- Comienza el juego.-
Después
de la llamada telefónica de Karin, Naruto retomó sus ánimos y no
desaprovecharía la oportunidad que le ofrecía su jefa y “Diario Técnica” aunque
sabía que en internet no había nada que inculpara a la familia Uchiha desde
hacía cuarenta años, así que la mejor forma que tenía para indagar, sería
acercarse a una de las bibliotecas públicas de Konoha para buscar en los
antiguos periódicos y lograr encontrar, no solo el juicio en el que Obito
Uchiha fue acusado de asesinato, sino, también, publicaciones anteriores que
pudo haber expuesto más de una mancha que embarraba a la familia Uchiha en el
pasado.
A
pesar de que Naruto no estaba en condiciones de salir de la habitación de hotel
en la que se encontraba, no quiso desaprovechar ese tiempo y por ello, no dudó
en prender su ordenador para conectarse a internet en busca de la entrevista en
la que Madara Uchiha anunciando la liberación de Obito y la misma rueda de
prensa que hacía unos minutos había visto, en la que Obito reclamaba su
inocencia con ayuda de la declaración de Ebisu Aoyama.
El
teléfono móvil de Naruto comenzó a sonar con aquel estridente sonido que
indicaba que alguien lo llamaba y ocasionando que despertará alarmado pero
cuando levantó su cabeza para buscar el aparato con la mirada sintió un fuerte
dolor en su cuello, puesto que se había dormido sentado en el suelo de la sala
de la habitación de hotel, en el que estaba, y su cabeza había caído sobre el
teclado de su ordenador.
–
¡Mierda!. – Gritó al sentir como un rayo de dolor recorrió su columna ante la
brusquedad del movimiento que había realizado.
Sin
embargo, Naruto tenía que atender su teléfono y, a pesar de su adolorido cuerpo,
fue a coger el pequeño teléfono que lo acompañaba a cualquier parte a la que fuese
y que estaba en el suelo, al otro lado de la mesita de cristal.
–
¿Diga?. – Preguntó sin reparar en la imagen de la pantalla del aparato de
comunicación.
–
Naruto. Soy yo, Sai. – Informó la persona que lo llamaba. – He visto esa rueda
de prensa que ha organizado los Uchiha pero creo que están esperando a que te
manifiestes públicamente como el hijo de la víctima para atacar y de paso
limpiar su lodo sobre ti. Probablemente, saben que eres un periodista y debido
a su nivel social necesitan limpiar su lustre apellido de lo ocurrido sobre
alguien, que al parecer ya han encontrado ante esa confesión, y también ante
los familiares de Kushina Namikaze. Solo andan tirando barro a la pared para
que aparezcas furibundo y sus palabras sobre tu madre recobren más valor del
que en realidad tiene, eso solo provocaría el darles la razón a lo que dicen
por no decir que ese hombre al que responsabilizan de la muerte de tu madre
sería arrollado por lo que están intentando provocar. – Advirtió Sai. – No
juegues a su mismo juego, Naruto. Tú eres mejor que ellos, no creo que valga la
pena el que te impliques más con Obito Uchiha, no quiero ver como sufres por
culpa de esa familia y termines mal al intentarlo.
– Gracias
por preocuparte de mí, Sai, pero has llamado demasiado tarde. – Dijo antes de
bostezar. – Karin me llamó ayer no solo para que viera esa entrevista sino para
proponerme el que me hiciera cargo personalmente del caso, como un periodista
de investigación enviado por “Diario Técnica”, aquí, en Konoha.
–
¿¡Estás loco!?, ¿por qué aceptaste?. ¡No te das cuenta de que el único que
saldrá perjudicado en todo esto serás tú!. – Gritó Sai con enfado.
– Sai,
esta es mi oportunidad y si Obito Uchiha quiere jugar, estoy dispuesto a ello.
No voy a dejar que ese hombre se salga con la suya porque no es ningún santo. No
tengo dudas del veredicto que lo calificó como el asesino de mi madre. Ebisu Aoyama
está mintiendo con esa declaración por alguna razón y porque soy el hijo de
Kushina y Minato Namikaze, no puedo permitir que digan de mis padres lo que se
le da la gana ni que pongan en cuestionamiento la integridad de mi familia. –
Espetó Naruto. – No puedo dejar las cosas como están, deberías de entenderme. –
Replicó.
