sábado, 10 de junio de 2017

Ocultando nuestra naturaleza ~ Cap. 14

-Sucesos.-

…Albergue de Hotaru ~ Konoha…

Los Hyuuga habían entrado en aquel garaje, descubriendo que el albergue para personas con don que escondía las gastadas paredes. Los se acercaron a lo que parecía ser el mostrador de la recepción donde no se encontraba nadie, más que un pequeño cartelito con la palabra “regreso en 1 hora” y una pizarra que indicaba qué era ese lugar, por lo que decidieron adentrarse más en el local ante la falta de seguridad y personal.

Los Hyuuga iban observando cada rincón y con los sentidos alerta al cien por ciento, por si aparecía alguien con intenciones de atacarles o robarles, cuando unas voces que parecían estar discutiendo se escucharon.

–Neji… – Pronunció su prometida y el hombre de cabellera castaña hizo una señal para que lo siguieran en silencio hasta el lugar del que procedían aquellas voces.

Los tres siguieron por el pasillo hasta encontrarse con un grupo que ya conocían, donde descubrieron que las voces pertenecían a los Hebis y a otros dos sujetos más que no conocían.

– Largaos de una maldita vez. – Siseó Orochimaru mirando con ira a un hombre con mascara naranja y a la mujer de pelo azul con el tocado de una flor de papel a la cabeza que estaban frente a él.

– Ya os hemos dicho que nos marcharemos cuando dejéis libre a la niña. – Habló Konan en alto al mismo tiempo que detrás de ella aparecía los dueños del albergue, Itachi y Juugo junto a su esposa e hija.

– ¡Vaya, vaya! No sabía yo que también os dedicarais a meteros con críos. ¡Pero que bajo han caído los famosos Hebis!. – Comentó Neji con mofa saliendo a la espalda del grupo mencionado junto a sus primas, mirando con seriedad a todas las personas reunidas en aquel pasillo.

– ¡JODER! AQUÍ SOLO SALEN CUCARACHAS DE TODOS LADOS. – Gritó Tayuya mirando a los recién llegados.

…~…

En ese momento, en que los Hebis estaban despistados con la aparición de los Hyuuga, fue el turno de liberar a Moegi de las garras de Kidomaru.

Lee, a pesar de no tener ningún tipo de poder especial como su esposa, era experto en artes marciales, así que se acercó a toda velocidad donde se encontraba la adolescente de pelo anaranjado y proporcionándole un fuerte golpe en el cuello a Kidomaru. Consiguió liberar a la muchacha del sujeto que la retenía.

La pequeña vidente seguía llorando después de soportar una barbaridad de golpes por no decirle lo que los Hebis querían mientras Lee comprobaba que se encontraba bien.

…~…

Cuando los Hebis se percataron de lo sucedido estos se abalanzaron sobre los Akatsuki y el resto de personas. Fue el instante que, también, aprovecharon los Hyuuga para atacar y ahí se encontraban todas las personas perteneciente a diferentes grupos o que se vieron involucrados fortuitamente, liberando sus poderes para lograr su objetivo y enfrentar a sus enemigos.

…~…

– Konan, vete de aquí y llévate a la niña. – Ordenó Itachi mirando a la única mujer componente de Akatsuki mientras veía como Kisame se acercaba a ellos y Kabuto se dirigía a su encuentro concentrando un aura verde que rodeaba lo largo de sus dedos. Sin duda, ese poder que emanaba de sus dedos lo señalaban como un sanador. – ¡VETE DE UNA VEZ! – Le gritó. – Sabes que en tu estado no puedes hacerle frente a estos tipos y no eres útil aquí. Tú no tienes un poder de ataque. – Dijo Itachi para esquivar una de las manos que intentó tocarlo en un golpe preciso que iba dirigido a su estómago.

La mujer de pelo azul no dijo nada y agarrando a Moegi de la muñeca, salió corriendo del lugar, en el mismo momento que Kisame se incorporaba al enfrentamiento.

– ¡Sakura, huye con Aya!, esto será muy peligroso para vosotras. – Ordenó Juugo a su mujer poniéndose delante de ella y dejando libre su don de acorazado para recibir a Jirobo que venía directo a ellos.

– Pero Juugo, tú… –  Habló la Haruno viendo a su esposo con aquella apariencia aterradora.

