-Sucesos.-
…Albergue de Hotaru ~ Konoha…
Los Hyuuga
habían entrado en aquel garaje, descubriendo que el albergue para personas con
don que escondía las gastadas paredes. Los se acercaron a lo que parecía ser el
mostrador de la recepción donde no se encontraba nadie, más que un pequeño
cartelito con la palabra “regreso en 1 hora” y una pizarra que indicaba qué era
ese lugar, por lo que decidieron adentrarse más en el local ante la falta de
seguridad y personal.
Los Hyuuga
iban observando cada rincón y con los sentidos alerta al cien por ciento, por
si aparecía alguien con intenciones de atacarles o robarles, cuando unas voces
que parecían estar discutiendo se escucharon.
–Neji…
– Pronunció su prometida y el hombre de cabellera castaña hizo una señal para
que lo siguieran en silencio hasta el lugar del que procedían aquellas voces.
Los
tres siguieron por el pasillo hasta encontrarse con un grupo que ya conocían,
donde descubrieron que las voces pertenecían a los Hebis y a otros dos sujetos
más que no conocían.
–
Largaos de una maldita vez. – Siseó Orochimaru mirando con ira a un hombre con
mascara naranja y a la mujer de pelo azul con el tocado de una flor de papel a
la cabeza que estaban frente a él.
– Ya
os hemos dicho que nos marcharemos cuando dejéis libre a la niña. – Habló Konan
en alto al mismo tiempo que detrás de ella aparecía los dueños del albergue,
Itachi y Juugo junto a su esposa e hija.
–
¡Vaya, vaya! No sabía yo que también os dedicarais a meteros con críos. ¡Pero
que bajo han caído los famosos Hebis!. – Comentó Neji con mofa saliendo a la
espalda del grupo mencionado junto a sus primas, mirando con seriedad a todas
las personas reunidas en aquel pasillo.
– ¡JODER!
AQUÍ SOLO SALEN CUCARACHAS DE TODOS LADOS. – Gritó Tayuya mirando a los recién
llegados.
…~…
En ese
momento, en que los Hebis estaban despistados con la aparición de los Hyuuga,
fue el turno de liberar a Moegi de las garras de Kidomaru.
Lee, a
pesar de no tener ningún tipo de poder especial como su esposa, era experto en
artes marciales, así que se acercó a toda velocidad donde se encontraba la
adolescente de pelo anaranjado y proporcionándole un fuerte golpe en el cuello
a Kidomaru. Consiguió liberar a la muchacha del sujeto que la retenía.
La
pequeña vidente seguía llorando después de soportar una barbaridad de golpes por
no decirle lo que los Hebis querían mientras Lee comprobaba que se encontraba
bien.
…~…
Cuando
los Hebis se percataron de lo sucedido estos se abalanzaron sobre los Akatsuki
y el resto de personas. Fue el instante que, también, aprovecharon los Hyuuga
para atacar y ahí se encontraban todas las personas perteneciente a diferentes
grupos o que se vieron involucrados fortuitamente, liberando sus poderes para
lograr su objetivo y enfrentar a sus enemigos.
…~…
– Konan,
vete de aquí y llévate a la niña. – Ordenó Itachi mirando a la única mujer
componente de Akatsuki mientras veía como Kisame se acercaba a ellos y Kabuto
se dirigía a su encuentro concentrando un aura verde que rodeaba lo largo de
sus dedos. Sin duda, ese poder que emanaba de sus dedos lo señalaban como un
sanador. – ¡VETE DE UNA VEZ! – Le gritó. – Sabes que en tu estado no puedes
hacerle frente a estos tipos y no eres útil aquí. Tú no tienes un poder de
ataque. – Dijo Itachi para esquivar una de las manos que intentó tocarlo en un
golpe preciso que iba dirigido a su estómago.
La
mujer de pelo azul no dijo nada y agarrando a Moegi de la muñeca, salió
corriendo del lugar, en el mismo momento que Kisame se incorporaba al
enfrentamiento.
– ¡Sakura,
huye con Aya!, esto será muy peligroso para vosotras. – Ordenó Juugo a su mujer
poniéndose delante de ella y dejando libre su don de acorazado para recibir a
Jirobo que venía directo a ellos.
– Pero
Juugo, tú… – Habló la Haruno viendo a su esposo
con aquella apariencia aterradora.