–
Naruto, estas llevando todo esto a un grado personal y no profesional. Recuerda
que un periodista no…
– Lo
sé, conozco todos esos detalles que forman a un buen periodista. Hace tiempo
que dejé la universidad, Sai, pero, también, tenemos que hacer caso a las
corazonadas que tengamos para poder dar a conocer al mundo una buena historia y,
en esta ocasión, no solo es un presentimiento, siento que puedo hacerlo, que
puedo ganar a Obito Uchiha en este campo para meterlo nuevamente en la celda de
la cual, no debió haber salido. – Aseguró Naruto interrumpiendo a Sai.
– Me cuesta
creer en tus palabras porque, a pesar de que consigas exponer hechos y pruebas,
estarás influenciado por tus sentimientos y deseos con lo que respecta a esto.
Naruto, vas a abrir un campo de batalla entre los Uchiha y tú. Espero te des
cuenta que esto significa que estás abriendo la caja de Pandora. – Las palabras
de Sai salieron como suplicas que intentaban convencer a su amigo de lo que
produciría su obstinación con la culpabilidad de Obito Uchiha.
– No
me importa y no he sido yo el que disparó la primera bala pero estoy dispuesto
a usar toda la artillería que haya frente a mí porque como te dije, no pienso
retirarme. Voy a hacer todo lo posible para mostrar que es y ha sido el
autentico asesino de Kushina Namikaze. – Declaró antes de cortar la llamada de
Sai sin siquiera despedirse.
Naruto
se dirigió al baño ya que necesitaba una ducha caliente que relajase sus
doloridos músculos y huesos, después de haber dormido en una incómoda posición
que solo le había provocado calambres musculares y tendones que parecían no
querer estirar lo suficiente.
Antes
de salir del baño, Naruto rebuscó en el pequeño botiquín que había en el mueble
del lavabo hasta que encontró una pequeña caja de aspirinas y no dudó en coger
una de las pequeñas pastillas para tomarla con un poco de agua, en un intento
de que el dolor de cabeza que le aquejaba disminuyera. Luego, se vistió para
poder bajar en el elevador hasta el bufe restaurante del hotel y tomar una taza
de café junto a un cruasán ya que su estómago necesitaba algo de alimento.
Cuando
Naruto salió del hotel tomó un taxi para que lo llevase hasta una de las tres
bibliotecas públicas con que contaba la ciudad en lugares estratégicos que
facilitaba el acceso de los estudiantes o cualquier persona que necesitase ir.
El
taxista llevó a Naruto hasta la biblioteca de la calle Shuriken, al entrar pudo
apreciar la majestuosidad del edificio, así como el agradable ambiente que le
trasportó por un momento al pasado cuando
estaba en la universidad del Remolino y buscaba todo tipo de datos para
entregar su última tesis y convertirse en un periodista. Así que después de
echar un vistazo a su alrededor, Naruto se acercó al enorme mostrador donde se
encontraban los bibliotecarios.
–
Perdón. – Naruto llamó la atención de un hombre que parecía demasiado ocupado
comprobando unos libros amontonados que tenía a un lado del escritorio que
formaba el mostrador de los bibliotecarios. – ¿Me podría indicar la sección de la
hemeroteca de prensa?.
– Está
al final, por el tercer pasillo, empezando por la derecha pero usted no es de
por aquí, ¿cierto?. – Preguntó el bibliotecario mientras lo escrutaba con la
mirada. – Su acento revela que viene de algún país del norte. – Indicó con una
sonrisa divertida como si se tratase de un niño que estaba jugando a adivinar.
– Supongo que he pasado demasiado tiempo fuera
de Konoha para que mi forma de hablar haya cambiado tanto como para que me
confundan con un extranjero. – Respondió Naruto con cortesía. – Gracias por
indicarme el camino. – Agradeció antes de marcharse y dejar al bibliotecario
confundido.
Cuando
Naruto llegó al lugar, los viejos periódicos que debían de encontrarse
amontonados sobre pilas, no estaban y solo había unas máquinas con un letrero
sobre ellas que ponía el nombre de “hemeroteca de periódicos locales”.
Esto hizo que se sorprendiera al percatarse
de que las montañas de viejos periódicos locales se habían simplificado en
varias máquinas en la que solo le mostrarían titulares de la prensa local, así
como alguna columna o artículo que fueron sorprendente para el año en el que
fue publicado.
Naruto
se dirigió hasta una de las maquinas y pulsó el botón que daba inicio para ver
cómo en la pantalla le aparecía unas ventanillas en las que debía indicar el año
para que apareciera lo titulares que rigieron durante todo ese tiempo junto a
algunos artículos llamativos de la época.
