-Cuando te enamoras.-
Habían
pasado dos años y medio en donde todos los equipos de shinobis enviados por
Tsunade regresaron sin nada, ni siquiera con alguna información del Uchiha para
poder encontrar a Naruto, era como si la tierra se los hubiese tragado.
–
Tsunade. – Llamó aquella anciana del consejo adentrándose al despacho junto a
su compañero. – Ya estamos aquí, ¿para qué nos has llamado?.
Tsunade
dejó escapar un cansado suspiro de su boca, antes de girarse y mirar a la cara
a aquellas dos personas, al mismo tiempo, Shizune entraba en el despacho con
una bandeja con tazas de té para ofrecer a todos los que estaban allí.
La
rubia hokage tomó una de las tazas y olió el agradable aroma del té antes de
beber un poco de él.
– Os
he convocado para anunciar mi retiro como actual hokage de Konohagakure. –
Anunció sorprendiendo a todos los presentes.
–
Pe-pero Tsunade sama… no puede hacer eso… – Tartamudeó Shizune, dejando caer la
bandeja que sostenía con la tetera, la cual se rompió en miles de pedazo.
– No,
Shizune. Va siendo hora de dejar mi puesto a alguien más capacitado que yo. En
estos momentos, no estoy actuando correctamente como hokage. – Respondió la
voluptuosa mujer a la morena.
– ¡NO
DIGA ESO, TSUNADE SAMA!. – Gritó la asistenta.
– ¿Y
ya tienes pensado a algún sucesor para el puesto de hokage, Tsunade?. –
Preguntó el anciano sin importarle en demasía el intento de Shizune para que la
rubia permaneciera en el puesto de líder.
– Así
es, creo que Hatake Kakashi sería la mejor opción para el puesto de hokage, el
yondaime fue su profesor y es un gran shinobi. – Informó la de ojos color
caramelo. – Después de todo, se había planteado ya la posibilidad de que Hatake
Kakashi asumiera el puesto cuando yo me encontré ausente y el señor feudal lo
había aceptado. – Les recordó a los ancianos lo sucedido después de que Pain
atacara la villa.
–
Bien, ahora mismo informaremos al señor feudal y esta tarde Hatake Kakashi será
nombrado como el sexto Hokage de Konoha. – Afirmó el anciano antes de abandonar
la habitación junto a su compañera.
– Esto
es por lo ocurrido con Naruto kun. – Afirmó la morena mirando a su maestra
fijamente.
– Sí.
No puedo ser una buena hokage si tan sólo estoy dándole prioridad a la búsqueda
de Naruto y dejando de lado la seguridad de la villa y sus habitantes. –
Confesó la rubia con consistencia. – Esto es lo mejor, Shizune.
– ¿Y
qué hará de ahora en adelante?. – Preguntó la mujer de ojos negros preocupada
por el hecho de que la Senju retomase la vida que anteriormente llevaba y ambas
eran perseguidas porque Tsunade debía dinero a numerosas personas que la rubia pedía
dinero prestado para seguir con sus penosas apuestas.
– Voy
a pedir el puesto en el hospital, quiero encargarme y ayudar a los médicos a
descubrir nuevas medicinas y los enfermos se recuperen rápidamente. – Anunció
escuchando como Shizune suspiraba de alivio por hacer algo provechoso para
Konoha y sus habitantes.
……
El
tiempo fue pasando y Sasuke había buscado alguna solución para borrar el sello
del hombro de Naruto que Madara le había puesto pero al parecer no había nada
para ello en los pergaminos y libros que había leído por el momento. El Uchiha
se hacía cargo del rubio cuidándolo y ayudándolo a bañar aunque eso no evitó
que se sorprendiera al observar lo trabajado que estaba el cuerpo del rubio,
que supuso se debía a un intenso entrenamiento, y todo lo que había crecido en
esos años que había estado alejado del Uzumaki. Debía admitir que necesitaba
toda su concentración para poder ayudar a asear al contenedor del Kyubi sin que
su sexo le delatase o su voz se volviera más grave.
Sasuke
se ocupaba de limpiar, cosechar algunas verduras en el huerto y hacer la
comida. El el rubio insistía en ayudarlo no lo podía dejar porque podía ser muy
peligroso para él, aún se encontraba muy débil pero eso, no le impedía
encontrarlo haciendo abdominales o flexiones cuando se despertaba, a pesar de
haber sufrido en la noche una fiebre muy alta, por lo que Sasuke se veía en la
obligación de regañarlo cada vez que lo pillaba haciendo ejercicio.
Naruto
estaba condenado a sufrir ataques de fiebre que le hacían delirar y quejarse de
dolor. Incluso, llegaba a vomitar sangre mientras padecía la tortuosa fiebre. Por
ello, el Uchiha dormía en la misma cama junto a Naruto para poder atenderlo si
es que la fiebre se la presentaba sorpresivamente a mitad de la noche, algo que
ocurría con frecuencia. Aunque siempre que se despertaba y el Uzumaki estaba en
la cama el aparecía durmiendo sobre el pecho de este siendo abrazado por el
contenedor del kyubi.
No había día en que Sasuke dejara un minuto sin atender al rubio, aun y cuando este no lo necesitara pero le era imposible alejarse de él porque se había convertido en su droga particular.
Por
extraño que lo parezca, se la pasaba bromeando y riendo cuando Naruto se
encontraba bien. En cambio, se la pasaba preocupado y casi ni dormía cuando el
Uzumaki era sucumbido por la fiebre. Incluso, pensó en volver a Konoha para que
Tsunade pudiese observarlo y encontrar algo que deshiciera el sello de Madara
pero le era prácticamente imposible movilizar al rubio o intentar llevarlo en
uno de sus halcones por los repentinos ataques de fiebre. También, estaba el
hecho de ser separado del contenedor del Kyubi y encarcelado porque temía el no
estar junto a Naruto debido a todo lo que hizo en el pasado. Por lo que la sola
idea de no saber nada de él, había comenzado a formar uno de sus mayores miedos
y, también, preguntarse el por qué de esa dependencia al Uzumaki cuando en otro
momento no le hubiera importado nada lo que hiciera o pasase el de marca en las
mejillas. Una parte de él había tomado como respuesta aceptable el sentimiento
de culpa por todo lo que le había hecho a Naruto mientras que otra parte de
Sasuke sabía que se debía a algo más profundo pero que no se atrevía a admitir.
El moreno
sentía que ya no le era posible vivir sin el Uzumaki. Además, de que todas las
emociones en su interior habían aumentado e intensificado haciéndolo muy
dependiente del de marquitas en el rostro. Hasta habían cogido algunos hábitos
como el de darle un simple beso en los labios de lo más superficial antes de
dormir, al acercarle algo que Naruto necesitase o pidiese para contentarlo e,
incluso, el llevarle la comida, a tal grado de ayudarle a comer.
Al
final, Sasuke se había dado cuenta de que se trataba todo eso que estaba fluyendo
en su interior cada día con más fuerza y aunque deseó negarlo mil veces, le fue
prácticamente imposible hacerlo porque no es posible mandar en el corazón y es
que Sasuke se había enamorado de Naruto por mucho que quisiera esconderlo en un
recóndito huequecito de su corazón.
……
Desde
el día que Naruto despertó en aquel lugar se había dado cuenta que se
encontraba solo con Sasuke y no era que
el moreno le molestara o no sintiera la necesidad de estar rodeado de más
personas. Pues se comportaba muy amable y atento con él, llenando todo lugar
con su presencia, pero desde el mismo día que el Uzumaki despertó y lo vio a un
lado suyo sintió como una corriente eléctrica había recorrido su cuerpo al
chocar con aquella mirada oscura.
Los
días iban pasando y Naruto cada vez comenzaba a sentir más sensaciones al estar
cerca de Sasuke o al oír su voz. Incluso, le era imposible no observar al
moreno y como en muchas ocasiones se comportaba de manera extraña y parecía
salir huyendo de él. Cada vez que Sasuke hacía eso, entristecía al rubio porque
no sabía si había hecho algo mal o que le molestase.
Naruto
tampoco comprendía bien el por qué su corazón dolía tanto cuando eso ocurría o
el por qué repiqueteaba enloquecido en su pecho en cuanto escuchaba su voz o lo
veía dormir a su lado.
