sábado, 10 de junio de 2017

Ocultando nuestra naturaleza ~ Cap. 9

-Sabor amargo.-

…Base 5 ~ Konoha…

Amaru yacía sobre la cama en la que anteriormente reposaba Zabusa, viendo como el hombre buscaba ropa de su talla en el viejo armario que había para ponerse.

– Gracias muñeca, por curarme. – Dijo el rastreador terminando de vendar su rostro después de vestirse.

La pelirroja se sonrojó por la diversión del hombre y decidió lanzarle un beso al aire con su dedo anular a Momochi, que sonrió con superioridad ante la respuesta de la mujer.

Zabusa salió de la habitación con el ego por las nubes tras las palabras de la pelirroja, encontrándose a un Haku con cara de enfado que estaba apoyado en la pared frente a la puerta que había cruzado.

– ¿Te has divertido?. – Le preguntó al hombre de vendas, viendo como este cerraba la puerta tras de sí.

– Si, mucho. Fue una lástima que no entraras y te unieras al jueguito. Estoy seguro que lo hubieses disfrutado. – Contestó con una sonrisa ladina bajo sus vendas sabiendo de que su compañero estaba irritado por alguna extraña razón pero cuyo comportamiento le agradaba de alguna manera.

– No quise intervenir, ya que se oía hasta la calle lo bien que os lo pasabais juntos. – Escupió cada palabra como si le quemara la boca al chico de cabello largo.

– Si no te conociera, diría que estas celoso de que me revolcara con una mujer. – Habló Zabusa en tono burlón. – Pero es algo imposible, ¿cierto?. Del principio acordamos que solo tendríamos sexo para descargar nuestra tensión laboral, nada de sentimentalismos y esas estupideces. – Le recordó con descaro Zabusa, llevándose su mano derecha a su barbilla, en clara señal de autosuficiencia.

– No me hagas reír, Zabusa. Es muy temprano para estar contando chistes. – Soltó mirando al mayor para dirigirse caminando hasta la salida del edificio. – Lo último estaba de más. – Aclaró antes de perderse en el pasillo de esa construcción.

– Estos jóvenes de hoy en día… no hay quien los comprenda. – Susurró rascándose la cabeza, con la mano que anteriormente descansaba en su mentón, viendo como Haku se alejaba. – Sólo espero que no se haya molestado mucho con lo que sea que le este enfadando o no volveré a tocar ese culo en mucho tiempo. – Dijo para sí antes de emprender camino y seguir los pasos de su compañero.

…Casa de Sakura ~ Konoha…

Los rayos de sol dieron directo a la cara de Sasuke, que a regañadientes abrió sus negros ojos. Parpadeó repetidas veces acostumbrándose a la claridad del día y bostezó antes de darse la vuelta en la cama en busca de un cuerpo, que suponía, debía estar recostado a su lado esperando a que lo abrazase.

Se sorprendió al no encontrar a Naruto y se levantó del cálido lecho para quedar sentado en el colchón pero un objeto brillante llamó su atención en la pequeña mesa de noche.

Reconoció el objeto que pertenecía al de ojos azules y el papel con su nombre escrito bajo ese anillo, llamó su atención, causándole que su corazón bombeara demasiado rápido y con mucha fuerza en su pecho.

Sin pensarlo dos veces, apartó el anillo que colocó en su mano derecha, en uno de sus dedos como un acto reflejo, y cogió el papel que comenzó a leer, dándose cuenta de que se trataba de una carta de Naruto sin necesidad de leer el final del escrito o ver la firma del rubio.

Silenciosos gotas de agua saladas rodaron por la cara del Uchiha a cada palabra que leía en esa carta que le había dejado el amor de su vida.

Sasuke:

Cuando leas esto lo más probable es que te habrás acabado de despertar y no sabré si continuarás enfadado conmigo por mi estupidez, al actuar tan impulsivamente, sin detenerme a meditar la gravedad de mis actos.

Sólo puedo pedirte que me perdones, lo siento mucho y admito que tú tenías razón porque no debí de llevar a Sai a la casa de tu amiga y arriesgar de ese modo a toda su familia pero, en especial, exponerte a ti.

Ciertamente, se ven muy felices, me refiero a la familia de tu amiga Sakura, y me encantaría que nosotros dos, junto a ese pequeño ser que crece en tu vientre nos viéramos igual, en un futuro, como una familia unida por el más puro amor. Supongo, que este pensamiento lo compartimos ambos en el interior de nuestros corazones pero la realidad nos grita que no puede ser para nosotros.

Realmente, no sé como continuar con lo que te voy a escribir, puesto que me duele mucho esta decisión, pero sé que lo entiendes… que comprendas que esta decisión la tomo por los tres porque os amo ambos como para dejar que sufráis algún daño por mi causa. Quiero que se te grabe en tu alma, que yo te amo con todo mi ser y amo al fruto de nuestro amor de la misma manera.

Creo, que ya debes suponer lo que estoy tratando de decirte y te pido, por favor, no llores y seas fuerte por ti, por mí y por nuestro hijo o hija que es la muestra de nuestro amor aunque seguro no lo haces a propósito porque he escuchado que las hormonas interfieren mucho en los embarazos.

Antes que nada, deseo que te quede claro que ha sido una decisión que me ha costado mucho tomar pero que gracias a una charla con tu amiga, Sakura, finalmente me decidí y es que me voy Sasuke porque es lo mejor para nosotros. Me voy junto a Moegi y Sai, el chico que jamás debí llevar a la casa de tu amiga.

Cuando estés leyendo esto yo estaré lo suficiente lejos como para que puedas detenerme, me habré marchado desde hace horas y no sabré si volveré a verte porque tengo que afrontar mi destino con valor. Por favor, no trates de buscarme me sentiré muy mal si me entero que te ha ocurrido algo por mi culpa, jamás podría perdonarme el hacerte sufrir.

Si muero, como profetisa Moegi, por favor, quiero que no te hundas en la oscuridad y espero que rehagas tu vida junto a ese regalo que es un milagro. Encuentra a alguien que te llegue a amar tanto como yo he tenido la fortuna de hacerlo y disfruta cada minuto de la vida que vivas.

Si por el contrario, encuentro una forma de cómo evitar mi muerte. Ten por seguro que volveré a por ti y buscaré la forma de casarnos, será la mejor unión de todas.

Te dejo mi anillo de la suerte, no vale gran cosa pero tiene un gran valor sentimental para mí porque ese anillo fue lo último que mi padre me dio antes de ser asesinado por Raíz. Ahora quiero que lo tengas tú y lo conserves, hasta el momento que tengas que dárselo nuestro hijo o hija.

Una cosa más, y es lo último que te pido, háblale a él o ella de mí y dile que su padre lo ama, lo amó y amará porque aún si he muerto yo estaré junto a vosotros apoyándoos y cuidándoos desde donde me encuentre.

Te quiere…

Naruto

Sasuke apretaba el papel en su pecho sin poder detener su llanto.

– ¡Idiota…!dices que…no me quieres…ver sufrir…y es lo que has hecho…al irte… – Sollozaba desconsoladamente el Uchiha.

Sakura había abierto la puerta precipitada al escuchar el llanto de su amigo cuando iba a golpear la entrada para acercarle el desayuno y corrió  hacía él.

La mujer de cabello rosa dejó previamente la bandeja con el desayuno sobre la mesita de noche para abrazar a Sasuke e intentar consolarlo.

Ambos estuvieron largo tiempo abrazados, cuando consiguió quitar el papel arrugado de las manos que Sasuke, el cual el Uchiha había presionado contra su pecho,  para dejarlo a un lado mientras intentaba tranquilizar a su amigo.

– Cálmate, por favor. – Suplicaba Sakura sintiendo también ganas de llorar por no saber cómo confortar al moreno. – Esto no es bueno para el bebé, Sasuke.

– Se fue…se fue… – Repetía una y otra vez el Uchiha.

– ¿Quién se fue, Sasuke?. – Preguntó la mujer de ojos jades, a sabiendas de que se estaba refiriendo al rubio, y el sentimiento de culpa  la comenzaba a abordar por no ser capaz de calmar a su amigo.

Se sentía culpable, por haberle dicho la noche pasada todo aquello a la pareja de Sasuke, recomendándole que se marchara. Prácticamente, acusándolo de ser un mal novio y, por tanto, sería un mal padre que no se merecía de pareja al Uchiha porque dudaba de su amor para su amigo y esa criatura no nata. No obstante, ahora, lo único que deseaba es que ese hombre estuviese ahí porque ella no era capaz de darle al moreno lo que en realidad necesitaba en ese momento y no era otra cosa, que la presencia del rubio.

– Naruto…se fue…el morirá…va a la muerte. – Le confesó Sasuke, algo más clamado debido al cansancio del llanto y Sakura abrió los ojos de sobremanera por la sorpresa. – Y-yo no… podré besarlo…amarlo…gritarle…y todas…esas…co-cosas por...última…vez… – Sorbió por su nariz con fuerza. – No…conocerá a… nuestro bebé…– Continúo sollozando abrazando a Sakura.

La mujer de cabello rosa comenzó a llorar, también, sintiendo que había metido la pata hasta el fondo con respecto al rubio y es que ella, no tenía conocimiento de que estuviera en peligro de muerte.

– Y…¿cómo estas…seguro de…que va a morir tu novio?. – Preguntó Sakura, intentando de que el moreno no se diese cuenta de que estaba también derramando lágrimas.

– Mo-Moegi…lo vio…ella es una…vidente… – Reveló apretando las ropas de su amiga en busca de apoyo moral pero sintiendo que lo que estaba buscando no lo encontraba en aquel abrazo, ni persona.

En ese instante, Sakura se sintió la peor persona del mundo y se soltó a llorar amargamente porque sin duda, le había dicho todas esas cosas horribles al rubio, de la que ahora se arrepentía, sin conocer nada acerca de él o como era la relación que tenía con el elemental.

…Plaza Rei ~ Konoha…

Naruto, Moegi y Sai se habían comunicado con el grupo Akatsuki y habían decidido encontrarse al mediodía en el monumento de los ninjas, que fueron los fundadores de Konoha y capaces de que prosperara hasta convertirse en lo que Konoha era hoy en día, de la plaza Rei.

Se trataba de uno de los lugares históricos de la ciudad de Konoha y una de las paradas obligatorias para todo extranjero que llegaba a la ciudad por primera vez. Incluso, los colegios hacían numerosas excursiones, explicándoles la historia del lugar a los estudiantes. Es por eso, que desde tempranas horas de la mañana la plaza estuviese tan concurrida.

Moegi estaba sentada en el suelo con su espalda apoyada en el enorme monumento de piedra, bebiendo un refresco de naranja para calmar su sed del tortuoso calor que estaba haciendo a esa hora del día.

– Son las 12:40 am. No tardarán en aparecer. – Comunicó Naruto viendo el reloj de la enorme torre de ladrillo a lo lejos.

– Espero que lleguen a tiempo porque no me apetece encontrarme con ninguno de nuestros perseguidores. – Indicó Moegi para darle otro sorbo a su refresco. – Ya te dije que los vi moviéndose y estoy segura que vienen directos hacia aquí. – Les recordó a los chicos.

– ¿Es una vidente?. – Preguntó Sai a Naruto, ocasionando que la adolescente arrugará el ceño con enfado.

– Sí. Ella te vio y sabía que nos encontraríamos en algún momento. – Le contestó al moreno, apartando su mirada de la gente que caminaba por la plaza.

– ESTOY PRESENTE. – Gritó la de cabello naranja molesta.

– Y… ¿por qué motivo ella…?. – Quiso preguntar el confusor.

– Por mi abuela. – Lo interrumpió la chica. – Mi abuela Tsunade es prisionera de Raíz y de alguna manera, hay una posibilidad de que el estar contigo ayudará a mi abuela y pueda reunirme con ella. – Confesó la pequeña vidente.

– ¿Aún no le has dicho lo mejor?. – El sarcasmo junto con la diversión en la voz el rubio volvió a captar la atención de los otros dos. – Ella ha visto nuestras muertes. De alguna manera, todo esto deriva en muerte. – Añadió con seriedad.

Sai se sorprendió pero no dijo nada más.

…Isla Luna…

El ambu con la máscara dorada entró al despacho donde se encontraba Danzou hablaba a dos personas que eran parte de la dirección de las instalaciones de CING.

– Señor, el helicóptero ya está listo para su partida. – Informó el enmascarado con prisa.

– Muy bien. – Habló el anciano al enmascarado que se retiró del despacho tras esas simples palabras.
– Yamato, dile a Fuu y Torune que se dirijan inmediatamente al helipuerto. Ellos vendrán conmgio. –  Ordenó al hombre de pelo corto, castaño y ojos negros.

– Sí, señor. – Respondió abandonando la habitación para ejecutar la orden.


– Shizune, tú quedas al cargo del cuidado de Tsunade. – Ordenó el anciano, esta vez, dirigiéndose a la mujer.

– Sí, señor. – Al igual que su compañero se fue de la habitación para hacer su encomienda.

Danzou se acercó a la enorme mesa, donde cogió su teléfono móvil, el cual guardó en su chaqueta antes de abandonar el despacho para ir hacia el helicóptero que lo esperaba.

…Casa de Guren ~ Konoha…

Un chico de 16 años con el pelo de color del lodo y piel blanca, estaba escribiendo en unas hojas con los ojos cerrado.

Frente al muchacho se encontraba los Hyuuga y Guren que miraban como rellenaba aquellas hojas de papel con una hermosa escritura, moviendo la pluma velozmente encima del papel pero toda la atención a la mano del joven fue rota cuando esta se detuvo. Yukimaru dejó de escribir y abrió sus ojos mostrando un hermoso iris violeta.

– Aquí tiene, Hyuuga-sama. – Dijo con respeto el adolescente entregándole las hojas escritas a Neji, quien sonrió.

– Gracias, Yukimaru. Te agradecemos tu cooperación. – Agradeció Hinata con dulzura.

– No ha sido nada, Hyuuga-sama. – Le respondió el muchacho a Hinata con un leve sonrojo.

– Nos vamos. – Ordenó Neji tras echar un vistazo a las anotaciones del chico de ojos violetas.

…Isla Luna…

El ambu con la máscara dorada salió al exterior, una vez el helicóptero en el que iba Danzou junto a los otros dos hombres  se había alejado lo suficiente.

El ambu se retiró la máscara, mostrando su rostro serio y revelando su identidad, pues el misterioso ambu era Mizuki.

El hombre de pelo blanco silbó una vez y de las olas que rompían en la costa, a unos diez metros del CING saltó una masa  deforme que fue tomando la forma de un hombre desnudo.

Se trataba de un joven de unos 27 años. Su pelo era de color azul claro un poco largo y tenía una enorme sonrisa que dejaba ver sus dientes de sierra. Sus ojos eran de color violeta.

– Al fin apareces, Suigetsu. – Habló Mizuki. – Aquí tienes. – Le lanzó una especie de cilindro metálico de unos 50 centímetros. – Estoy seguro que Orochimaru querrá saber  su contenido con ansias. – Comentó con una sonrisa maliciosa.

– Esa serpiente solo le interesa su propia subsistencia. – Rebatió el hombre de ojos violetas. – Aunque es lo que todos pretendemos, ¿cierto?. – Inquirió mirando el cilindro que le había entregado y sabía guardaba información importante en su interior.

– ¿Aún estás molesto por lo que te hizo la pequeña cría de Orochimaru? ¿Cómo era su nombre? ¡Ah! ya lo recuerdo, Karin. – Indagó burlón Mizuki viendo como el otro hombre funcia el ceño. – Desde el principio se veía que era una serpiente como su progenitor era de esperar que hiciera algo así. – Afirmó Mizuki.

– ¡Oh! Hace mucho de eso y no recuerdo lo que es la preocupación. – Contestó Suigetsu con una gran sonrisa.

– ¿Acaso ya tienes a alguien?. – Se interesó el de ojos negros.

– Pues, no sé qué decirte pero si te confieso que lo pase de maravilla con una joyita de la noche. – Reveló el de pelo azul. – Adiós, Mizuki y no abuses de tu suerte, el que trabajes al servicio de Danzou no te exime de que un día te conviertas en uno de sus juguetes de experimentación. – Dijo antes de saltar al agua salada del mar antes de que el otro hombre pudiese decir algo.

…Casa de Sakura ~ Konoha…

Sakura abrigaba con las mantas a su amigo que había acabado desmayándose después de llorar toda la mañana.

Los hermosos ojos verdes de la mujer se dirigieron hasta el papel arrugado que reconoció como la nota de despedida de Naruto y a la que Sasuke había abrazado con fuerza a su pecho. Lo recogió del suelo viendo que estaba puesto el nombre del Uchiha en una de las caras de las hojas y por el otro estaba el escrito destinado a su amigo. Sakura sabía que era algo confidencial pero la curiosidad ganó a su razonamiento y acabó por leerla con toda la atención posible.

La mujer de cabello rosa volvió a llorar a cada palabra escrita en el pedazo de papel porque podía percibir los grande sentimientos que le profesaba el rubio a su amigo y su corazón se encogió más por el error que cometió.

Sakura dobló la improvisada carta y la depositó sobre la bandeja de comida para abandonar la habitación y dejar descansar al moreno. Decidió dejar la bandeja sobre la mesita de noche por si despertaba y deseaba comer un poco.

Cuando llegó a la escalera se limpió las lágrimas de la cara con brusquedad y bajó los escalones, intentado a cada paso calmarse para que su pequeña hija no se preocupase por ella. Vio a Aya jugando con sus muñecas y consiguió formar una pequeña sonrisa al sentirse afortunada de que sus seres amados estén a su lado.

– Aya. – Sakura llamó a la niña captando toda la atención de la pequeña que sonrió al verla. – ¿Te gustaría comer pizza?. – Le preguntó sabiendo que era muy tarde como para preparar un almuerzo en condiciones.

– ¡SÍ, MAMI!. – Gritó la pequeña más que feliz dando pequeños saltitos con su muñeca en brazos.

Sakura asintió antes de marcar el número y pedir la pizza. Después suspiró por lo que iba a hacer pero era la única persona a quién podía acudir en esos momentos.

…Plaza Rei ~ Konoha…

– ¿Estás segura que en tu visión ellos estaban aquí?. – Preguntó Orochimaru a su hija.

– Sí, estoy segura, drame. – Respondió Karin mirando hacía todos los lados buscando entre las personas que rondaban el lugar.

– Puede que hayamos llegado tarde. – Sugirió Jiraiya acercándose a su esposo con dificultad debido a cumplir las exigencias sexuales de su amante.

– Eso parece. – Habló Kabuto colocándose sus gafas.

…Isla Luna…

Shizune vio como el helicóptero había desaparecido en el horizonte y ya no había nadie rondando los límites del edificio.

– Es la hora, Yamato. – Anunció la morena y el hombre asintió.

Ambos fueron hasta la cama donde Tsunade estaba acostada, vistiendo un vestido gris y verde. Yamato cogió a Tsunade entre sus brazos y ambos emprendieron camino al exterior del edificio con sigilo y precaución para no ser descubiertos.

Una vez fuera del enorme edificio se dirigieron a la costa donde había una pequeña barca de madera y Yamato depositó a la rubia dentro del bote.

– ¿No las hecho muy pequeña?. – Preguntó Shizune depositando una bolsa con alimentos.

– El tamaño es el correcto para que pase desapercibida. – Respondió el castaño.

– Está bien. – Dijo asintiendo.

– Ahora es tu turno, clon*. – Dijo sin apartar los ojos de la mujer.

Shizune cerró sus oscuros ojos y juntaba las palmas de sus manos ocasionando que su cuerpo creara la ilusión de dividirse en dos pero lo que ocurrió, es que apareció otra Shizune junto a la inicial.

El clon subió en la embarcación de un salto y se sentó cogiendo los remos.

– Ten cuidado. – Pidió la verdadera Shizune a su copia.

El clon asintió y comenzó a remar alejándose de la isla ante la atenta mirada de los otros dos.

– ¿Cuánto durará el clon?. – Preguntó Yamato a la mujer.

– Tres horas, después estallará en una nube de humo. Es el tiempo suficiente para que el cuerpo de Tsunade recupere su movilidad y pueda llegar ella sola remando al continente. Además, le inyecté un anti anestésico para que se acelere su recuperación. – Le comunicó Shizune al hombre que asintió antes de que ambos volvieran de vuelta al edificio de la misma manera en la que habían salido al exterior.

…Sótano del casino Tres Lunas ~ Konoha…

– Aquí estarán seguros. – Habló Pain a los invitados mientras todos tomaba un lugar en la habitación. – Ni los rastreadores ni otros con don pueden ir tras vosotros si permanecéis en este lugar. – Afirmó el de cabello naranja.

– ¿Cómo?. – Preguntó Moegi con curiosidad.

– Él es un capote*, así que no nos podrán olfatear. – Respondió el líder del grupo señalando a Tobi.
Los dos chicos y la adolescente asintieron con la cabeza.

– ¡TOBI ES UN BUEN CHICO! ¡TOBI OS PROTEGERÁ!. – Gritó el enmascarado infantilmente.

– ¿Y qué hay de los videntes, si nos ven mandaran rastreadores aquí?. – Inquirió Sai con preocupación ya que un capote podría nublar el seguimiento de los rastreadores pero no de las visiones.

– Si alguien vine a este lugar Konan lo detectará antes de que llegue a abrir la puerta. – Respondió Pain señalando a la mujer de pelo azul a su lado. – Es una centinela*. – Explicó mientras la mujer con la flor que decoraba su peinado asentía. – Además, por aquí pasan cientos de personas como nosotros y debido a eso, suele confundir a los videntes porque crea un bucle en ellos y le es difícil dar con nosotros. – Terminó el hombre de pearcing.

– Estábamos esperando que volvieses a contactar con nosotros. – Confesó Sasori sentado, como era habitual, en el mismo sofá que Deidara mirando a los recién llegados escrutadoramente. – ¿Qué ocurrió para que no aparecieras a la cita anterior?. – Realizó la pregunta que todos los Akatsukis deseaban saber.

– Me capturaron los rastreadores que envió Raíz. – Sai fue directo al grano. – Después aparecieron un grupo de mafiosos y gracias al enfrentamiento, conseguí escapar. – Terminó el moreno sin querer entrar en detalles

– Tienes suerte, chico. No hay muchos que consigan escapar de Raíz dos veces y vivan para contarlo. – Alagó Kisame con una sonrisa mientras cruzaba sus brazos sobre su pecho.

Pain iba a hablar cuando el teléfono de Itachi comenzó a sonar.

– ¿Diga?. – Contestó ante las atentas miradas de todos ya que era inusual que el hombre recibiera llamadas. – ¿Mi hermano?. – Preguntó sin hacer notoria su sorpresa. – Entiendo. Espérame ahí. – Finalizó colgando el teléfono móvil para guardarlo en su bolsillo.

– Sasuke… – Musitó en voz baja Naruto ante el recuerdo de su pareja en ese preciso momento que aquel desconocido mostraba un rostro preocupado parecido a Sasuke. – “Espero no estes enojado y comprendas que esto es lo mejor”. – Pensó.

Itachi abandonó la sala sin que nadie lo detuviese o preguntara sobre que ocurría.

…Aeropuerto Midori ~ Konoha…

El helicóptero había llegado por fin a su destino y los tres hombre bajaron donde los estaban esperando Zabusa y Haku.

– Bienvenido, señor. – Saludaron respetuosamente los dos rastreadores al anciano, haciéndo una reverencia a la vez.

– Dejaos de tonterías, quiero que me contéis todo acerca de lo que ha ocurrido para que Sai no esté de regreso en CING. – Demandó Danzou.

– ¡Sí, señor!. – Corearon a la vez los dos rastreadores.

…Casa de Sakura ~ Konoha…

Sakura estaba sentada en uno de los sillones de su sala con un libro en las manos intentando leer mientras su hija garabateaba en las hojas de papel mientras canturreaba una de las canciones infantiles que le habían enseñado en el colegio. Sin embargo, no era a causa de la voz de Aya que no pudiese pasar de la primera línea del párrafo del libro de cubierta morada que intentaba leer.

La mujer de ojos verdes miró hacia la escalera, la preocupación por su amigo y todo lo sucedido en esos pocos días desde que se reunieron la angustiaba pero, realmente, la inquietaba era el si había hecho bien en llamar a Itachi.

+_+_+_Flash Back+_+_+_

Había terminado de pedir la pizza y cuando colgó el nombre de Itachi pasó por su mente. Al fin y al cabo, Itachi era el hermano mayor de Sasuke y aunque ella tenía conocimiento de que hacía tiempo que no se hablaban, sentía que era el único que podría ayudar a Sasuke.

Sin pensar demasiado en las consecuencias, Sakura descolgó el teléfono y tecleó el número que sabía de memoria ya que continuaba manteniendo el contacto con el mayor de los hermanos.

Sonaron dos tonos hasta que la voz serena que esperaba oír apareció.

– ¿Diga?.

– Itachi, Soy Haruno Sakura y a ocurrido algo con tu hermano… con Sasuke. – Habló apresurada la sanadora.

– ¿Mi hermano?.

– Itachi, él está en mi casa y se encuentra muy mal. Yo… yo no sé qué hacer y… – La Haruno intentó comunicar lo que ocurría antes de que el llanto la volviese a abordar.

– Entiendo. Espérame ahí. – Interrumpió el Uchiha, probablemente temiéndose lo peor.

– Gracias… Itachi. – Finalizó la Haruno escuchando como la conexión se cortaba al otro lado de la línea.

+_+_+_End Flash Back+_+_+_

La de cabello rosa fue sacada de sus recuerdos cuando escuchó como tocaban la puerta principal de su casa.

Dejó el libro en la estantería antes de acercarse a la puerta y abrirla para encontrarse con un moreno de pelo largo atado en una coleta baja que la miraba con unos fríos ojos negros.

– ¿Dónde está?. – Preguntó adentrándose en la casa.

– En la habitación de invitados, arriba. – Le informó Sakura cerrando la puerta.

– ¡ITACHI-SAN!. – Gritó Aya al ver al moreno para corre a su regazo.

– ¿Qué tal, pequeña?. – Preguntó con una sonrisa a la niña que se abrazaba a su pierna derecha.

– Bien pero hace mucho que no vienes a jugar con Aya-chan. – Afirmó la niña causándole una sonrisa al hombre que acarició los cabellos naranjas de la menor.

– Aya, deja a Itachi. Él podrá jugar contigo después. – Pidió Sakura a su hija recibiendo un mohín de la pequeña.

– Después jugaré contigo, ¿de acuerdo, Aya?. – Itachi le aseguró a la niña que lo miró y sonrió asintiendo con la cabeza efusivamente para volver al lugar en el que estaba sus colores.

Cuando Itachi fue liberado por el abrazo de la niña subió junto a Sakura a la habitación en el que su hermano estaba durmiendo.

El mayor se acercó a la cama y acarició el pelo color ébano con cariño.

– ¿Puedes explicarme bien lo que ha ocurrido?. – Pidió a Sakura.

La mujer tragó saliva con fuerza, pues era algo que no le apetecía comentar en ese momento, en especial, cuando no tenía conocimiento de todo lo sucedido antes de encontrarse con Sasuke y esto podría ser un relato incompleto.

– No sé como comenzar. – Declaró la mujer de cabello rosa recibiendo una de las penetrantes miradas de Itachi y no pudo hacer otra cosa que suspirar en un intento por calmar sus nervios. – Yo no sabía que Sasuke era portador de los rumores generados de CING, de la mutación del gestador. – Confesó Sakura viendo como el mayor de los Uchiha fruncía el entrecejo con molestia ante la palabra “CING” acompañado del nombre de su hermano.

– Ese comentario está de más, Sakura. – Advirtió el de ojeras.

– Tienes razón, lo siento. – Se apresuró a decir la fémina de ojos verdes. – Bueno, solo es que fue algo que me sorprendió cuando se lo escuché. – Intentó excusarse la mujer.

– Dime lo que pasó, Sakura. – Exigió saber el moreno mayor cansado de todos esos rodeos que estaba dando Haruno.

– No sé, si estabas al corriente de que tu hermano tiene novio. – Miró a Itachi viendo como volvía a fruncir el ceño con molestia por lo que decidió empezar a contar lo sucedido. – Me lo encontré hace dos días en un callejón. Estaba desmallado junto a una chiquilla que pedía auxilio y lo traje aquí, a mi casa. – Comenzó su relato la Haruno. – No estaban dañados, así que solo lo dejé descansar aquí. – Volvió a tragar saliva para aclarar su garganta ya que por alguna extraña razón la sentía seca. – La muchacha era una vidente, algo que descubrí al día siguiente porque tuvo una visión del paradero de la pareja de tu hermano y ese día, salimos en su busca, donde fuimos atacados pero al final, todo se solucionó. – Hizo una pausa en espera de que el de coleta dijera algo pero al ver que no iba a hacerlo prosiguió. – Yo me fui del lugar y dejé a Sasuke junto a su novio y la chica pensando que ya todo estaría bien pero al día siguiente, regresaron aquí, los tres. Sasuke estaba muy pálido, al parecer estaba enfermo de hace días por lo que me dijo la muchacha. – Reveló Sakura abrazándose a sí misma, en un intento de darse fuerzas para proseguir ante la fría mirada de Itachi, quien sentía estaba analizándola. – Los deje entrar en casa y los guié a esta habitación. Pensé que sería bueno ofrecerles algo, así que los dejé a solas, a tu hermano y a su novio, porque la muchacha me siguió la planta de abajo pero cuando subí acompañada por la muchacha, ellos estaban discutiendo y en ese momento, fue cuando escuché decir a Sasuke que era un gestador. – Las lágrimas comenzaron a salir silenciosas de los ojos esmeraldas. – La pareja de tu hermano se fue y el comenzó a llorar. Intenté tranquilizarlo pero cuando dejó de sollozar, simplemente, se tumbo en la cama y no quiso comer nada aunque yo le insistí mucho. Incluso, la muchacha que los acompañaba. – Argumentó limpiándose las pequeñas gotas que se deslizaban por sus mejillas. – Cuando el novio de Sasuke regresó olía a alcohol y ya había anochecido, no pude evitar el sentirme furiosa con él. Además, regresó trayendo a un joven en sus brazos y me pidió que lo ayudase a curar sus heridas. No es lo que te imaginas ya que según me contó, lo había encontrado así. – Se apresuró a aclarar al escuchar lo mal que sonaba esas palabras. – Le dije que lo curaría si hacía que Sasuke comiera un poco. Cuando bajaron por la escalera parecía que se habían reconciliado pero entonces la chica entró a la cocina donde ellos estaban y volvieron a discutir. No sé si les dijo algo u ocurrió algo en ese momento porque estaba curando al desconocido.
– Hizo una pequeña pausa. – Después, de que el ruido cesó, vi como el compañero de Sasuke salió fuera pero fue breve ya que volvió a entrar más tarde aunque Sasuke, también salió de la cocina un rato después de su discusión para regresar a la habitación. – Sorbió por la nariz. – Había pasado unas dos horas cuando entró de nuevo la pareja de Sasuke, hablamos un poco sobre Sasuke y lo dejé solo en la sala pero hoy por la mañana se había ido junto al chico que trajo y a la muchacha. – Volvió a hacer otra pausa. – Cuando subí aquí con algo de comer para Sasuke, lo encontré llorando, estaba muy alterado y terminó desmayándose por el agotamiento. Aun no ha despertado. – Terminó Sakura mirando a Sasuke.

– Sakura, podrías dejarme un momento a solas con mi hermano. Me gustaría hablar con él cuando despierte. – Le pidió a la mujer de ojos verdes después de escuchar lo sucedido.

– Está bien. – Pronunció antes de salir cerrando la puerta tras de ella.


…Sótano del casino Tres Lunas ~ Konoha…

– Tendremos que ir a buscar la muestra. – Afirmó Pain sentado en un sillón con la mujer de pelo azul a su lado después de escuchar a Sai.

– Pero ninguno de ellos puede hacerlo ¿debería ir alguno de nosotros?. – Habló Sasori acariciando los largos cabellos dorados de Deidara.

– Así es, Hidan y Kakuzu, os encargareis vosotros de ir en busca de la muestra. – Les ordenó Pain.
– Está bien. – Respondieron ambos hombres a la vez.

– ¿Y qué haremos después? recuerden que tenemos a los Hyuuga y a los Hebis tras el trasero de los invitados. – Recordó Kisame ante de beber un poco de té de la taza que tenía en la mano. – Y también, está Raíz.

– Ya he pensado en eso. – Reveló el líder levantándose de su cómodo asiento. – Solo habría una forma de librarnos de todos ellos a la vez.

– ¿Cómo?. – Preguntó Naruto mirando a ese extraño hombre.

– Antes que nada, debemos estar todos reunidos y también sería bueno que vosotros descasaseis. – Pidió el hombre delgado de cabello naranja.

Naruto, Moegi y Sai asintieron con la cabeza para ser guiados por Konan a un lugar de descanso.


Aclaración de  los términos:

* Capote: Son los que tienen la habilidad de proyectar una especie de escudo invisible sobre alguien o algo y ambos (el que posea el don de capote y a la persona u objeto que este proyectando su poder) se hacen imperceptibles ante el poder de los rastreadores.

* Centinela: Se trata de las personas que son capaces de percibir a otras personas a metros de distancia.


* Clon: Se denomina a las personas que tiene la capacidad de crear clones de sí mismos pero estos tienen un tiempo limitado de existencia.

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