– Será
mejor que comience desde el año en que terminó el juicio hacia atrás ya que los
años posteriores al juicio no hay nada de interés. – Farfulló mientras ponía la
fecha en la máquina que una vez Naruto había indicado y presionado el botón que
decía comenzar, inició a cargar antes de mostrarle la primera portada del
periódico local de Konoha.
Sin
embargo, la máquina solo mostraba las portadas de los periódicos del año que
iba indicando con algún artículo periodístico de referencia por lo que Naruto
solo encontró un artículo completo del juicio en el que Obito Uchiha fue
inculpado por el asesinato de Kushina. Aun así, Naruto decidió hacer copias de
todas las portadas que mostraban titulares sobre el juicio por el homicidio de
Kushina Namikaze y el único artículo que había sobre ello, antes de indagar los
años anteriores sobre noticias que hicieran referencia a la familia Uchiha.
Las
horas pasaron volando para Naruto sin darse cuentas del transcurso del tiempo y
había recolectado algunos artículos y columnas que hablaban de la familia
Uchiha, la mayoría solo se trataba de asuntos financiaros y actos
conmemorativos hacia las empresas Uchiha, también se topó con portadas que
indicaban la muerte de Hanako y Tajima Uchiha, los abuelos de Obito y padres de
Madara Uchiha.
–
Disculpe, señor, pero la biblioteca ya cierra sus puertas. – Murmuró uno de los
bibliotecarios que se había acercado a donde estaba Naruto para indicarle que
el edificio cesaba sus servicios.
– Sí,
gracias. – Indicó rápidamente Naruto sin poder ocultar el asombro de su rostro
mientras esperaba que la última impresión que hacía de la portada del viejo
periódico terminara. – No me había percatado del tiempo. – Concluyó antes de
coger la hoja para dirigirse al mostrador donde los más rezagados devolvían o
estaban pidiendo algún libro para llevarse a casa.
Naruto
se puso en la pequeña fila, en su mayoría estudiantes universitarios, para
pagar las impresiones que había realizado antes de salir del edificio.
Antes
de volver al hotel y sumergirse en las copias de periódicos que había obtenido,
Naruto decidió entrar a un restaurante de aspecto modesto y tranquilo para
cenar ya que en todo el día no había probado más bocado que el desayuno que
había ingerido en el bufe del hotel antes de
ir a la biblioteca.
Naruto
estaba a mitad de su cena cuando un grupo de hombres y mujeres entraron, al
pequeño restaurante familiar, haciendo un gran alboroto que molestaba al resto
de clientes pero no parecía importarles a los empleados y dirigente del
restaurante la llegada del bullicioso grupo.
No había
necesidad de acercarse al grupo para percatarse de que no solo estaban alegres
por algún tipo de banalidad que probablemente festejaban sino que antes de ir
hasta ese restaurante, habían estado ingiriendo alcohol. Todo el alboroto
provocado por aquel grupo, Naruto lo hubiese pasado por alto, si no fuese
porque una mujer hizo que uno de sus amigos retrocediera bruscamente y acabara
golpeando con su cuerpo la mesa en la que Naruto degustaba un delicioso plato
de espaguetis a la boloñesa y la copa de vino tinto se derramara. Puesto que la
copa de vino golpeó el borde del plato de espaguetis a la boloñesa que estaba
comiendo Naruto y el tinto líquido acabó sobre el mantel blanco de la mesa, un
poco en el interior del plato de comida y otro poco salpicara al desconocido
que se había tropezado con la mesa, manchando sus ropas.
Naruto
frunció el ceño al ver como su copa de vino había sido desperdiciada por culpa
del jugueteo de las personas que habían entrado al establecimiento en ese
momento, sin percatarse del silencio que se había instalado en el restaurante
ya que todos los clientes habían dejado de comer, los camareros de servir y
hasta los cocineros dejaron de preparar la comida para mirar la escena.
El
periodista levantó su rostro para mirar al responsable de que su cena hubiese
terminado de esa manera tan reprochable y al tropezarse con un rostro serio que
parecía estar tan disgustado que el propio afectado, solo empeoró más el humor
de Naruto.
–
¡Imbécil!. Mis ropas ahora están arruinadas. – Dijo el desconocido sin dejar de
mirar a Naruto y molestando más al periodista al oír el insulto ya que el único
responsable de haber arruinado todo había sido aquel sujeto.
