martes, 4 de julio de 2017

Huellas del pasado ~11~

-Llegando las consecuencias.-

Naruto. Finalmente. había encontrado alojamiento en un hotel que estaba cerca del río Suiton, tal y como había querido poder alojarse desde el momento en que llegó a la ciudad pero debido a las festividades que el frío mes de diciembre tenía no había encontrado una habitación disponible cuando había llegado a la ciudad. Por ello, ahora que habían concluido, hacía días, el último mes del año y enero había comenzado con sus perezosos días, el periodista no tuvo tanto problema de encontrar una habitación bastante cómoda en un modesto hotel a orillas del río Suiton, que ya las personas dejaban la ciudad a la que habían ido para pasar las vacaciones navideñas con la familia.

También, el haberse mudado tan rápidamente había sido como una huida de lo que había ocurrido con Sai, Naruto necesitaba alejarse de su amigo, por el momento, pero antes de marcharse del hostal en el que estaba hospedándose Sai, le había contado al fotógrafo sobre el lugar en el que ahora se alojaría de la misma manera que había llamado a Karin para informarle de su paradero y aunque Sai no abordó lo sucedido aquella noche en que había besado al periodista y confesado sus sentimientos, esto no hacía sentir mejor a Naruto y, mucho menos, dejaba que la cabeza del periodista continuara dándoles vueltas a lo que había pasado entre ellos, ya que el tan solo estar cerca de su amigo del país del Remolino le frustraba porque no sabía cómo debía de comportarse frente al fotógrafo a partir de ese momento.

En ese instante, Naruto se encontraba recostado sobre la cama mientras cambiaba los canales de la pequeña televisión que había en la habitación en la que se estaba hospedando en aquel hotel y no se sorprendió al percatarse que su artículo parecía hacerse eco en cada uno de los programas magazine o noticieros en ese día, después de que Diario Técnica expusiera su escrito en una página doble del periódico con el titular sensacionalista de “Obito Uchiha, el intocable” junto a una fotografía a color del mismo Obito Uchiha que había sido tomada en la rueda de prensa después de que Obito saliese de la prisión estatal de Konoha en la que presentó a Ebisu Aoyama como el testigo que le ayudaría limpiar su nombre de la condena a la que se le imputó.

Naruto dejó de cambiar de canal en el popular programa que presentaba Sakura Haruno, el cual obtenía el más alto índice de audiencia televisiva de todos los programas magazines que se trasmitía en diferentes canales de televisión a esa hora de la mañana.

“– Ayer nos sorprendía la noticia de este periódico del país del Remolino. – La presentadora del programa mostró el periódico a la cámara donde se veía a la perfección el nombre del periódico antes de abrirlo para enseñar la página en la que aparecía el artículo de Naruto. – Este periodista, Naruto Namikaze, ha estado presentando escritos como este que tenemos aquí y con lo que nos muestra al señor Obito Uchiha carente de sentimientos y culpa, el cual tuvimos el placer de conocer hace cuatro días con la presentación del libro biográfico de su historia  hecho por el reconocido escritor Deidara Katsu.  – Rememoró la mujer. – Ante esta noticia, el programa ha tenido la amabilidad de invitar a Obito Uchiha a que nos acompañara hoy. – Detrás de estas palabras el sonido de aplausos embotellados dio paso a la persona invitada que no era otro que el mismo Obito, hacía aparición en el plató de televisión vistiendo un elegante traje gris y corbata de un color azul claro brillante. – ¡Buenos días, señor Uchiha! Es un honor que nos acompañe, hoy. – Saludó la presentadora mientras estrechaba la mano del invitado a su programa mientras un leve sonrojo se extendía en el rostro de Sakura y que el maquillaje no consiguió camuflar en su totalidad.

– El gusto es mío de poder estar aquí nuevamente. – Respondió Obito mientras se sentaba en el sillón que estaba frente al asiento que ocuparía la presentadora.

– ¿Cómo se siente después de haber conocido la publicación de este periodista, señor Uchiha?. – Comenzó la entrevista Sakura cuando ella también tomó asiento en su respectivo sillón.