– No
te preocupes por mí, lo importante es que vosotras estéis bien. – Terminó
diciendo antes de recibir el
desproporcionado golpe que lo arrastró un poco hacía atrás.
– Te
quiero, Juugo. – Dijo antes de salir corriendo detrás de Konan y Moegi con
lágrimas en los ojos mientras apretaba a su hija en sus brazos.
…~…
Neji
estaba esquivando con facilidad los ataques de Kimimaru y había conseguido
paralizarle un brazo pero el hombre de ojos verdes se movía muy bien. Además, Kimimaru
era bastante rápido mientras que sus primas intentaban esquivar las ondas
sonoras de Tayuya combinado con los ataques de los gemelos, la pelirroja no
dejaba de gritar a cada oportunidad que tenían con las hermanas Hyuuga.
…~…
Kisame
había sido intercedido por Jiraiya que estaba utilizando su poder de acorazado
contra aquel hombre de extraño color de piel de un tono azul.
Kisame
apenas y podía moverse debido a la agilidad y velocidad del hombre que a pesar
de su edad, su estado físico mostraba todo lo contrario. Por lo que se vio
obligado a utilizar su poder de elemental de agua contra el anciano. Kisame
lanzó dos chorros de agua desde las palmas de sus manos consiguiendo despedir a
Jiraiya por los aires hasta golpearlo en una de las paredes.
…~…
Itachi
había intentado utilizar su poder en varias ocasiones pero debía admitir que
aquel hombre de cabello gris era
bastante bueno y solo podía esquivarlo sin tener tiempo a contraatacar pero, de
repente, pudo observar como Kabuto cayó al suelo al ser apricionado por los pies
con unas enredaderas.
– ¿Te
encuentras bien, Itachi?. – Preguntó Zetsu acercándose a la espalda del Uchiha.
–
Ahora, sí. Gracias, Zetsu. – Agradeció el Uchiha.
–
Dámelas cuando hayamos acabado. – Dijo el hombre de cabello verde al ver como
Kabuto lograba cortar las enredaderas con su poder.
…~…
Tobi
estaba peleando contra Karin, quien a pesar de ser vidente, la pelirroja sabía
defenderse y se movía perfectamente ante la mirada del enmascarado.
– Eres
patético, lollipop. – Se burló Karin para volver a dar un puñetazo en el
estómago de Tobi.
–
Tobi… es un… buen chico… – Decía el moreno consiguiendo golpear a Karin después
de recuperarse del golpe en la barriga.
…~…
Lee,
quien no poseía un don, se defendía apropiadamente a los ataques que le
proporcionaba Kidomaru y había esquivado muchas de las redes que le había
escupido.
En
cambio, Tenten parecía tener problemas para enfrentarse con su poder a
Orochimaru porque al parecer, este no le afectaba y el hombre de ojos amarillos
continuaba arremetiendo contra ella.
– Esto
es imposible, en cabio de que se trate de un escudo* – Se susurró así misma Tenten
recibiendo una patada en su rostro que la tiró al suelo.
Esto
hizo que Lee le prestará la atención a su esposa, recibiendo no solo un golpe
de Kidomaru sino también que le escupiera una pringosa tela de araña a los pies
para inmovilizarlo.
– No
te han dicho que jamás debes darle la espalda a tu enemigo, cejotas. – Habló el
Hebi antes de comenzar a patear al chico que estaba en el suelo.
–
Maldito modificador*.– Consiguió articular el hombre de grandes cejas para
después escupir su propia sangre.
– ¡Ja!
No me hagas reír, eso no me llegan a la suela del zapato. Yo soy un arácnido*.
– Se burló Kidomaru antes de darle otra patada a Lee.
…~…
Juugo
había conseguido esquivar otro de los titánicos golpes del herculiano pero al hacerlo,
provocó que Jirobo destrozara un muro con su puñetazo.
El
fuerte estruendo causó que todos dejaran de pelear para observar como el hombre
gordo salía de la polvorera que había causado al tirar la pared abajo con su
monstruosa fuerza.
El
sonido retumbó en todo el albergue ocasionando que los curiosos se acercaran al
lugar para ver el estropicio pero todo pareció complicarse cuando por uno de
los pasillos apareció Danzou junto a varios rastreadores.
–
¡Genial! Si no teníamos suficientes con los Hyuuga ahora también aparecieron
los perros de Raíz con su líder y los curiosos del lugar. – Comentó Ukon
mirando a su alrededor.