–
Debería agradecerle, no solo por su falta de educación, sino también por
arruinar mi cena. – Indicó Naruto levantándose de la silla en la que estaba
sentado y mostrando su altura al sentirse ofendido. – Debería de
responsabilizarse por lo que ha hecho. – Declaró haciendo que algunos murmullos
se comenzasen a escuchar en el restaurante mientras que los acompañantes del
desconocido parecían estar asombrados por la actitud de Naruto.
– No
ha sido mi culpa. – Respondió para romper el contacto visual por primera vez y
buscar en su cartera unos billetes que puso sobre la mesa. – Aquí tiene y no lo
insultaba a usted. – Aclaró antes de girarse hacia el resto de personas que
formaba el grupo que lo acompañaba. – Nos vamos de aquí, se me ha quitado el apetito.
Naruto
vio como aquel individuó se marchaba, sin entender nada ya que por un momento
pensó que iba a terminar en una discusión, que probablemente hubiese tenido que
intervenir las autoridades para aclarar lo sucedido y apaciguar los ánimos, y
no en unas simples palabras para dejar más dinero del que costaba su cena.
Realmente, toda aquella situación había enfurecido más a Naruto al sentirse
humillado por alguien a quien no conocía y sobre todo haber quedado tan
estupefacto a lo que hizo el sujeto que no tuvo tiempo de reponerse y
responderle.
Naruto
regresó a su habitación de hotel y arrojó sobre la pequeña mesa de cristal
todas las hojas que contenían las copias que había hecho en la biblioteca para
comenzar a dar vueltas por toda la estancia mientras refunfuñaba.
– No
lo puedo soportar, como me irritó ese idiota. Tengo que salir, ¡tengo que salir
de aquí!. – Repetía Naruto antes de volver a salir de su habitación de hotel e
ir en busca de algún lugar en el que poder distraerse, calmarse para poder regresar
y comenzar a trabajar en la información que había logrado reunir.
Al
salir del hotel, Naruto prefirió ir caminando por las calles de Konoha esa
noche y aunque no estaba nevando, el frío era helador.
Se
adentró a un local cuyas luces de neón fluorescentes en colores azules y rojos
escribían “Sake”, un nombre bastante insólito para un antro como aquel en el
que solo entraban personas en busca de alcohol, drogas, diversión y sexo.
Ese
lugar no era de lo más recomendable, aunque el interior, ambientado en una
caverna, se veía mejor de lo que indicaba su exterior con aquellas horribles
luces de neón, Naruto no pudo dejar de sentirse incómodo haciendo que su asedio
aumentara al percatarse de cómo había captado la atención de las pocas personas
que estaban dentro ya del antro.
Con
paso firme, Naruto se acercó a la barra más próxima, teniendo que pasar por la
pequeña pista de baile en la que solo estaban danzando tres personas aquella
música de estilo tecno-house que pinchaba el dj contratado.
– ¿Qué
le pongo?. – Preguntó el chico que trabajaba de barman.
–
Whisky. – Respondió Naruto a pesar de que no deseaba nada pero sentía la
necesidad de tener algo entre sus manos y que mejor que un vaso de whisky.
Mientras
el barman le servía la copa, Naruto hecho un vistazo rápido al lugar,
percatándose de que el dueño o dueña del establecimiento se había tenido que
gastar mucho dinero para recrear una caverna hasta el más mínimo detalle en el
que las coloridas luces parpadeantes a duras penas se apreciara el lugar que
estaban instaladas.
El
periodista pagó su copa antes de volverse hacia la pista donde se habían unido
dos personas más a bailar la estruendosa música que solo conseguía provocar un
dolor de cabeza y romper los tímpanos a cualquiera pero que en esa ocasión, Naruto
la encontró como un bálsamo que le ayudaba a calmar su mal humor.
Las
horas parecieron pasar lentamente para Naruto, pues iba por la cuarta copa de
whisky y el reloj no parecía avanzar mientras que su enfado hacía rato que
había menguado, en ese momento se había sumergido en sus pensamientos,
preguntándose en sí sería buena idea acercarse a su viejo barrio o buscar a
alguno de sus viejos vecinos para oír su opinión. Incluso, estaba pensando en
ir a ver a Mizuki Touji y hablar con él.