– Está claro que ese artículo ha sido una amarga sorpresa pero, en especial, para mi familia. – Contestaba Obito mostrando una gentil sonrisa a la presentadora. – Cuando salí, el pasado mes, de la prisión y le pedí a mi familia y abogado el hacer público mi intención de querer iniciar los trámites legales para demostrar que soy inocente después de haber sido acusado injustamente y tenido que pasar varios años de mi vida encerrado y rodeado de criminales sin haberlo mereció. Mi abogado me informó de la posibilidad de que al hacer pública mis intenciones, podría surgir publicaciones como la que ha hecho este periodista, en ese periódico de ese país extranjero en el que trabaja y no se puede imaginar lo duro que es el ver como mi propia familia sufre a causa de las palabras escrita por un hombre sin escrúpulos.

– Y no es para menos, señor Uchiha, esta noticia ha tenido que ser un amargo trago para usted y su familia. Entonces, ¿su abogado ya lo había preparado para afrontar este tipo de situaciones?.

– Así es pero no conté con el dolor que este tipo de publicaciones hiriente provocaría a mi familia y para esto no se está preparado, señorita Haruno.

– Por supuesto, la familia de la persona pública expuesta suele ser la que más sufre al comprobar que un ser querido está siendo calificado tan duramente pero ¿considera este artículo periodístico como un obstáculo a conseguir lo que se propone, señor Uchiha?. – Habló con un tono vacilante Sakura mientras leía uno de los cartoncillos en los que contenía el guión a seguir del programa que presentaba.

– En absoluto, esta publicación solo tiene escritas los deseos de un periodista que no comprende que todos sus artículos publicados tienen escaso valor y, con este último escrito, lo ha demostrado. Solo ha señalado con iniciales las supuestas identidades de las personas a la que corresponde las historia que ha relatado pero si se percata, incluso, afirma acoger las palabras de una persona que él mismo asegura que se trata de un delincuente, las cuales carecen de valor y lo más posible es que esa persona se haya inventado todas las historias de la cual, este periodista se ha hecho eco, solo puedo apreciar que este señor se trata de un aficionado que ha desaprovechado sus años de estudios en la universidad. Estoy seguro de que me entiende, señorita Haruno, no puedo tomarme en serio a alguien que dice ser periodista y carece de profesionalidad en su trabajo, algo, que ha estado demostrando en cada una de sus noticias. – Argumentó Obito con firmeza.

– ¿Está diciendo que está noticia publicada en este periódico del país del Remolino es un gran calumnia inventada por un periodista inmoral?. – Preguntó Sakura mientras sus rasgos faciales indicaba que se encontraba sorprendida por las palabras del invitado al que estaba entrevistando.

– Tengo absoluta certeza, señorita Haruno. – Después de estas palabras de Obito la presentadora tomó un poco de agua de su vaso.”

Naruto apagó el televisor al oír como su teléfono móvil sonaba estruendosamente mientras pensaba que aquella entrevista se estaba convirtiendo en mediocridad a cada respuesta lanzada por Obito en la que estaba acusándolo de mentiroso y era consiente de que esa era la única forma que tendría para defenderse de sus artículos.

– ¡Karin!. – Nombró a la persona que la estaba llamando a su teléfono.

– Naruto, tengo la obligación de hacerte la pregunta porque ya sabes que no dudo de ti ni de tus métodos para obtener fuentes fiables pero… las personas a las cuales no quisiste revelar el nombre en tu último artículo son reales, son una fuente existente, ¿cierto?. ¿Tú tienes pruebas de demostrar que no son infamias o invenciones tuyas lo que has enviado al periódico para dañar a Obito Uchiha solo por rencores de lo que pasó en el pasado?. – La voz de la mujer se mostraba ansiosa y exaltada por tener una respuesta rápida.

– Claro que son personas reales, Karin. Sabes que siempre hago un buen trabajo de investigación y me he asegurado de tener la prueba de que se tratan de historias reales. – Aseguró Naruto recordando sus grabaciones así como los documentos que le había otorgado el ex presidiario.

– Es qué esta mañana, se ha presentado la policía junto a un hombre, que he de suponer se trataba de un letrado, en voz de Obito Uchiha en las oficinas del periódico. ¡Obito Uchiha nos ha puesto una demanda por la publicación de tú último artículo, Naruto!. – Estalló Karin casi sin respirar mientras hablaba.

– ¿Qué…?