– ¿De
qué te quejas hermano?, estos solo lo hará más divertido. – Afirmó Sakon en
posición de defensa al igual que el resto de sus compañeros.
Los
rastreadores se pusieron delante del anciano y apuntando a todas las personas
frente a ellos con sus armas para proteger a su líder.
–
Disparad. – Ordenó Danzou al observar con furia que allí no se encontraba Sai.
Los
rastreadores acataron las órdenes sin replicar y comenzaron a tirotear hacia todas
las personas frente a ellos, sin importarles que fueran inocentes sin don o no
fuera parte de alguno de los grupos que se estaban enfrentando.
Muchas
personas cayeron al suelo muertas, entre ellos los dueños del lugar, y otros
huían con heridas de balas hasta que una de esas balas se incrustó en un chico
con una cresta azul.
– ¡MALDITOS!.
– Gritó el joven antes de explosionarse él mismo y destruir todo el lugar.
Muchos,
que sabían que ese muchacho era un bomber, corrieron con más fuerza
aterrorizada o intentaron protegerse de lo que iba a hacer aquel joven.
La explosión
del joven no fue tan fuerte debido a que la bala había dado cerca de su corazón
y las pocas fuerzas que tenía, fueron con la que se explosionó.
Orochimaru
se levantó del lugar quitándose a su esposo de encima que lo había protegido de
las balas y la explosión encontrándose con que Jiraiya estaba muerto.
Orochimaru
gritó desgarradoramente al ver a su esposo inerte a su lado, abrazando el
cuerpo que perdía rápidamente el calor de la vida y Orochimaru comenzaba a
llorar dolorosamente.
–
Tenemos que salir pronto de aquí este lugar se vendrá abajo. – Ordenó Kabuto
cogiendo a su drame y saliendo de aquel lugar, dejando atrás el cuerpo de su
padre, en medio de los escombros junto con el de Tayuya, Jirobo y Kidomaru,
quienes también habían perecido.
…~…
En el
bando de Akatsuki no hubieron sobrevivientes tanto Itachi, Tobi, Kisame Zetsu y
Juugo murieron al estar demasiado cerca de la explosión o al haber sido
alcanzado por una bala, como en fue el caso de Tobi.
…~…
Neji
se acercó a su prometida que estaba presionando una herida en su estómago,
mientras lloraba cerca del cadáver de su hermana.
Neji
cogió a la fallecida en brazos, sabía que debían abandonar ese lugar cuanto
antes pero también, era consciente que debía llevar el cadáver a su clan para
que tuviese un entierro como era debido.
–
Vamos, Hinata. – Ordenó a su prometida para salir presuroso de ese lugar.
…~…
Zabusa
miraba al chico entre sus brazos cuando Fuu lo llamó.
–
Zabusa, debemos salir de este lugar, el señor Danzou, ha sido herido. – Le
comunicó Fuu llevando al anciano con ayuda de Torune.
– ¡Largaos
de aquí!, yo me quedo. – Reveló mientras las lágrimas corrían bañando sus
mejillas hasta gotear en su mentón y caer sobre el inerte rostro de Haku. – Yo
ya no pertenezco a Raíz. – Añadió abrazando el cuerpo inerte del que fue su
compañero de trabajo y amante.
–
¿Pero qué dices?. – Se sorprendió sin creérselo Fuu.
– Déjalo
Fuu, de todos modos morirá en este apestoso lugar, está derrumbándose. No creo
que la estructura aguante mucho más. – Dijo Torune con seriedad.
Su
compañero asintió para emprender, ambos, camino a la salida donde estaría
Danzou.
– Haku
yo te amo…debías esperar a que este trabajo terminará para decirte todo lo que
yo sentía por ti… Para decirte que nadie podría ocupar tu lugar… Debías
esperarme, ¡Diablos! – Pronunció Zabusa sintiéndose el ser más estúpido del
mundo por no haber hecho caso a sus sentimientos hacia su compañero y decírselo
cuando este estaba vivo.
Zabusa
se acercó a los descoloridos labios de Haku y poder besarlo sintiendo lo frío
que estaban los labios del chico en sus brazos y entonces otra explosión terminó
por sepultar el lugar.
Una
enorme piedra cayó rompiendo una tubería de gas butano, creando una gran
explosión que terminó por destruir el edificio y llevarse a los heridos que
agonizaban en lo que fue un albergue, así como a los que se había quedado junto
a uno de los tantos fallecidos.