– No te preocupes por mí, lo importante es que vosotras estéis bien. – Terminó diciendo  antes de recibir el desproporcionado golpe que lo arrastró un poco hacía atrás.

– Te quiero, Juugo. – Dijo antes de salir corriendo detrás de Konan y Moegi con lágrimas en los ojos mientras apretaba a su hija en sus brazos.

…~…

Neji estaba esquivando con facilidad los ataques de Kimimaru y había conseguido paralizarle un brazo pero el hombre de ojos verdes se movía muy bien. Además, Kimimaru era bastante rápido mientras que sus primas intentaban esquivar las ondas sonoras de Tayuya combinado con los ataques de los gemelos, la pelirroja no dejaba de gritar a cada oportunidad que tenían con las hermanas Hyuuga.

…~…

Kisame había sido intercedido por Jiraiya que estaba utilizando su poder de acorazado contra aquel hombre de extraño color de piel de un tono azul.

Kisame apenas y podía moverse debido a la agilidad y velocidad del hombre que a pesar de su edad, su estado físico mostraba todo lo contrario. Por lo que se vio obligado a utilizar su poder de elemental de agua contra el anciano. Kisame lanzó dos chorros de agua desde las palmas de sus manos consiguiendo despedir a Jiraiya por los aires hasta golpearlo en una de las paredes.

…~…

Itachi había intentado utilizar su poder en varias ocasiones pero debía admitir que aquel  hombre de cabello gris era bastante bueno y solo podía esquivarlo sin tener tiempo a contraatacar pero, de repente, pudo observar como Kabuto cayó al suelo al ser apricionado por los pies con unas enredaderas.

– ¿Te encuentras bien, Itachi?. – Preguntó Zetsu acercándose a la espalda del Uchiha.

– Ahora, sí. Gracias, Zetsu. – Agradeció el Uchiha.

– Dámelas cuando hayamos acabado. – Dijo el hombre de cabello verde al ver como Kabuto lograba cortar las enredaderas con su poder.

…~…

Tobi estaba peleando contra Karin, quien a pesar de ser vidente, la pelirroja sabía defenderse y se movía perfectamente ante la mirada del enmascarado.

– Eres patético, lollipop. – Se burló Karin para volver a dar un puñetazo en el estómago de Tobi.

– Tobi… es un… buen chico… – Decía el moreno consiguiendo golpear a Karin después de recuperarse del golpe en la barriga.

…~…
Lee, quien no poseía un don, se defendía apropiadamente a los ataques que le proporcionaba Kidomaru y había esquivado muchas de las redes que le había escupido.

En cambio, Tenten parecía tener problemas para enfrentarse con su poder a Orochimaru porque al parecer, este no le afectaba y el hombre de ojos amarillos continuaba arremetiendo contra ella.

– Esto es imposible, en cabio de que se trate de un escudo* – Se susurró así misma Tenten recibiendo una patada en su rostro que la tiró al suelo.

Esto hizo que Lee le prestará la atención a su esposa, recibiendo no solo un golpe de Kidomaru sino también que le escupiera una pringosa tela de araña a los pies para inmovilizarlo.

– No te han dicho que jamás debes darle la espalda a tu enemigo, cejotas. – Habló el Hebi antes de comenzar a patear al chico que estaba en el suelo.

– Maldito modificador*.– Consiguió articular el hombre de grandes cejas para después escupir su propia sangre.

– ¡Ja! No me hagas reír, eso no me llegan a la suela del zapato. Yo soy un arácnido*. – Se burló Kidomaru antes de darle otra patada a Lee.

…~…

Juugo había conseguido esquivar otro de los titánicos golpes del herculiano pero al hacerlo, provocó que Jirobo destrozara un muro con su puñetazo.

El fuerte estruendo causó que todos dejaran de pelear para observar como el hombre gordo salía de la polvorera que había causado al tirar la pared abajo con su monstruosa fuerza.

El sonido retumbó en todo el albergue ocasionando que los curiosos se acercaran al lugar para ver el estropicio pero todo pareció complicarse cuando por uno de los pasillos apareció Danzou junto a varios rastreadores.

– ¡Genial! Si no teníamos suficientes con los Hyuuga ahora también aparecieron los perros de Raíz con su líder y los curiosos del lugar. – Comentó Ukon mirando a su alrededor.