– Naruto, tu sección ante el caso de Obito Uchiha en estos momentos no es lo único que está corriendo riesgo de desaparecer, los de arribas se han reunido después de la visita de ese hombre y la policía. Posiblemente, los jefes crean que lo mejor sea el despedirte. – Interrumpió Karin al periodista dejando escapar un angustiado gimoteo. – Hace unos minutos me llamaron a esa junta para preguntarme sobre ti ya que soy tu jefa pero dudo que mis palabras sobre ti como profesional sean tomadas en cuenta, cuando se han tomado trámites legales en el asunto, recuerda lo que pasó con Ameyuri Ringo y el caso de los Gama, no quiero que tú te conviertas en el próximo Ameyuri Ringo.

– Tranquilízate, Karin. Yo cuento con pruebas y estoy seguro que esas personas no van a retroceder en sus palabras, tienen sus motivos para odiar a Obito Uchiha.

– Eso me hace sentir mejor, Naruto, pero aún así, tu sección puede desaparecer y tú ser despedido. Incluso, yo puedo ir a la calle al mismo tiempo ya que soy tu responsable por mucho que sea verdad lo escrito en tus artículos, sabes cómo son los jefazos, a ellos lo menos que le agrada son el tener que vérselas en juicios o pleitos de abogados.

– No tendrían motivos para echarnos a la calle, Karin. Por lo que tengo entendido, mis artículos no solo son los más leídos y polémicos. Últimamente, parecen ser de gran interés nacional e internacional que a tenido Diario Técnica, sino también el periódico se está vendiendo demasiado bien gracias a mi sección, por no recordar que la web está recibiendo más visita de lo acostumbrado y obteniendo más suscriptores, tú misma me los dijiste la última vez que hablamos. Ellos deberían saber que el destruir la sección que me han ofrecido, así como despedirme, no es la mejor decisión en estos momentos ya que sus bolsillos se están llenando gracias a mi trabajo.

– Eso es cierto, seguramente pronto me volverán a llamar porque intuirán que me he puesto en contacto contigo. Le aseguraré que puedes responder a lo que has escrito, ellos también son responsables de que exista tu sección, al fin y al cabo, fueron los que dieron permiso para que esté en el periódico ya que Obito Uchiha no ha dejado de ser noticia desde que salió de la prisión. – Karin hizo una pausa para suspirar. – Gracias por confirmarme eso aunque ya sabía que no era necesario, siempre has tenido los documentos oportunos para defender tus publicaciones, no eres ningún negligente.

– Entonces, esto ha quedado resuelto. Además, no entiendo el por qué se ha molestado en demandar al periódico, si lo consecuente sería que la denuncia recayera sobre mí y por ahora no…

– Es obvio, Naruto. – Interrumpió Karin. – Al denunciar al periódico sería la forma más rápida para suponer que así acabará con el medio en el que expones tú artículos al público. Solo quieren acallar lo que estas contando en cada publicación de Obito Uchiha. En especial ahora, que hace pocos días, no solo apareció a la venta ese libro biográfico de Obito que escribió Deidara Katsu. Eres su mayor obstáculo, Naruto. Es posible, que lo que está pretendiendo conseguir no lo pueda obtener debido a cada una de tus publicaciones y por ello, tenga la necesidad de quitarte del medio como la piedrilla que está dentro de su zapato, dificultándole el caminar.

– En estos momentos, Obito Uchiha está siendo entrevistado por la presentadora Sakura Haruto en su programa televisivo. – Informó el periodista a su jefa. – Ya me está poniendo en duda mi profesionalidad en cada respuesta pero dudo mucho que mencione el hecho de que ha denunciado al periódico por mi causa, más cuando ha asegurado que mis publicaciones no le ha afectando en absoluto y me ha tildado de embustero.

– Eso no lo sabía y dudo mucho que los jefazos lo sepan, tendré que interrumpir antes de que me llamen nuevamente para comunicarles esto, estoy segura de que ellos tampoco están al tanto de que Obito Uchiha está prestando una entrevista televisiva mientras su abogado ha viajado al Remolino para demandarnos.

– Karin, gracias por ponerme al tanto.