…Calles de Hotaru cerca del albergue ~
Konoha…
Konan
junto a Sakura que cargaba a su hija y Moegi caminaban en medio de la
oscuridad, escuchando sirenas de vehículos de emergencias que se acercaban al
barrio.
–
¿Hacía donde vamos?. – Preguntó la adolescente mirando a la mujer de pelo azul.
– Será
mejor dirigirnos al mismo lugar que salimos de las alcantarillas para esperar
al resto. – Anunció la mujer acariciando su vientre que estaba un poco abultado
pero que apenas se notaba debido al enorme abrigo negro con nubes rojas que
llevaba puesto como todo el resto del grupo perteneciente a Akatsuki.
– ¿Te
refieres a los que se quedaron para que retener a los rastreadores?. – Preguntó
Sakura apretando a su hija que escondía
su rostro en la curva del cuello y el hombro de su madre.
– Sí.
– Afirmó escuetamente Konan.
–
Pero…¿y si ellos han muerto al enfrentarse a Raíz?. – Preguntó con temor Sakura
recibiendo una mirada que no pudo interpretar de la centinela.
– ¿No
confías en las habilidades de Akatsuki ni en la de tu compañero rubio?. –
Preguntó la mujer de ojos castaño deteniéndose.
– Yo
no conozco nada de vosotros y de ese chico, solo sé que es la pareja de Sasuke.
– Reveló la la mujer de cabello rosa y en ese momento la imagen del moreno más
la palabra embarazo, apareció en su cabeza y todo su cuerpo tembló para mirar
atrás. – ¡KAMI-SAMA, SASUKE!. ¡SASUKE, ESTÁ AHÍ AÚN!. – Gritó histérica Sakura
dejando a Aya en el suelo con intenciones de volver en busca del moreno pero
Konan la detuvo cogiéndola de un hombro.
– No
vaya. – Le dijo escuchando el llanto de la niña que se agarraba a la pierna de la Haruno. – No querrás dejar
a tu hija sola con unas desconocidas, cuando ella te necesita a ti más que a
nadie en este mundo. No olvides que está en un lugar extraño y oscuro con
personas desconocida. – Le recordó Konan.
Sakura
bajo su cabeza para ver a su niña sollozando y su corazón se encogió en su
pecho. Por lo que Sakura se acuclilló para abrazar a la pequeña que no dudó en
buscar el refugio que le otorgaba los brazos de su madre.
– No
te vaya, mami… – Suplicó la menor entre hipidos debido al llanto.
– No
me iré, tesoro. – Habló con dulzura a su pequeña hija y desistiendo de la idea
de volver a por su amigo.
Sakura
sólo podía esperar que no le ocurriera nada a Sasuke y rezó en su interior a
Kami-sama por él, por su esposo y también, por Itachi para que regresaran
vivos.
–
Puede ser que Sasuke no esté en el albergue. – Murmuró Moegi captando la
atención de las dos adultas.
– ¿Qué
quieres decir?. – Indagó Sakura mirando a la adolescente.
–
Itachi estaba buscándolo antes de que comenzara todo ese lio. – Confesó Moegi
con un rubor en sus mejillas debido a como la observaban las mujeres mayores.
–
Ahora que lo mencionas, recuerdo que Itachi apareció frente a mí, preguntando
por Sasuke. – Recordó la mujer de cabello rosa volviendo a cargar a su hija en
sus brazos.
–
También me preguntó a mí por él. – Reveló Konan.
– Pero
si salió del albergue, también cabe la posibilidad de que vuelva en medio de la
pelea y acabe herido. – Habló Sakura preocupada por su amigo.
– Solo
cabe esperar que eso no suceda y rezar para que todos salga con vida de ese
sitio. – Contestó Konan, llevándose nuevamente una mano a su vientre para
acariciarlo.
Después
todas miraron hacia atrás antes de volver a emprender camino por las oscuras
calles de aquel barrio.
…Calles de Hotaru cerca de la parada del
tren ~ Konoha…
Kakashi
iba abrazando a Tsunade, quien había comenzado a derramar lágrimas
desconosoladas mientras caminaban por las calles solitarias.
– Ya
Tsunade, no resolverá nada poniéndose a llorar. – Habló el hombre de ojos
bicolor deteniéndose bajo una farola.
– Pero
Kakashi, vi a mi nieta siendo golpeada de una manera atroz. ¡No puedes pedirme
que me calme!. – Decía la rubia llevandose las manos al rostro.