–
¡Hola de nuevo!. – Saludó alguien al lado de Naruto. – No esperaba verlo por
aquí, es una casualidad, ¿no cree?. Quiero que sepa que lamento lo del
restaurante y que creyeras que estaba insultándote pero en realidad, no estaba dirigiéndome
a ti, se lo estaba diciendo a la torpe que me empujó ya que siempre provoca que
suceda ese tipo de accidentes porque no sabe controlar su efusividad después de
tomar unas copas. Me llamo Sasuke. – Terminó presentándose al mismo tiempo que
alargaba su mano mientras sonreía.
–
Naruto. – Estrechó la mano de Sasuke en espera de que se marchara ya que no le
apetecía hablar con la persona que había hecho que él se encontrara en un lugar
como ese para calmar un poco sus nervios.
– No
pareces estar muy bien, Naruto, y eso no me gusta. Deja que te invite a una
copa. – Ofreció tomándose la libertad de tutearlo mientras llamaba el barman. –
Inari, ponle otra copa a mi amigo ya que se la debo y a mí podme lo de siempre.
Yo pago. – Indicó mostrando cierto atropellamiento en sus palabras que gritaba
a leguas que Sasuke no estaba muy sobrio a pesar de que sus tenues movimientos
podrían engañar a cualquier persona de que no había tomado alcohol.
El
barman asintió con una sonrisa mientras servía otro whisky a Naruto y el vodka
a Sasuke antes de tomar el billete que le ofrecía Sasuke para pagar las
bebidas.
– Tú
no eres de por aquí, ¿cierto?. Tú forma de hablar te delata. Tienes un acento
es muy fuerte.
– Se podría
decir que no vengo mucho a Konoha. – Contestó con parquedad Naruto en un
intento de hacerle saber a Sasuke que no tenía ánimos de conversar con él pero
recibió una risotada a cambio.
– Me
gustas. – Dijo de pronto al terminar de reír y mirar fijamente a Naruto. – Me
gustaste desde el momento que te vi porque no eres el tipo de persona que se
acerca a mí por quien soy o se encuentra en lugares como este, buscando lo que
todo el mundo viene a encontrar. – Confesó con tono casual y con las mejillas
aún más sonrojadas de lo que el alcohol lo había hecho.
–
Disculpa pero tengo que marcharme. – Naruto se había sorprendido por las
palabras de aquel hombre pero, también, se sentía perturbado por lo que
prefería marcharse ya que en ese momento no era el adecuado para tener algún
tipo de relación fortuita o momento fugaz con un desconocido.
–
Espera, no quería molestarte. – Sasuke había atrapado uno de los brazos de
Naruto para detenerlo. – No soy muy bueno hablando pero…
– Lo
siento pero no tengo tiempo en estos momentos. – Se disculpó Naruto soltándose
del agarre de Sasuke e interrumpiéndolo para apresurarse a salir del antro.
–
¡Espera!. – Gritó Sasuke antes de seguir a Naruto hasta el exterior del local.
– No
me sigas, ya te he dicho que tengo que irme y tus amigos estarán esperándote
ahí adentro. – Le recordó Naruto a Sasuke mientras terminaba de enredarse su
bufanda al cuello al percatarse de que lo perseguía.
– A esas
personas no puedo llamarlos amigos. No, no son verdaderos amigos y ni siquiera
se preocupan por mí, solo me siguen porque les invito a tomar o a comer. –
Contestó antes de ponerse a un lado de Naruto. – Tú no pareces una de esas
personas que les preocupa el estatus social, me di cuenta en el restaurante al
ver que estabas solo y no te sorprendiste ni te excusaste como uno de esos
hipócritas que solo por haberse cruzado en una calle conmigo se andan
pavoneando frente a sus conocidos de que me conocen.
– ¿Es
que eres un famoso de Konoha?. – Preguntó Naruto un poco atónito por las
palabras de Sasuke.
–
Supongo que sí pero no es algo que yo haya elegido ser.
– ¿Por
qué me dices todo esto?. Soy un extraño y no solo has intentado ligar conmigo
en ese antro después de lo ocurrido en el restaurante. No creas que por ser
hombre…
– Y
qué más da. No pareces ser alguien peligroso. – Rió ante su propio comentario. –
Además, se autodefensa y he practicado diferentes tipos de artes marciales
desde muy pequeño. No tendría ningún problema en dejarte inconsciente antes de que
intentases hacer algo en mi contra. No soy ninguna chica mimada ni un niño
atolondrado. – Volvió a reír Sasuke ante sus propias palabras. – Ya te lo dije,
me gustas y no estaría mal si los dos nos divirtiéramos un poco. – Intentó
coger la mano de Naruto pero este no se lo permitió.