– ¿De qué te quejas hermano?, estos solo lo hará más divertido. – Afirmó Sakon en posición de defensa al igual que el resto de sus compañeros.

Los rastreadores se pusieron delante del anciano y apuntando a todas las personas frente a ellos con sus armas para proteger a su líder.

– Disparad. – Ordenó Danzou al observar con furia que allí no se encontraba Sai.

Los rastreadores acataron las órdenes sin replicar y comenzaron a tirotear hacia todas las personas frente a ellos, sin importarles que fueran inocentes sin don o no fuera parte de alguno de los grupos que se estaban enfrentando.

Muchas personas cayeron al suelo muertas, entre ellos los dueños del lugar, y otros huían con heridas de balas hasta que una de esas balas se incrustó en un chico con una cresta azul.

– ¡MALDITOS!. – Gritó el joven antes de explosionarse él mismo y destruir todo el lugar.

Muchos, que sabían que ese muchacho era un bomber, corrieron con más fuerza aterrorizada o intentaron protegerse de lo que iba a hacer aquel joven.

La explosión del joven no fue tan fuerte debido a que la bala había dado cerca de su corazón y las pocas fuerzas que tenía, fueron con la que se explosionó.

Orochimaru se levantó del lugar quitándose a su esposo de encima que lo había protegido de las balas y la explosión encontrándose con que Jiraiya estaba muerto.

Orochimaru gritó desgarradoramente al ver a su esposo inerte a su lado, abrazando el cuerpo que perdía rápidamente el calor de la vida y Orochimaru comenzaba a llorar dolorosamente.

– Tenemos que salir pronto de aquí este lugar se vendrá abajo. – Ordenó Kabuto cogiendo a su drame y saliendo de aquel lugar, dejando atrás el cuerpo de su padre, en medio de los escombros junto con el de Tayuya, Jirobo y Kidomaru, quienes también habían perecido.

…~…

En el bando de Akatsuki no hubieron sobrevivientes tanto Itachi, Tobi, Kisame Zetsu y Juugo murieron al estar demasiado cerca de la explosión o al haber sido alcanzado por una bala, como en fue el caso de Tobi.

…~…

Neji se acercó a su prometida que estaba presionando una herida en su estómago, mientras lloraba cerca del cadáver de su hermana.

Neji cogió a la fallecida en brazos, sabía que debían abandonar ese lugar cuanto antes pero también, era consciente que debía llevar el cadáver a su clan para que tuviese un entierro como era debido.

– Vamos, Hinata. – Ordenó a su prometida para salir presuroso de ese lugar.

…~…

Zabusa miraba al chico entre sus brazos cuando Fuu lo llamó.

– Zabusa, debemos salir de este lugar, el señor Danzou, ha sido herido. – Le comunicó Fuu llevando al anciano con ayuda de Torune.

– ¡Largaos de aquí!, yo me quedo. – Reveló mientras las lágrimas corrían bañando sus mejillas hasta gotear en su mentón y caer sobre el inerte rostro de Haku. – Yo ya no pertenezco a Raíz. – Añadió abrazando el cuerpo inerte del que fue su compañero de trabajo y amante.

– ¿Pero qué dices?. – Se sorprendió sin creérselo Fuu.

– Déjalo Fuu, de todos modos morirá en este apestoso lugar, está derrumbándose. No creo que la estructura aguante mucho más. – Dijo Torune con seriedad.

Su compañero asintió para emprender, ambos, camino a la salida donde estaría Danzou.

– Haku yo te amo…debías esperar a que este trabajo terminará para decirte todo lo que yo sentía por ti… Para decirte que nadie podría ocupar tu lugar… Debías esperarme, ¡Diablos! – Pronunció Zabusa sintiéndose el ser más estúpido del mundo por no haber hecho caso a sus sentimientos hacia su compañero y decírselo cuando este estaba vivo.

Zabusa se acercó a los descoloridos labios de Haku y poder besarlo sintiendo lo frío que estaban los labios del chico en sus brazos y entonces otra explosión terminó por sepultar el lugar.

Una enorme piedra cayó rompiendo una tubería de gas butano, creando una gran explosión que terminó por destruir el edificio y llevarse a los heridos que agonizaban en lo que fue un albergue, así como a los que se había quedado junto a uno de los tantos fallecidos.

…Calles de Hotaru cerca del albergue ~ Konoha…

Konan junto a Sakura que cargaba a su hija y Moegi caminaban en medio de la oscuridad, escuchando sirenas de vehículos de emergencias que se acercaban al barrio.

– ¿Hacía donde vamos?. – Preguntó la adolescente mirando a la mujer de pelo azul.

– Será mejor dirigirnos al mismo lugar que salimos de las alcantarillas para esperar al resto. – Anunció la mujer acariciando su vientre que estaba un poco abultado pero que apenas se notaba debido al enorme abrigo negro con nubes rojas que llevaba puesto como todo el resto del grupo perteneciente a Akatsuki.

– ¿Te refieres a los que se quedaron para que retener a los rastreadores?. – Preguntó Sakura  apretando a su hija que escondía su rostro en la curva del cuello y el hombro de su madre.

– Sí. – Afirmó escuetamente Konan.

– Pero…¿y si ellos han muerto al enfrentarse a Raíz?. – Preguntó con temor Sakura recibiendo una mirada que no pudo interpretar de la centinela.

– ¿No confías en las habilidades de Akatsuki ni en la de tu compañero rubio?. – Preguntó la mujer de ojos castaño deteniéndose.

– Yo no conozco nada de vosotros y de ese chico, solo sé que es la pareja de Sasuke. – Reveló la la mujer de cabello rosa y en ese momento la imagen del moreno más la palabra embarazo, apareció en su cabeza y todo su cuerpo tembló para mirar atrás. – ¡KAMI-SAMA, SASUKE!. ¡SASUKE, ESTÁ AHÍ AÚN!. – Gritó histérica Sakura dejando a Aya en el suelo con intenciones de volver en busca del moreno pero Konan la detuvo cogiéndola de un hombro.

– No vaya. – Le dijo escuchando el llanto de la niña que se agarraba a la pierna de la Haruno. – No querrás dejar a tu hija sola con unas desconocidas, cuando ella te necesita a ti más que a nadie en este mundo. No olvides que está en un lugar extraño y oscuro con personas desconocida. – Le recordó Konan.

Sakura bajo su cabeza para ver a su niña sollozando y su corazón se encogió en su pecho. Por lo que Sakura se acuclilló para abrazar a la pequeña que no dudó en buscar el refugio que le otorgaba los brazos de su madre.

– No te vaya, mami… – Suplicó la menor entre hipidos debido al llanto.

– No me iré, tesoro. – Habló con dulzura a su pequeña hija y desistiendo de la idea de volver a por su amigo.

Sakura sólo podía esperar que no le ocurriera nada a Sasuke y rezó en su interior a Kami-sama por él, por su esposo y también, por Itachi para que regresaran vivos.

– Puede ser que Sasuke no esté en el albergue. – Murmuró Moegi captando la atención de las dos adultas.

– ¿Qué quieres decir?. – Indagó Sakura mirando a la adolescente.

– Itachi estaba buscándolo antes de que comenzara todo ese lio. – Confesó Moegi con un rubor en sus mejillas debido a como la observaban las mujeres mayores.

– Ahora que lo mencionas, recuerdo que Itachi apareció frente a mí, preguntando por Sasuke. – Recordó la mujer de cabello rosa volviendo a cargar a su hija en sus brazos.

– También me preguntó a mí por él. – Reveló Konan.

– Pero si salió del albergue, también cabe la posibilidad de que vuelva en medio de la pelea y acabe herido. – Habló Sakura preocupada por su amigo.

– Solo cabe esperar que eso no suceda y rezar para que todos salga con vida de ese sitio. – Contestó Konan, llevándose nuevamente una mano a su vientre para acariciarlo.

Después todas miraron hacia atrás antes de volver a emprender camino por las oscuras calles de aquel barrio.

…Calles de Hotaru cerca de la parada del tren ~ Konoha…

Kakashi iba abrazando a Tsunade, quien había comenzado a derramar lágrimas desconosoladas mientras caminaban por las calles solitarias.

– Ya Tsunade, no resolverá nada poniéndose a llorar. – Habló el hombre de ojos bicolor deteniéndose bajo una farola.