–
Estoy seguro que su nieta es muy fuerte. – Le aseguró Kakashi sintiendo como de
repente, Tsunade quitó las manos del rostro para palidecer.
– ¿Qué
ocurre?. – Examinó el hombre como la mujer aun con lágrimas saliendo de sus
ojos solo abría y cerraba la boca automáticamente en un estado de shock pero a
pesar de que la rubia lo miro no fue capaz de hablar.
Kakashi
apoyó sus manos en los hombros de Tsunade y la agitó un poco consiguiendo que
la oráculo reaccionara con un doloroso aullido de dolor por lo que intuyó debía
ser otra premonición.
–
Tsunade, por favor, ¿qué has visto, ahora?. – El hombre estaba demasiado
preocupado por ver lo conmocionada que estaba la mujer ante sus visiones.
–
Jiraiya… Jiraiya está muerto. – Soltó la Senju en una especie de quejido
llevándose sus manos al rostro, otra vez.
Kakashi
no dijo nada solo levanto su cabeza hacía la bóveda celeste cubierta por el
estrelladlo manto regido por la luna.
El
hombre suspiró, sintiendo como el aire chocaba contra su rostro y movía su
cabello plateado cuando una luz lejana provocada por una enorme llama de fuego
captó su atención.
…Calles de Hotaru ~ Konoha…
– Ya
estamos cerca, sólo nos quedan unos pocos metros para llegar. – Anunció Konan
mirando al frente sin dejar de acariciar su vientre debido al nerviosismo y la
tensión que le provocaba el estar preocupada por el resto de componentes de
Akatsuki que se habían quedado en el albergue.
Sin
embargo, el grupo de féminas se detuvo al escuchar un sonido que parecía venir
de lejos, concretamente, desde sus espaldas y aquel ruido parecía ser una
explosión. Al girar su cuerpo las mujeres observaron como una enorme llamarada
se alzaba sobre los ruinosos edificios del barrio, por la zona en la que
estaba, intuían era el albergue.
–
¡JUUGO! – Chilló desgarradoramente Sakura al recordar que su marido estaba es
ese lugar del que ella pensaba, había acabado de volar por los aires.
Ante
el aullido que había dado su madre, Aya había vuelto a sollozar asustada en el
regazo de la mujer de cabello rosa que la presionaba sin hacerle daño contra su
cuerpo.
Moegi
tenía sus ojos negros abierto desmesuradamente y sus manos tapaban su boca en
una clara señal de horror.
Konan
miraba el lugar por el que apareció aquella llamarada y ahora, se veía
iluminada por las llamas de un incendio. La mano de la mujer de cabello azul
había quedado paralizada sobre su tripa.
– ¡HAY
QUE VOLVER!. – Gritó Sakura mirando a la centinela que parecía haberse vuelto
una estatua de mármol en mitad de la calle.
Sin
embargo, la mujer no respondió, estaba sobrecogida ante lo que suponía que
aquello había provocado a sus compañeros.
–
Mamí… tengo miedo… – Murmuró la pequeña Aya al escuchar los gritos y gruñidos
de su madre pero Sakura no respondió, solo miraba con enfado a la mujer
perteneciente a Akatsuki porque parecía que no iba a hacer nada. Por ello, la
mujer de cabello rosa caminó hasta Konan ante la atenta mirada de Moegi que
permanecía allí, sin intervenir y vio como la Haruno abofeteó a Konan.
–
¡DESPIERTA DE UNA MALDITA VEZ!. – Ordenó enfurecida. – Debemos volver y
averiguar qué ha ocurrido y si ellos están bien. No podemos quedarnos aquí,
mirando.
Konan
se llevó una mano a su mejilla roja por el golpe y miró a la mujer frente suyo,
que no dejaba de hablar enfurecida.
– ¿¡Es
qué no me estas escuchando!?. – Replicó mirando a la mujer con la flor de papel
en el pelo. – Te digo que volvamos. Ahí abajo esta mi marido y tus amigos. – Le
recordó Sakura.
– No
podemos volver. – Susurró Konan lo suficientemente fuerte para que las otras
dos féminas la escucharan.
–
¿¡Qué!?. – La mujer de ojos verdes no podía creer lo que le decía.
– No
podemos regresar, podríamos ponernos en peligro nosotras. – Repitió Konan. –
Debemos continuar hacia adelante, ellos sabían del peligro que supone el
enfrentarse a personas con un don y lo que puede generar.