– Es lo menos que debo hacer, no solo porque eres mi amigo sino porque eres uno de mis subordinados y tienen que conocer lo que está pasando en el periódico, sobre todo cuando su puesto de trabajo está en la cuerda floja. – Explicó Karin. – Bueno, ya te dejo, sigue trabajando duro por el momento porque si, al final, nos corren de este periódico ya te llamaré para decirte la mala noticia aunque, espero, por nuestro bien que esa siguiente llamada se trate para comunicarte que seguimos empleados en Diario Técnica. Lo cierto, es que me gusta mi trabajo y me encantaría continuar trabajando en este periódico hasta el día que me tenga que jubilar. – Terminó confesando Karin. – Ten mucho cuidado, Naruto, ya sé que lo sabes o que lo tienes presente todo el tiempo pero tal y como está sucediendo todo, ahora se más precavido. No quiero que te pase nada malo porque eres mi amigo y te estimo, también porque tengo miedo a lo que te pueda ocurrir. – Se despidió la mujer antes de cortar la llamada.

Naruto miró su teléfono móvil mientras pensaba en todo lo que estaba aconteciendo y la extraña forma en que estaba actuando Obito Uchiha. Sabía que algo así iba a pasar pero el periodista pensaba que si alguien iba a poner una denuncia en su contra debería de ser el señor Madara Uchiha pero no el mismo Obito. Además, Naruto estaba seguro que Madara no haría nada al respecto, después de haber tenido aquella pequeña charla en la que más de una aspereza había aparecido a flote, el patriarca le había dejado en claro que  no iba a interferir en su trabajo o poner remilgos a sus publicaciones.

Naruto decidió salir del hotel en el que se encontraba, pues sabía que el estarle dándole vuelta a todos los problemas que estaban sucediendo a su alrededor no solucionaría nada, ya que solo podía confiar en que sus superiores apreciaran todos sus años de experiencia y los buenos trabajos que le había otorgado al periódico.

El periodista se dirigió hasta el muro, en el que apoyó la parte superior de su torso con los brazos cruzado entre su pecho y la pared, para enfocar su visión a los barcos que navegaban por las profundas aguas del río Suiton, las cuales no se habían congelado por el invernal clima.

El periodista dejó escapar un suspiro en el que su cálido aliento salió de su boca como una leve estela de vapor que la brisa invernal de ese día se encargó de disipar rápidamente mientras sus ojos permanecían sobre la superficie del río y las embarcaciones que navegaban por él pero Naruto, a pesar de que sus ojos estaban fijos sobre el río, no estaba mirando nada de lo que el gélido paraje le mostraba, solo se había quedado allí, con la mente en blanco sin siquiera estar pensando en algo concreto.

Paso mucho tiempo en aquel lugar, el periodista y para cuando volvió a retomar la consciencia en el sitio que estaba se percató de que ya no había mucha gente paseando por la avenida. Con algo de pereza, Naruto comenzó a caminar sin siguiera pensar en un lugar concreto al que ir, caminó en línea recta hasta llegar a la plaza donde siempre habían un centenar de puestos ambulantes en el que se podía ver una variedad y curiosos objetos expuesto a la venta.

Naruto se percató que en uno del puesto había una extraña figurilla de cristal y como si fuese una ráfaga de luz en su cerebro, el periodista se vio a el mismo, con su cuerpo empequeñecido de niño a la edad de seis años, mirando un adorno de cristal con diferentes colores y oyendo la voz de su madre susurrándole algo acerca del equilibrio que representaba casa uno de esos colores al pequeño objeto decorativo.

Una minúscula sonrisa apareció en los labios de Naruto mientras recordaba aquel pasado en el que era feliz e ignoraba el brutal hecho de cómo su vida dejó de brillar para sus ojos y se había convertido en algo incoloro como si de una película antigua se tratase.

– ¿Le gusta caballero?, está a muy buen precio. – Intentó hacer su trabajo el vendedor de aquel puesto.

– Gracias pero no estoy interesado. – Respondió cortésmente antes de girarse y sin poder evitarlo chocó con una anciana que estaba pasando en ese momento.

La mujer cayó al suelo y la bolsa que llevaba algunas compras que había hecho en aquellos puestos, salió del interior de la bolsa.

Naruto se apresuró a recoger los diversos objetos mientras se disculpaba una y otra vez por haberle hecho tirar su mercancía a la desconocida. En cuanto terminó de recoger las pocas pertenencias de la señora y volverlas a introducir sin ningún cuidado dentro de la bolsa, el periodista se acercó a la mujer para ayudarla a levantar pero, fue en ese justo momento, se percató de quien se trataba la anciana que lo estaba mirando con miedo, sorpresa, incredulidad mientras temblaba y parecía estar paralizada ante la presencia de Naruto.