– Pero Kakashi, vi a mi nieta siendo golpeada de una manera atroz. ¡No puedes pedirme que me calme!. – Decía la rubia llevandose las manos al rostro.

– Estoy seguro que su nieta es muy fuerte. – Le aseguró Kakashi sintiendo como de repente, Tsunade quitó las manos del rostro para palidecer.

– ¿Qué ocurre?. – Examinó el hombre como la mujer aun con lágrimas saliendo de sus ojos solo abría y cerraba la boca automáticamente en un estado de shock pero a pesar de que la rubia lo miro no fue capaz de hablar.

Kakashi apoyó sus manos en los hombros de Tsunade y la agitó un poco consiguiendo que la oráculo reaccionara con un doloroso aullido de dolor por lo que intuyó debía ser otra premonición.

– Tsunade, por favor, ¿qué has visto, ahora?. – El hombre estaba demasiado preocupado por ver lo conmocionada que estaba la mujer ante sus visiones.

– Jiraiya… Jiraiya está muerto. – Soltó la Senju en una especie de quejido llevándose sus manos al rostro, otra vez.

Kakashi no dijo nada solo levanto su cabeza hacía la bóveda celeste cubierta por el estrelladlo manto regido por la luna.

El hombre suspiró, sintiendo como el aire chocaba contra su rostro y movía su cabello plateado cuando una luz lejana provocada por una enorme llama de fuego captó su atención.

…Calles de Hotaru ~ Konoha…

– Ya estamos cerca, sólo nos quedan unos pocos metros para llegar. – Anunció Konan mirando al frente sin dejar de acariciar su vientre debido al nerviosismo y la tensión que le provocaba el estar preocupada por el resto de componentes de Akatsuki que se habían quedado en el albergue.

Sin embargo, el grupo de féminas se detuvo al escuchar un sonido que parecía venir de lejos, concretamente, desde sus espaldas y aquel ruido parecía ser una explosión. Al girar su cuerpo las mujeres observaron como una enorme llamarada se alzaba sobre los ruinosos edificios del barrio, por la zona en la que estaba, intuían era el albergue.

– ¡JUUGO! – Chilló desgarradoramente Sakura al recordar que su marido estaba es ese lugar del que ella pensaba, había acabado de volar por los aires.

Ante el aullido que había dado su madre, Aya había vuelto a sollozar asustada en el regazo de la mujer de cabello rosa que la presionaba sin hacerle daño contra su cuerpo.

Moegi tenía sus ojos negros abierto desmesuradamente y sus manos tapaban su boca en una clara señal de horror.

Konan miraba el lugar por el que apareció aquella llamarada y ahora, se veía iluminada por las llamas de un incendio. La mano de la mujer de cabello azul había quedado paralizada sobre su tripa.

– ¡HAY QUE VOLVER!. – Gritó Sakura mirando a la centinela que parecía haberse vuelto una estatua de mármol en mitad de la calle.

Sin embargo, la mujer no respondió, estaba sobrecogida ante lo que suponía que aquello había provocado a sus compañeros.

– Mamí… tengo miedo… – Murmuró la pequeña Aya al escuchar los gritos y gruñidos de su madre pero Sakura no respondió, solo miraba con enfado a la mujer perteneciente a Akatsuki porque parecía que no iba a hacer nada. Por ello, la mujer de cabello rosa caminó hasta Konan ante la atenta mirada de Moegi que permanecía allí, sin intervenir y vio como la Haruno abofeteó a Konan.

– ¡DESPIERTA DE UNA MALDITA VEZ!. – Ordenó enfurecida. – Debemos volver y averiguar qué ha ocurrido y si ellos están bien. No podemos quedarnos aquí, mirando.

Konan se llevó una mano a su mejilla roja por el golpe y miró a la mujer frente suyo, que no dejaba de hablar enfurecida.

– ¿¡Es qué no me estas escuchando!?. – Replicó mirando a la mujer con la flor de papel en el pelo. – Te digo que volvamos. Ahí abajo esta mi marido y tus amigos. – Le recordó Sakura.

– No podemos volver. – Susurró Konan lo suficientemente fuerte para que las otras dos féminas la escucharan.

– ¿¡Qué!?. – La mujer de ojos verdes no podía creer lo que le decía.

– No podemos regresar, podríamos ponernos en peligro nosotras. – Repitió Konan. – Debemos continuar hacia adelante, ellos sabían del peligro que supone el enfrentarse a personas con un don y lo que puede generar.

Sakura arrugó el ceño con enfado al escuchar aquellas frías palabras de la mujer, ella no estaba dispuesta a aceptarlas tan facilmente.

– Si esto es así, no contéis conmigo yo volveré porque Juugo se encuentra en ese lugar. – Concluyó para darse la vuelta y comenzar a caminar de regreso con su pequeña. – Jamás pensé que alguien que perteneciera a Akatsuki fuese una cobarde que abandonara a sus compañeros. – Afirmó Sakura desde lejos sin detener su marcha.

– Sakura… – Murmuró Moegi con intenciones de seguir a la mujer de cabello rosa pero fue detenida por Konan.

– No vayas, ese lugar puede ser peligroso. Tenemos que continuar. – Le advirtió a la adolescente.

– ¡DÉJAME!. – Gritó soltándose de la mujer. – ¡TÚ NO LO ENTIENDES!. – Volvió a chillar para mirar por la calle que había desaparecido la Haruno. – ¡Yo debía estar allí!. – Dijo señalando el lugar de la explosión. – Yo lo vi y fui tan cobarde. Tenía tanto miedo cuando me atraparon los Hebis, que no fui capaz de advertirles y ahora, ya es muy tarde para decirles que iban a morir. ¡YO TENÍA QUE HABER MUERTO EN ESA EXPLOSIÓN! – Chilló la vidente dejándose caer en el suelo arrodillada con lágrimas descendiendo de sus ojos. – Soy despreciable por huir de mi destino, dejándoselo a las personas que no tenían que estar involucradas. – Terminó llevándose sus manos al rostro y comenzando a sollozar con fuerza.

Konan no dijo nada, simplemente se giró para continuar su camino pero antes de dar algún paso se detuvo.

– El destino, lo creamos nosotros mismo con cada decisión tomada en un segundo y el que tú tengas el don de predecir lo que puede ocurrir en el futuro poco lejano, no te quita el hecho de ser aún una niña que lucha por sobrevivir y si ellos dieron sus vidas, fue por su propia voluntad porque, aun siendo consciente de que en esa pelea sería la última, igualmente la hubiesen afrontado. Akatsuki se formó para ayudar a las personas con un don aunque haya que arriesgar nuestras vidas para protegerlas. – Terminó de hablar la mujer de cabello azul.

Moegi solo agachó la cabeza y apretar la tela de su falda con fuerza mientras seguía llorando.

Konan se disponía a seguir cuando escuchó los pasos acelerados de alguien que se acercaba corriendo hacía donde estaban ellas.

Al cabo de un instante, se formó la silueta de la persona que venía corriendo hasta que finalmente, se distinguió a la persona que se acercaba.

– ¡Pain!. –Llamó Konan acercándose presurosa al hombre de cabello naranja que la recibió con un abrazo.

– Konan, ¿qué ha pasado? ¿ Dónde está el resto?. – Preguntó atropelladamente el líder de Akatsuki.

– Los Hebis, Raíz y los Hyuuga dieron con nosotros y el resto se quedó para enfrentarlo junto con el hombre corpulento de pelo naranja. Su esposa y su hija salieron del lugar conmigo y la muchacha. – Comunicó señalando a la adolescente. – Después de eso, nos dirigíamos a esperaros a ti, Deidara, Sasori y el chico rubio pero nos sorprendió la explosión y la mujer de pelo rosa decidió volver junto a su hija al albergue para buscar a su marido. – Notificar sintiendo las caricias de Pain en su espalda. – Pero el chico que escapó de Raíz con la muestra, el hermano de Itachi y Suigetsu no sabemos qué ha sucedido con ellos. – Añadió Konan.

– El hermano de Itachi está junto a los demás. Cuando salimos del alcantarillado estaba ahí esperándonos. Ustedes debéis ir hacia allí, también. – Habló Pain alejándose de la centinela. – Iré a ver si los encuentros y traeré a la mujer junto a todos aquellos que continúen con vida. – Terminó para ver como la de ojos castaño asentía con la cabeza y comenzaba.

Konan comenzó a caminar hacia el lugar que le había indicado su compañero para encontrarse con los demás, siendo seguida de la adolescente que limpiaba su rostro cubierto de lágrimas.