Sakura
arrugó el ceño con enfado al escuchar aquellas frías palabras de la mujer, ella
no estaba dispuesta a aceptarlas tan facilmente.
– Si
esto es así, no contéis conmigo yo volveré porque Juugo se encuentra en ese
lugar. – Concluyó para darse la vuelta y comenzar a caminar de regreso con su
pequeña. – Jamás pensé que alguien que perteneciera a Akatsuki fuese una
cobarde que abandonara a sus compañeros. – Afirmó Sakura desde lejos sin
detener su marcha.
–
Sakura… – Murmuró Moegi con intenciones de seguir a la mujer de cabello rosa
pero fue detenida por Konan.
– No
vayas, ese lugar puede ser peligroso. Tenemos que continuar. – Le advirtió a la
adolescente.
–
¡DÉJAME!. – Gritó soltándose de la mujer. – ¡TÚ NO LO ENTIENDES!. – Volvió a
chillar para mirar por la calle que había desaparecido la Haruno. – ¡Yo debía estar
allí!. – Dijo señalando el lugar de la explosión. – Yo lo vi y fui tan cobarde.
Tenía tanto miedo cuando me atraparon los Hebis, que no fui capaz de
advertirles y ahora, ya es muy tarde para decirles que iban a morir. ¡YO TENÍA
QUE HABER MUERTO EN ESA EXPLOSIÓN! – Chilló la vidente dejándose caer en el
suelo arrodillada con lágrimas descendiendo de sus ojos. – Soy despreciable por
huir de mi destino, dejándoselo a las personas que no tenían que estar
involucradas. – Terminó llevándose sus manos al rostro y comenzando a sollozar
con fuerza.
Konan
no dijo nada, simplemente se giró para continuar su camino pero antes de dar
algún paso se detuvo.
– El
destino, lo creamos nosotros mismo con cada decisión tomada en un segundo y el
que tú tengas el don de predecir lo que puede ocurrir en el futuro poco lejano,
no te quita el hecho de ser aún una niña que lucha por sobrevivir y si ellos
dieron sus vidas, fue por su propia voluntad porque, aun siendo consciente de
que en esa pelea sería la última, igualmente la hubiesen afrontado. Akatsuki se
formó para ayudar a las personas con un don aunque haya que arriesgar nuestras
vidas para protegerlas. – Terminó de hablar la mujer de cabello azul.
Moegi
solo agachó la cabeza y apretar la tela de su falda con fuerza mientras seguía
llorando.
Konan
se disponía a seguir cuando escuchó los pasos acelerados de alguien que se
acercaba corriendo hacía donde estaban ellas.
Al
cabo de un instante, se formó la silueta de la persona que venía corriendo
hasta que finalmente, se distinguió a la persona que se acercaba.
–
¡Pain!. –Llamó Konan acercándose presurosa al hombre de cabello naranja que la
recibió con un abrazo.
–
Konan, ¿qué ha pasado? ¿ Dónde está el resto?. – Preguntó atropelladamente el
líder de Akatsuki.
– Los
Hebis, Raíz y los Hyuuga dieron con nosotros y el resto se quedó para
enfrentarlo junto con el hombre corpulento de pelo naranja. Su esposa y su hija
salieron del lugar conmigo y la muchacha. – Comunicó señalando a la
adolescente. – Después de eso, nos dirigíamos a esperaros a ti, Deidara, Sasori
y el chico rubio pero nos sorprendió la explosión y la mujer de pelo rosa
decidió volver junto a su hija al albergue para buscar a su marido. – Notificar
sintiendo las caricias de Pain en su espalda. – Pero el chico que escapó de
Raíz con la muestra, el hermano de Itachi y Suigetsu no sabemos qué ha sucedido
con ellos. – Añadió Konan.
– El
hermano de Itachi está junto a los demás. Cuando salimos del alcantarillado
estaba ahí esperándonos. Ustedes debéis ir hacia allí, también. – Habló Pain
alejándose de la centinela. – Iré a ver si los encuentros y traeré a la mujer
junto a todos aquellos que continúen con vida. – Terminó para ver como la de
ojos castaño asentía con la cabeza y comenzaba.
Konan
comenzó a caminar hacia el lugar que le había indicado su compañero para
encontrarse con los demás, siendo seguida de la adolescente que limpiaba su
rostro cubierto de lágrimas.