El de
ojos azules era consciente de los cuidados que tenía con él el de irises negros
y, también, sabía que estaba a su lado cuando la fiebre lo atacaba. Sabía que
lo llamaba en medio de sus delirios pero… ¿cómo no hacerlo?. Naruto quedaba ciego
en un mar de oscuridad en el que se sentía solo y, por alguna razón que no
llegaba a comprender en su totalidad, temía a la soledad.
Era
por ello, que llamaba al Uchiha, rogándole que no le abandonara, que apareciera,
que no lo dejase solo, que lo necesitaba y es que el Uzumaki ya no podría vivir
sin Sasuke a su lado. Aunque, simplemente, el moreno le dejase notar su
presencia para Naruto le era suficiente porque Sasuke se había convertido en
una necesidad como el mismo aire para poder subsistir.
Sasuke
se había convertido en el pilar de Naruto. El pilar que lo estaba ayudando a
vivir y no sucumbir a aquella oscuridad. A pesar de no recordar nada de su
pasado, podía presentir muy dentro de su ser que el moreno era alguien
importante de su vida. Alguien al que sería capaz de buscar sin descanso y
seguir hasta el mismo infierno si fuese necesario. Por eso, era que lo llamaba
y buscaba su ubicación en la casa cuando no lo hallaba cerca de él porque no
ver al Uchiha le causaba una terrible angustia que presionaba su pecho y que
sólo desaparecía cuando llegaba a su lado o sentía su presencia cerca de él.
Naruto
no quería separarse del moreno en ningún instante y tampoco podía ignorar todas
aquellas sensaciones que crecían en su interior hacía el moreno. A Naruto le
agradaba los castos roces de labios que Sasuke le daba, capaces de hacerlo ver
estrellas en pleno día y que en su pecho se instalara un agradable calorcito
que lo hacían sentirse feliz.
Sin
embargo, el rubio deseaba brindarle algo más a Sasuke que leves besos. No
conocía la forma de hacerlo y decirle a Sasuke de su deseo por él porque tenía
miedo que su mayor temor se cumpliese y el Uchiha desapareciera de su lado, de
que lo odiase por tener esa clase de necesidad.
Aunque
aquellas intensas sensaciones que lo abordaban seguirían creciendo. Naruto
esperaba encontrar la forma de comunicarle a Sasuke sus sentimientos sin que lo
dejase, ni lo odiase y pudiera darle la posibilidad de ofrecerle todo eso
que quería demostrarle antes de que
fuese demasiado tarde y estas, acabaran desbordándose en su interior para
provocar algún grave error de su parte. Por eso, Naruto ese día había decidido
ser valiente e intentar trasmitir todo lo que sentía al Uchiha.
Sasuke
estaba fregando los utensilios de cocina en los que habían disfrutado su
almuerzo, mientras que Naruto permanecía sentado en la mesa observando al
moreno y dejando escapar un suspiro cada cinco minutos pero ya había esperado
suficiente, ese era el momento apropiado porque él mismo se lo había prometido.
Por ello, tenía que cumplirlo y por alguna razón no podía faltar a sus promesas
porque de seguro, se estaría auto-torturando por su cobardía.
–
Sasuke. – Uzumaki rompió el agradable silencio que los acompañaba.
El
Uchiha emitió un gruñido para darle a entender al rubio que lo escuchaba.
– Yo…
yo quiero agradecerte todo lo que has hecho y estás haciendo por mí en estos
momentos, a pesar de lo cargante que debo estar siendo para ti. – Habló el
rubio de la mejor forma que encontró para comenzar su confesión.
Sasuke
dejó lo que estaba haciendo y se giró para mirar a los ojos al otro chico mientras
se secaba las manos con un trapo.
– ¿A
qué viene esto?. – Preguntó el Uchiha con un poco de asombro. – “Tú no tienes que agradecerme nada Naruto
sino que debería de ser yo quien debería agradecerte por ayudarme a abrir mis ojos. Sólo espero que
esto que me estás diciendo no sea porque estas pensando alguna estupidez porque
si es así, no pienso dejar que lo hagas, al igual que tampoco pienso dejarte ir
a ningún lado y mucho menos conociendo tu estado del que soy el único
responsable.” – Pensó el moreno queriendo decir gran parte de esas palabras
sin causarle malestar al rubio.