Pain suspiró antes de continuar su camino hacia el albergue deseando y pidiendo a Kami-sama  que todos se encontraran bien.

…Calles de Konoha…

Sai acababa de despertar, completamente aturdido y se sintió flotando en un lugar helado. Cuando abrió los ojos se encontró con Suigetsu, que lo cargaba en sus brazos. El moreno no pudo evitar temblar y revolverse un poco en los brazos del extraño hombre.

– Ya era hora de que despertaras, ratoncito. – Habló divertido el hombre de ojos violetas apretando el agarre con el que llevaba al moreno. – Yo que tú, no me movería tanto. Después de todo, hemos jugado bastante esta noche, ratoncito. – Término riendo a grandes carcajadas por la reacción de Sai.

– ¿Por qué me haces esto?. – Inquirió Sai en voz baja.

– Ya te lo he dicho, me gustas y quiero que estés conmigo. – Declaró abiertamente el hombre de ojos violetas.

– ¡Estas demente!. – Exclamó Sai recibiendo como respuesta la estruendosa carcajada de Suigetsu.

…Albergue de Hotaru ~ Konoha…

Pain había llegado por fin al lugar incendiado, viendo como el edificio o lo que quedaba de él estaba ardiendo. Miró alrededor suyo, donde algunas personas intentaban extinguir las llamas o se apilaban observando la catástrofe. También, había otras personas atendiendo a los heridos y algunas solo miraban el fuego derramando lágrimas en silencio.

Buscó a sus compañeros de Akatsuki entre el montón de personas pero no consiguió dar con ellos, comprendiendo que habían perecido en ese lugar.

El hombre de cabello naranja siguió caminando hasta dar con la mujer de cabello rosa que lloraba mirando el enorme incendio con su hija en brazos, que parecía haberse dormido a pesar de los gritos y el ruido que azotaban la zona debido al incendio.

Pain se acercó a Sakura y apoyó una de sus manos en el hombro de la mujer, quien giró su cabeza para mirarlo derramando lágrimas.

– Todos han… muerto. – Consiguió pronunciar Sakura en voz baja.

– Lo sé. Ahora, debemos irnos de aquí, este lugar no es seguro. – Dijo Pain viendo como la mujer volvía sus irises jades a las llamas. – Lo siento mucho. – Murmuró, mirando él también el fuego que aún devoraba los restos del albergue despidiéndose mentalmente en una oración de todos sus compañeros, quienes escasos minutos antes habían muerto en ese lugar.

…Calles de Konoha…

Neji conducía hacía la mansión Hyuuga, escuchando el triste llanto que emitía Hinata en el asiento trasero recargando el cadáver de Hanabi. El chico castaño podía observa como la sangre de su prometida había manchado las ropas que vestía su cuñada.

Neji apretó con fuerza el volante porque a pesar de la infinidad de normas y secretos que había dentro del clan Hyuuga, el sabía que Hanabi era su hermana, también. Aunque se hubiese criados como primos él, conocía la verdad y en esos momento debía tragar su dolor, el dolor de perder a su hermana.

Esa adolescente la había engendrado su difunta madre después de que la esposa de su tío falleciera de una terrible enfermedad y era consciente de que Hinata aun era muy ingenua como para recodarlo. Además, de que también, Hinata había sido una niña enfermiza que dudaban pudiera sobrevivir por esa presión, su madre se ofreció y trajo al mundo a Hanabi.

– ¡Maldición!. – Murmuró Neji golpeando el volante del vehículo derramando él también lágrimas silenciosas por la pérdida de Hanabi, era lo único que le quedaba de su adorada madre.

… Barrio Hotaru ~ Konoha…

Konan  junto a Moegi por fin habían llegado donde le esperaban Deidara, Sasori, Naruto y Sasuke.
La mujer de pelo azul saludó a la pareja con una mano que fue correspondida de la misma forma, por parte del Uzumaki para acercarse a sus compañeros.

– ¡Deidara!. – Llamó al rubio de coleta observando a sus dos compañeros con preocupación y el mencionado la miró con inquietud.

– Fue herido cuando nos enfrentamos a Raíz y se le ha infectado. – Comunicó Deidara antes de levantarse del suelo, donde estaba sentado a un lado del pelirrojo.

Konan se acercó al rubio de coleta y lo abrazó.

– Se pondrá bien, Sasori es fuerte y podrá resistir a que vuelva Pain para poder curarlo. – Le susurró la mujer sintiendo como el rubio apretaba su abrigó.

– Lo sé. – Respondió el bomber. – Gracias, Konan. – Agradeció dándole un beso en la mejilla a la mujer para volver a ocupar el mismo lugar cerca de Sasori que temblaba sudorosamente y emitía leves quejidos.

Moegi se dirigió a un lado, sin acercarse a la pareja que se abrazaban mirando el lugar que parecía arder en medio de la oscuridad de barrio. La adolescente necesitaba estar sola en esos momentos porque no podía evitar sentirse culpable y miserable al no haberles advertidos con rapidez. Moegi no dejaba su angustia a lo ocurrido causado por sus ridículos miedos que no dejaban de rondar la cabeza de la menor.

…Calles de Konoha…

En el interior de un taxi iban los rastreadores con Danzou.

– Espero que cuando lleguemos estés en la base 10, Amaru. – Advirtió Torune antes de colgar la llamada. – Esa mujer… – Suspiró el hombre.

– Deberías conocerla ya, Torune, pero hay que admitir que es muy buena utilizando su don. – Recordó Fuu. – Solo espero que sea capaz de salvarlo porque no creo que aguante a recibir los cuidados sanitarios de un hospital. – Comentó Fuu mirando por el retrovisor a Danzou que estaba desangrándose en el asiento trasero del taxi que habían requisado a un pobre hombre.

– No sé de que te preocupas, sabes que el solo es un peón del gobierno y ya buscarán a alguien cualificado para el puesto que tiene. – Le recordó a su compañero en voz baja.

…Barrio Hotaru ~ Konoha…

Pain junto a Sakura, quien cargaba a su pequeña que dormía después de tanto llorar, volvían de regreso para encontrarse con sus compañeros. Pero en medio de su camino se encontraron con una rubia de grandes senos y un hombre con medio rostro cubierto y pelo de un gris plateado.

La mujer tenía los ojos hinchados de tanto llorar y el hombre la abrazaba ayudándola a que caminara. No obstante, la mujer al verlos los llamó con un gesto que hizo con su mano.

– ¡Vosotros! ¿Por casualidad no conoceréis a una chica llamada Moegi?. – Preguntó la rubia clavando sus ojos color caramelo en la mujer de pelo rosa, una vez que Sakura y Pain se habían acercado.

– ¿Qué es lo que quiere?. – Preguntó con recelo la Haruno mientras Pain se llevaba una mano a la frente.

– La estoy buscando. Soy su abuela y quisiera saber si se encuentra bien. – Explicó Tsunade.

– Ella está bien. – Respondió el hombre de ojos ondeante porque después de todo, Sakura ya había revelado que conocían a la adolescente.

– ¿De verdad? ¿Podríais decirme dónde se encuentra?. Me gustaría hablar con ella, por favor. – Pidió la mujer de grandes pechos acercándose a ellos.

– Solo síganos. – Respondió el hombre de perforaciones en el rostro.

La rubia asintió con la cabeza.

– Deje que nos presente, él es  un gran amigo mío, Kakashi Hatake y yo soy Tsunade Senju. – Presentó Tsunade, tanto a su amigo como a ella misma.

– Yo soy Sakura Haruna y ella es mi hija, Aya. – Esta vez fue el turno de la mujer de cabello rosa de presentarse junto a su pequeña.

– Me llamo Pain Akatsuki y soy el líder de lo que queda de Akatsuki. – Habló el hombre de cabello naranja.

Detrás de las presentaciones continuaron el camino siendo seguidos por la rubia y el hombre de ojos de diferente color.


Aclaración de  los términos:

* Escudo: Se trata de las personas con el don de poder protegerse de ataques externos. Hay diferentes tipos de escudos los que se protegen de los ataques físicos y los que se protegen de ataques psíquicos o que no van dirigidos a su cuerpo.

* Modificador: Se conoce con este nombre a las personas que tienen el don capaz de modificar la energía en algo solido o líquido a su voluntad.

* Arácnido: Su nombre proviene de las arañas y se trata de mutantes con alguna habilidad arácnida.

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