Pain
suspiró antes de continuar su camino hacia el albergue deseando y pidiendo a
Kami-sama que todos se encontraran bien.
…Calles de Konoha…
Sai
acababa de despertar, completamente aturdido y se sintió flotando en un lugar
helado. Cuando abrió los ojos se encontró con Suigetsu, que lo cargaba en sus
brazos. El moreno no pudo evitar temblar y revolverse un poco en los brazos del
extraño hombre.
– Ya
era hora de que despertaras, ratoncito. – Habló divertido el hombre de ojos
violetas apretando el agarre con el que llevaba al moreno. – Yo que tú, no me
movería tanto. Después de todo, hemos jugado bastante esta noche, ratoncito. –
Término riendo a grandes carcajadas por la reacción de Sai.
– ¿Por
qué me haces esto?. – Inquirió Sai en voz baja.
– Ya
te lo he dicho, me gustas y quiero que estés conmigo. – Declaró abiertamente el
hombre de ojos violetas.
–
¡Estas demente!. – Exclamó Sai recibiendo como respuesta la estruendosa
carcajada de Suigetsu.
…Albergue de Hotaru ~ Konoha…
Pain
había llegado por fin al lugar incendiado, viendo como el edificio o lo que
quedaba de él estaba ardiendo. Miró alrededor suyo, donde algunas personas
intentaban extinguir las llamas o se apilaban observando la catástrofe.
También, había otras personas atendiendo a los heridos y algunas solo miraban
el fuego derramando lágrimas en silencio.
Buscó
a sus compañeros de Akatsuki entre el montón de personas pero no consiguió dar
con ellos, comprendiendo que habían perecido en ese lugar.
El
hombre de cabello naranja siguió caminando hasta dar con la mujer de cabello
rosa que lloraba mirando el enorme incendio con su hija en brazos, que parecía
haberse dormido a pesar de los gritos y el ruido que azotaban la zona debido al
incendio.
Pain
se acercó a Sakura y apoyó una de sus manos en el hombro de la mujer, quien
giró su cabeza para mirarlo derramando lágrimas.
–
Todos han… muerto. – Consiguió pronunciar Sakura en voz baja.
– Lo
sé. Ahora, debemos irnos de aquí, este lugar no es seguro. – Dijo Pain viendo
como la mujer volvía sus irises jades a las llamas. – Lo siento mucho. –
Murmuró, mirando él también el fuego que aún devoraba los restos del albergue
despidiéndose mentalmente en una oración de todos sus compañeros, quienes
escasos minutos antes habían muerto en ese lugar.
…Calles de Konoha…
Neji
conducía hacía la mansión Hyuuga, escuchando el triste llanto que emitía Hinata
en el asiento trasero recargando el cadáver de Hanabi. El chico castaño podía
observa como la sangre de su prometida había manchado las ropas que vestía su cuñada.
Neji
apretó con fuerza el volante porque a pesar de la infinidad de normas y
secretos que había dentro del clan Hyuuga, el sabía que Hanabi era su hermana,
también. Aunque se hubiese criados como primos él, conocía la verdad y en esos
momento debía tragar su dolor, el dolor de perder a su hermana.
Esa
adolescente la había engendrado su difunta madre después de que la esposa de su
tío falleciera de una terrible enfermedad y era consciente de que Hinata aun
era muy ingenua como para recodarlo. Además, de que también, Hinata había sido
una niña enfermiza que dudaban pudiera sobrevivir por esa presión, su madre se
ofreció y trajo al mundo a Hanabi.
–
¡Maldición!. – Murmuró Neji golpeando el volante del vehículo derramando él
también lágrimas silenciosas por la pérdida de Hanabi, era lo único que le
quedaba de su adorada madre.
… Barrio Hotaru ~ Konoha…
Konan junto a Moegi por fin habían llegado donde le
esperaban Deidara, Sasori, Naruto y Sasuke.
La
mujer de pelo azul saludó a la pareja con una mano que fue correspondida de la
misma forma, por parte del Uzumaki para acercarse a sus compañeros.
–
¡Deidara!. – Llamó al rubio de coleta observando a sus dos compañeros con
preocupación y el mencionado la miró con inquietud.
– Fue
herido cuando nos enfrentamos a Raíz y se le ha infectado. – Comunicó Deidara
antes de levantarse del suelo, donde estaba sentado a un lado del pelirrojo.