– Rin Shiranui… – Balbuceó lentamente Naruto sin poder apartar la mirada de la anciana.

– ¡No!. ¡Aléjese de mí!. – Gritó asustada la mujer con tanta fuerza que atrajo la atención de más personas que no se habían percatado de la situación.

– Solo… – Intentó hablar Naruto.

– ¡No, no se acerque!, ¡márchese!. – Interrumpió aterrada la anciana sin bajar el volumen de su voz.

– Cálmese, por favor. Yo… – El periodista intentó tranquilizar a la mujer.

– ¡Déjeme! ¡Auxilio! ¡Alguien que me ayude! ¡Socorro!. – Comenzó a pedir auxilio Rin y, rápidamente, dos hombres que habían estado observando la escena acudieron al lado de la mujer para ayudarla a levantar del suelo.

– ¿Qué está pasando aquí?. – Interrumpió un policía al oír el alboroto ya que se encontraba patrullando en los alrededores.

–¡No deje que se acerqué a mí, agente!. – Exclamó la mujer impidiendo que alguien más hablase mientras retrocedía uno pasos, indicando su temor por el periodista.

El policía miró al periodista en un intento de averiguar lo que estaba ocurriendo y el por qué la anciana se encontraba en aquel estado.

– Oficial, le aseguro que no es lo que está usted pensando, solo quería ayudarla a levantarse cuando comenzó a gritar de esa manera. – Se apresuró a hablar Naruto intuyendo algunas de las conjeturas que podría estar pensando el policía y en las cuales, él no saldría bien librado de la situación.

El policía miró a Naruto antes de volver a dirigir su vista a Rin que estaba llorando mientras seguía suplicando a que alejasen al periodista de ella.

– Está bien, pasaré por alto en esta ocasión lo que haya podido ocurrir aquí, señor. Espero no volverlo a encontrar en una situación parecida por aquí porque no tendré más remedio que detenerlo. – Advirtió el policía.

– Claro, no se preocupe, esto no volverá a ocurrir. – Respondió Naruto conteniendo sus deseos de hablar con Rin y él por qué había reaccionado de esa manera con él. – Oficial, tome. Como ya le dije, le estaba ayudando después de que cayese al suelo pero ella comenzó a gritar. – Naruto le entregó la bolsa al policía para que se la devolviese a la mujer y, acto seguido, marcharse a paso apresurado de la zona.

Antes de percatarse de cómo su pasos se habían apresurado tanto, ya estaba corriendo sin importarle que las aceras podrían tener hielo causando que resbalara o que estuviese nevando, ni siquiera Naruto tomó en cuenta de que no había probado bocado ese día, solo necesitaba correr en ese momento hasta que quedó tan agotado que tuvo que detenerse.

El periodista estaba jadeando después de haber corrido varios metros como si alguien lo estuviera persiguiendo y fue en ese instante, que se percató de que haberse puesto a correr había sido una mala idea.

Había llegado a un parque y las personas que se encontraban allí eran muy pocas, por lo que decidió quedarse un rato en ese lugar mientras comía un bollo de carne al vapor y bebía un café que compró de un pequeño puesto que estaba en el parque.

Naruto permaneció en aquel parque hasta que el atardecer llegó, fue en ese momento que regresó al hotel en el que se alojaba para descansa y con la clara decisión de que al día siguiente iría a buscar a Ebisu Aoyama e intentar hablar con él.

El periodista, esa mañana se dirigió en primer lugar a la pastelería de la familia Touji, donde saludó y desayunó en compañía de Mizuki y su esposa ya que Naruto le había prometido al pastelero el acompañarlo a desayunar ese día y no quería faltar a su promesa. Luego, se encaminó al bar de Torune Aburame, Kikaichuu.

Era, aproximadamente, las ocho menos cuarto de la tarde cuando Ebisu Aoyama hizo su aparición en Kikaichuu.

El hombre caminó directo a la barra con una sonrisa socarrona mientras saludaba con voz jovial a las personas que en esa hora se encontraban dentro del local.