– Me
refiero a que tú… estás aquí conmigo, cuidándome y ayudándome, aún cuando yo no
te recuerdo y sabiendo de que es posible que jamás llegué a recordar el pasado
de mi vida al completo. Aún así, continuas aquí, a mi lado y por ello, debo de
confesarte algo Sasuke. – Naruto hizo una breve pausa. – Porque siento que tú
has sido alguien muy importante para mí en el pasado pero también lo eres
ahora.
El
corazón de Sasuke tamborileó frenético en su pecho y sus mejillas adquirieron
un color rojito ante esas palabras dichas por su compañero mientras su cabeza
le gritaba a sí mismo “ILUSO”.
– Creo
que tienes el derecho a saber que tengo muchas sensaciones que han ido
creciendo a cada instante y, aún así, no sé si es bueno o malo para ambos pero
es que ya no lo puedo soportar más el estar callado.
El
moreno no podía creer lo que estaba escuchando pero se recordaba, una y otra
vez, que no era lo que pensaba, que se trataba de un sentimiento diferente. Un
sentimiento de hermandad como siempre le había confesado el rubio en más de una
ocasión, provocándole que ese recuerdo le diera una dolorosa punzada en su
pecho.
Sasuke
agachó la cabeza para que Naruto no viese sus ojos que comenzaban a humedecerse
y por ello se odió a sí mismo por ser tan tonto. Pro comenzar a presuponer algo
que no iba a ocurrir ni en mil reencarnaciones porque Naruto no iba amarlo
aunque no lo recordara.
– Por
favor, no continúes hablando.
– No
me lo pidas Sasuke, porque en todo este tiempo lo he estado reteniendo en mi
interior y ya es hora de que te lo diga.
Sasuke
se dio la vuelta en un intento de que el contenedor del kyubi dejase de hablar
pero Naruto no se detuvo y continuó hablando.
– En todo este tiempo que me has estado
cuidando he podido sentir como muchas y diferentes emociones me abordaban y han
estado creciendo cada día. – El Uzumaki se levantó de la silla para caminar
hasta donde se encontraba Sasuke. – Porque cada vez que escuchó tu voz o te veo
siento como mi estómago se encoge reteniendo en su interior un millar de
mariposas que no dejan de revolotear en mi interior. Mi garganta se seca y todo
es peor cuando me das un beso porque siento como mi corazón intenta salirse de
mi pecho y un calorcito muy agradable recorre mi cuerpo y me gritan que te
toqué, que te abrace, que te cuide, que no te deje ir y no entiendo el por qué
me pasa esto. – Confesó el de ojos
azules, poniendo una mano sobre el hombro del Uchiha una vez estaba a su
espalda.
Sasuke
tenía abierto los ojos a más no poder al escuchar esas palabras y el sonrojó se
había instalado en su rostro sintiéndose muy feliz antes lo dicho, que pensó
jamás oiría de parte del rubio.
–
Sasuke quiero y necesito demostrarte todos los sentimientos que me provocas
aunque no sé cómo hacerlo correctamente o si es algo correcto o… si tú quieres.
– “EL TAMBIÉN ESTÁ ENAMORADO… ¡Y DE MÍ!.”
– Gritó con emoción el Uchiha en su mente al saber que el rubio sentía lo mismo
que él y no pudo evitar que en sus labios se formara una pequeña sonrisa.
El
moreno se giró para mirar aquellas pupilas tan azules como el mismo cielo y
coger una de las manos del contenedor del kyubi para colocarla sobre su propio
pecho.
– Yo
también siento lo mismo que tú, Naruto. – Confesó apretando la mano del chico
con marquitas en las mejillas sobre su pecho. - ¿Puedes sentir mi corazón latir
con ferocidad?. – Preguntó viendo como el rubio asentía con la cabeza. – Está
así por ti… porque lo que nos ocurre se llama amor.
–
¿Amor?.
– Si
Naruto, yo también te amo. – Dijo antes de acercarse al rostro del Uzumaki para
capturar aquellos labios en un beso casto pero que prometía algo más intenso.
Sasuke
comenzó a mover los labios para abrir su boca y dejar que su lengua saliese
fuera para lamer los labios contrarios que por instinto lo imitó. Ambas lenguas
se encontraron para comenzar un baile tímido, torpe y lento hasta que ambos
tuvieron que cortar el beso para poder tomar aire porque hasta se habían
olvidado de respirar mientras se besaban.