Konan
se acercó al rubio de coleta y lo abrazó.
– Se
pondrá bien, Sasori es fuerte y podrá resistir a que vuelva Pain para poder curarlo.
– Le susurró la mujer sintiendo como el rubio apretaba su abrigó.
– Lo
sé. – Respondió el bomber. – Gracias, Konan. – Agradeció dándole un beso en la
mejilla a la mujer para volver a ocupar el mismo lugar cerca de Sasori que
temblaba sudorosamente y emitía leves quejidos.
Moegi
se dirigió a un lado, sin acercarse a la pareja que se abrazaban mirando el
lugar que parecía arder en medio de la oscuridad de barrio. La adolescente
necesitaba estar sola en esos momentos porque no podía evitar sentirse culpable
y miserable al no haberles advertidos con rapidez. Moegi no dejaba su angustia
a lo ocurrido causado por sus ridículos miedos que no dejaban de rondar la
cabeza de la menor.
…Calles de Konoha…
En el
interior de un taxi iban los rastreadores con Danzou.
–
Espero que cuando lleguemos estés en la base 10, Amaru. – Advirtió Torune antes
de colgar la llamada. – Esa mujer… – Suspiró el hombre.
–
Deberías conocerla ya, Torune, pero hay que admitir que es muy buena utilizando
su don. – Recordó Fuu. – Solo espero que sea capaz de salvarlo porque no creo
que aguante a recibir los cuidados sanitarios de un hospital. – Comentó Fuu
mirando por el retrovisor a Danzou que estaba desangrándose en el asiento
trasero del taxi que habían requisado a un pobre hombre.
– No sé
de que te preocupas, sabes que el solo es un peón del gobierno y ya buscarán a
alguien cualificado para el puesto que tiene. – Le recordó a su compañero en
voz baja.
…Barrio Hotaru ~ Konoha…
Pain
junto a Sakura, quien cargaba a su pequeña que dormía después de tanto llorar,
volvían de regreso para encontrarse con sus compañeros. Pero en medio de su
camino se encontraron con una rubia de grandes senos y un hombre con medio
rostro cubierto y pelo de un gris plateado.
La
mujer tenía los ojos hinchados de tanto llorar y el hombre la abrazaba
ayudándola a que caminara. No obstante, la mujer al verlos los llamó con un
gesto que hizo con su mano.
–
¡Vosotros! ¿Por casualidad no conoceréis a una chica llamada Moegi?. – Preguntó
la rubia clavando sus ojos color caramelo en la mujer de pelo rosa, una vez que
Sakura y Pain se habían acercado.
– ¿Qué
es lo que quiere?. – Preguntó con recelo la Haruno mientras Pain se llevaba una mano a la
frente.
– La
estoy buscando. Soy su abuela y quisiera saber si se encuentra bien. – Explicó
Tsunade.
– Ella
está bien. – Respondió el hombre de ojos ondeante porque después de todo,
Sakura ya había revelado que conocían a la adolescente.
– ¿De
verdad? ¿Podríais decirme dónde se encuentra?. Me gustaría hablar con ella, por
favor. – Pidió la mujer de grandes pechos acercándose a ellos.
– Solo
síganos. – Respondió el hombre de perforaciones en el rostro.
La
rubia asintió con la cabeza.
– Deje
que nos presente, él es un gran amigo
mío, Kakashi Hatake y yo soy Tsunade Senju. – Presentó Tsunade, tanto a su
amigo como a ella misma.
– Yo
soy Sakura Haruna y ella es mi hija, Aya. – Esta vez fue el turno de la mujer
de cabello rosa de presentarse junto a su pequeña.
– Me
llamo Pain Akatsuki y soy el líder de lo que queda de Akatsuki. – Habló el hombre
de cabello naranja.
Detrás
de las presentaciones continuaron el camino siendo seguidos por la rubia y el
hombre de ojos de diferente color.
Aclaración de los términos:
* Escudo:
Se trata de las personas con el don de poder protegerse de ataques externos.
Hay diferentes tipos de escudos los que se protegen de los ataques físicos y
los que se protegen de ataques psíquicos o que no van dirigidos a su cuerpo.
*
Modificador: Se conoce con este nombre a las personas que tienen el don capaz
de modificar la energía en algo solido o líquido a su voluntad.
*
Arácnido: Su nombre proviene de las arañas y se trata de mutantes con alguna
habilidad arácnida.
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