– ¿Por
qué piensas que soy ese tipo de hombre?. – Preguntó con un poco de molestia.
– No
me importa ser el sumiso, no sería la primera vez. – Indicó sin responder a la
pregunta de Naruto.
– No
te he preguntado eso.
– Y
qué más da, solo quiero divertirme un rato. Olvidar un poco lo que ocurre en mi
vida y lo patético que me llego a sentir días como hoy. Estoy seguro que una
parte de ti, también le apetecería hacerlo. – Bufó con molestia. – No importa
si eres a los que le gusta el sadomasoquismo, contigo estoy dispuesto a ello
aunque será la primera vez que lo probase ya que no lo he practicado. – Nuevamente
se rió como si hubiera dicho un chiste demasiado divertido como para no poder contener
las carcajadas.
– ¿No
vas a responderme?.
– ¿Y
tú seguirás insistiendo en que me marche?, ¿es que estás casado o tienes
pareja?. – Inquirió Sasuke deteniendo a Naruto. – ¿Por qué no quieres?. Nadie
se va enterar de ello, salvo nosotros dos y yo no diré nada. No me agrada que
mi privacidad sea la comidilla del día.
– He
estado diciéndotelo todo el rato, no tengo tiempo para ti y lo otro, no es de
tu interés. – Respondió Naruto con seriedad.
– Si
que es de mi interés, estabas solo en un antro de ambiente homosexual y para
alguien que me gusta, al que le he confesado que… – Sasuke se interrumpió a sí
mismo. – ¿Por qué me rechazas?, ¿acaso no soy tu tipo?, ¿no te atraigo ni
siquiera un poco?. O… ¿temes a que te guste lo que podría proporcionarte?, ¿a qué
te lo pases tan bien conmigo, con un hombre?.
– Solo
entre a tomarme unas copas, no tenía intenciones de nada más y para eso, da
igual el tipo de local que sea, como si fuese un club de striptease para hormigas. Lo siento por ti,
no elegiste a la persona adecuada, será mejor que vuelvas a ese lugar y con… – Naruto
fue interrumpido al sentir como Sasuke lo había cogido por el cuello velozmente
para besarlo sin darle tiempo a evitar aquel tosco beso.
Naruto
agarró las muñecas de Sasuke y lo apartó de un empujón bastante brusco de él.
–
¿¡Pero qué te pasa!?. ¡No vuelva a hacer eso!. – Gritó Naruto provocando que
las pocas personas que caminaban por la calle a esas horas se quedara mirando hacia
donde estaban ellos y los que iban acompañados murmurasen.
–
Perdona, solo quería saber si… – Sasuke se interrumpió mientras sacudía la
cabeza. – Realmente, no te atraído ni siquiera un poco. – Susurró antes de
meter sus manos a los bolsillos para darse la vuelta.
– No es
eso. – Se sintió obligado a decir Naruto al escuchar la voz adolorida de Sasuke
al haberlo rechazado. – Ya…
– Sí,
sí de seguro. – Interrumpió Sasuke. – Yo solo quiero pasar un rato contigo, no
creas que le voy pidiendo a cualquiera el tener una noche de sexo porque me
sobran personas que quieran compartir mi cama pero tú… – Sasuke giró su rostro
para mirar al periodista y emitir una leve sonrisa amarga. – Tú has conseguido
que mis ojos se centren en ti sin que te lo hayas propuesto y no creas que son
divagaciones de alguien tomado porque aún estando sobrio te lo repetiría
nuevamente. Me gustas, me gustas mucho más de lo que me ha llegado a gustar
otras personas.
–
Sería mej… – Intentó contestar Naruto pero su cuerpo fue apresado por el de Sasuke
en un abrazo un tanto incómodo para el periodista que pareció quedarse
paralizado ante aquel acto.
–
Estoy seguro que nos volveremos a encontrar, Naruto. – Murmuró Sasuke cerca de
la oreja derecha de Naruto antes de deshacer el abrazo para darse la vuelta y
comenzar a caminar, evitando a que Naruto reaccionara y lo volviese a rechazar
con tosquedad.
Naruto
miró como Sasuke se alejaba aún sin poder creer lo que había ocurrido ya que no
había esperado aquella reacción de Sasuke ni de cómo actuó su cuerpo, el cual
parecía haberse congelado ante la sorpresa de ser abrazado por alguien.
– ¿Por
qué ha tenido que pasarme esto?. – Se preguntó antes de suspirar con cierta
confusión y regresar al hotel en el que se hospedaba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario