliado pero
entonces la chica entró a la cocina donde ellos estaban y volvieron a discutir.
No sé si les dijo algo u ocurrió algo en ese momento porque estaba curando al
desconocido.
– Hizo una pequeña pausa. – Después, de que el ruido cesó, vi como
el compañero de Sasuke salió fuera pero fue breve ya que volvió a entrar más
tarde aunque Sasuke, también salió de la cocina un rato después de su discusión
para regresar a la habitación. – Sorbió por la nariz. – Había pasado unas dos
horas cuando entró de nuevo la pareja de Sasuke, hablamos un poco sobre Sasuke
y lo dejé solo en la sala pero hoy por la mañana se había ido junto al chico
que trajo y a la muchacha. – Volvió a hacer otra pausa. – Cuando subí aquí con
algo de comer para Sasuke, lo encontré llorando, estaba muy alterado y terminó
desmayándose por el agotamiento. Aun no ha despertado. – Terminó Sakura mirando
a Sasuke.
–
Sakura, podrías dejarme un momento a solas con mi hermano. Me gustaría hablar
con él cuando despierte. – Le pidió a la mujer de ojos verdes después de escuchar
lo sucedido.
– Está
bien. – Pronunció antes de salir cerrando la puerta tras de ella.
…Sótano del casino Tres Lunas ~ Konoha…
–
Tendremos que ir a buscar la muestra. – Afirmó Pain sentado en un sillón con la
mujer de pelo azul a su lado después de escuchar a Sai.
– Pero
ninguno de ellos puede hacerlo ¿debería ir alguno de nosotros?. – Habló Sasori
acariciando los largos cabellos dorados de Deidara.
– Así
es, Hidan y Kakuzu, os encargareis vosotros de ir en busca de la muestra. – Les
ordenó Pain.
– Está
bien. – Respondieron ambos hombres a la vez.
– ¿Y
qué haremos después? recuerden que tenemos a los Hyuuga y a los Hebis tras el
trasero de los invitados. – Recordó Kisame ante de beber un poco de té de la
taza que tenía en la mano. – Y también, está Raíz.
– Ya
he pensado en eso. – Reveló el líder levantándose de su cómodo asiento. – Solo
habría una forma de librarnos de todos ellos a la vez.
–
¿Cómo?. – Preguntó Naruto mirando a ese extraño hombre.
–
Antes que nada, debemos estar todos reunidos y también sería bueno que vosotros
descasaseis. – Pidió el hombre delgado de cabello naranja.
Naruto,
Moegi y Sai asintieron con la cabeza para ser guiados por Konan a un lugar de
descanso.
Aclaración de los términos:
*
Capote: Son los que tienen la habilidad de proyectar una especie de escudo
invisible sobre alguien o algo y ambos (el que posea el don de capote y a la
persona u objeto que este proyectando su poder) se hacen imperceptibles ante el
poder de los rastreadores.
*
Centinela: Se trata de las personas que son capaces de percibir a otras
personas a metros de distancia.
* Clon: Se denomina a las personas que tiene la capacidad de
crear clones de sí mismos pero estos tienen un tiempo limitado de existencia.
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