Sasuke
tocó el pecho de Naruto sintiendo el corazón del rubio golpear su torso.
–
Nuestros corazones está latiendo juntos porque lo hacen por ambos. El tuyo, lo
hace por mí y el mío, lo hace por ti para mostrar el amor que nos sentimos. –
Susurró Sasuke antes de volver a mirar al Uzumaki y enredar sus brazos en el
cuello del rubio para volverlo a besarlo mientras que intuitivamente Naruto
envolvió la cintura del Uchiha.
Cuando
el beso terminó, Sasuke se separó del contenedor del kyubi para cogerlo de la
mano y salir de la cocina con dirección a la habitación donde dormían.
Cuando
llegaron, Sasuke soltó el agarre y caminó hasta el colchón mientras se quitaba
la camisa para luego sentarse en la cama, la cual palmeó a un lado suyo
invitando a Naruto a que se sentara a su lado.
– Ven,
Naruto.
El de
ojos azules se acercó y se sentó al lado de Sasuke, sintiendo como este le
quitaba la camisa.
–
Naruto quiero demostrarte mi amor pero si en algún momento te sientes incómodo,
házmelo saber y todo parará, ¿de acuerdo?.
El
rubio asistió sin comprender lo que iba a hacer el moreno cuando vio como se
desnudaba en frente de él, aunque no era la primera vez que veía al Uchiha
desnudo, entendía que era algo diferente y lo comprendió cuando sus ojos se
clavaron en la erección por la excitación que tenía Sasuke.
Naruto
simplemente lo imitó sintiendo que también debía estar en el mismo estado que
el de ojos negros pero no pudo evitar el ruborizarse al descubrir su sexo
semi-erecto por las emociones surgentes de aquel ambiente que los rodeaba, el
cual no dudó en esconder con sus manos ante la atenta mirada de Sasuke, quien sonrió
ante la reacción del rubio.
Sasuke
besó, nuevamente, a su acompañante con dulzura para tranquilizarlo.
– No
te preocupes, Naruto. Es normal lo que te ocurre porque eso quiere decir que no
sólo me amas sino que también me deseas. Fíjate en mí, yo también me encuentro
muy excitado. – Susurró el dueño del sharingan cogiendo una de las manos del
rubio que escondían su virilidad para enredarla en su propio pene.
Naruto
no dudó en envolver con su mano el miembro de Sasuke que al notar la leve
presión comenzó a envestir por instinto antes de volver a besar al rubio
mientras apartaba la otra mano de Naruto para poder comenzar a masturbar al
rubio.
Ambos
gemían mientras se acariciaban, besaban y masturbando al contrario hasta que
alcanzaron el orgasmo manchando sus manos y cayeron sobre el colchón sin dejar
de mirarse como si fuese la primera vez que veían al contrario.
–
Esto… ha sido…increíble… – Consiguió decir un agotado Naruto para acariciar el
rostro de Sasuke con su mano limpia.
Sasuke
sonrió, también con su respiración agitada, levantó su mano manchada con el
semen de Naruto y la dirigió a su propio ano para comenzar a embadurnar e
introducir sus propios dedos.
– Me
alegra mucho…que te gustase mmm… porque ahora… aah… viene lo mejor… Sólo
espera…mmm… un momento… – Le pidió Sasuke a un Naruto que observaba cómo se
estaba auto-penetrando con sus propios dedos para dirigirse con su rostro al
sexo del Uzumaki y comenzar a lamerlo, volviendo a estimular al rubio.
Naruto
no entendía lo que pretendía hacer Sasuke pero no pudo retener sus gemidos al
sentir como aquella boca comenzó a devorar su miembro con maestría.
No era
la primera vez que Sasuke tenía sexo con un hombre, pues la pureza de su cuerpo
se había corrompido cuando abandonó Konoha para unirse a Orochimaru.
Aun
recordaba como el sannin de las serpientes lo había tomado diciéndole que era
un requisito para dejarlo ser su alumno pero no se arrepentía porque, en ese
momento, él mismo así lo había querido. Aunque después de esa vez no volviese a
tocarlo nadie, hasta ese instante que estaba con el Uzumaki pero con la
diferencia de que el Uchiha deseaba hacerlo con él. De que en esta ocasión no
sería sexo coaccionado por un propósito sino que haría el amor, con la persona
que ama, como siempre debió ser.
Sasuke
dejó de atender el miembro del rubio una vez estuvo lo suficientemente
estimulado y lubricado.
El
Uchiha se posicionó sobre Naruto cuando su ano estaba bien ensanchado, en el
cual ya entraban y salían sus tres dedos sin ninguna dificultad.
Miró
al rubio para besarlo antes de coger el pene del Uzumaki y dirigirlo a su
apretado orificio. Cuando consiguió introducir el glande en el interior de su
esfínter, dejó que su cuerpo cayera y se deslizase por toda la extensión del
sexo hasta que estuvo completamente introducido en su interior.
Algunas
lágrimas salieron de los oscuros ojos y sus uñas se clavaron en la ancha
espalda del rubio.
–
¿Estás bien Sasuke?. – Preguntó Naruto preocupado porque aunque comenzara a
sentir el impulso de querer moverse en aquel agradable interior que lo apresaba,
le angustiaba el sonido que había emitido su compañero cuando se auto-penetró
con su pene.
– Si…
sólo, espera un poco… – Pidió enredando sus blancas piernas a la cintura del
Uzumaki, sintiendo como este, se giraba para dejarlo recostado en la cama y
quedando sobre él.
Cuando
el poseedor del sharingan sintió que ya estaba preparado, se lo dijo al rubio y
este comenzó a salir y entrar del Uchiha lentamente. Poco a poco iba aumentando
la velocidad hasta que, finalmente, el placer que sentían ambos explotó en el
orgasmo. Sasuke sintió como Naruto había eyaculado en su interior, al mismo
tiempo, que él lo hacía entre el vientre de ambos.
Naruto
salió con lentitud de Sasuke, intentando no dañarlo para caer a un lado del
moreno con su respiración agitada y sin poder creer lo que había ocurrido entre
ambos.
–
Debía ser yo…el que estuviera en esa posición, Sasuke. – Habló Naruto luego de
lograr calmar su agitada respiración.
– No
digas…tonterías, a mi no me importa ser el sumiso… y tampoco quiero que
empeores… ya tienes suficiente con las fiebres que te dan… - Reprochó el moreno
acercándose a la cara de su compañero para darle un piquito. – Vamos a dormir
un poco. – Pidió acomodándose sobre el pecho de rubio, sintiendo como este lo
abrazaba para descansar.
……
Todos
los shinobis estaban frente a la torre hokage, en espera de que la quinta hokage
se dispusiese a revelar su comunicado.
Tsunade
miraba a todos los aldeanos y ninjas de Konoha cuando escuchó una voz a su
espalda.
–
¿Está segura de esto Tsunade sama?. – Preguntó un hombre de pelo plateado que
sólo mostraba uno de los ojos de su rostro.
–
Sabía que ibas a preguntármelo, Kakashi. – Respondió dándose la vuelta para
encarar al de pelo color plata. – Lo he pensado mucho y sé que no hay nadie
mejor que tú para ocupar mi puesto. Yo ya debo retirarme porque en estos
momentos ni siquiera actuó con la cordura que debe tener un buen hokage y lo
acepto tranquila porque espero que tú acojas el puesto del sexto hokage de
Konohagakure. – Declaró la rubia acercándose al hombre. – Confío en ti, Hatake
Kakashi. – Terminó viendo como Hatake asentía antes de volverse hacia la aldea
de Konoha.
– Hoy
es un día muy importante para Konohagakure… – Comenzó su discurso Tsunade hasta
que en definitiva, llegó al final y punto impórtate por el cual había convocado
a todos los ciudadanos de su amada
aldea. – Hoy es un día importante porque, hoy dejó mi puesto de hokage en manos
de un shinobi capaz de hacer frente a las adversidades que Konohagakure tendrá
que enfrentar de hoy al futuro. Ese shinobi del que hablo, no es otro que Hatake Kakashi, el sexto hokage, el hombre
que nos guiará de ahora en adelante. – Declaró la rubia entregándole el gorro
de hokage al de cabello plateado mientras se escuchaba los vítores, silbidos y
aplausos de las personas que formaban Konoha cuando Kakashi se puso el sombrero
representativo del líder shinobi de la villa.
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