Naruto se levantó de la mesa que había ocupado todo el día en espera de que Ebisu se presentara en local, caminó hasta la barra en la que se encontraba Aoyama pero antes de sentarse en el taburete continuo al que había ocupado el hombre al que había estado esperando. Ebisu giró su rostro para saber quién era la persona que se sentaba a su lado y al reconocer al periodista, las facciones de la cara de Ebisu cambiaron por una de espanto y sin esperar a que Naruto le llegara a decir algo, huyó del bar dejando perplejo al dueño de Kikaichuu que iba a servirle la bebida que había pedido.

El periodista chasqueó la lengua ante lo hecho por Ebisu y con rapidez dejó unos billetes sobre la barra para pagar lo que había consumido ese día en el local aunque sabía que había dejado más dinero de lo que realmente costaba.

Naruto salió apresuradamente del bar para poder alcanzar a Ebisu y consiguió alcanzarlo después de varios intentos de Aoyama de despistar al periodista.

– ¡Suélteme!. ¡Yo no he hecho nada!. – Exclamó Ebisu intentando liberar su brazo, el cual, el periodista le había cogido consiguiendo retenerlo.

– No voy a hacerle nada, solo quiero hablar con usted. – Afirmó Naruto.

– ¡Yo no tengo nada que hablar!. ¡Yo no he hecho nada!.

– Eso no es cierto, solo quiero saber la verdad. – Insistió Naruto. – No voy a dejarlo ir, si no me cuenta la razón por la que mintió. Usted sabe que su acusación es falsa, hay muchos testigos que apoyan a Mizuki Touji de haber estado trabajando todo ese día y no haber visto a Kushina Namikaze en la tarde que desapareció. Sea consiente de que si esto llega a los juzgados como pretende Obito Uchiha y se demuestra que usted está mintiendo, será acusado por ocultación de pruebas y colaboración del crimen. – Aseguró el periodista consiguiendo que el otro hombre quedara quieto mientras su rostro mostraba asombro.

– Yo no he hecho nada malo, yo no tuve nada que ver. – Dijo Ebisu con temor en su voz haciendo que el periodista lo liberase y el hombre trastrabillara hasta apoyarse en la pared que amurallaba un jardín de una de las casas del vecindario en el que se encontraban.

– Entonces, deje de mentir, diga la verdad. Yo solo intento mostrar la verdad y no quiero que salga perjudicado usted a causa de Obito Uchiha, señor Aoyama. No continúe encubriendo a un asesino.

– Está bien, le diré todo lo que quiera saber pero no aquí, no ahora, este no es un lugar seguro para hablar. – Pidió Ebisu mientras miraba a su alrededor para asegurarse de que no hubiese nadie cerca que lo pudiese escuchar. – Mañana, a las seis y media en el viejo colegio del barrio. Trabajo ahí como conserje desde que dejé de servir a los Uchiha.

– Bien. – Fue la corta contestación de Naruto para ver como Ebisu asentía con la cabeza y se marchaba arrastrando los pies como si se tratara de un zombie.

Naruto miró su reloj de pulsera para comprobar la hora y suspiró, no le apetecía volver al hotel aún a pesar de que el crepúsculo del día pronto se convertiría en noche.

El periodista decidió dar un paseo por el barrio hasta que se encontró con una pequeña tienda de ultramarinos a la que decidió entrar.

Naruto estaba caminando por uno de los tres pequeños pasillos que poseía la tienda en busca de una bolsa de cortezas para comer y cerveza cuando escuchó una voz que se le hizo familiar, la cual estaba hablando con otra persona.

– Entonces, ese idiota no solo te rechazó sino que también te utilizó.

– Se encontraba mal y no fue así, lo dices como si hubiera ocurrido algo más que dormir.

– Ahora lo defiendes pero sabes que tengo razón y da igual la condición en la que se encontrase ese extranjero o si tuviste sexo con él o no. Tú lo ayudaste, le confesaste que sentías por él algo más que atracción física y aún así no fue nada amable. Se comportó como un imbécil.

– ¡Cállate y ve a pagar eso!.

– Te molestas conmigo porque sabes que es verdad. Ese idiota no sabe lo que se pierde y yo soy mejor que él, ¿Por qué no me das una oportunidad, Sasuke?.

– Ya te lo he dicho. No me gustas, Suigetsu.

– Solo dices eso porque no quieres darme una oportunidad, si continuas de esta manera te quedarás solo ya ni siquiera el resto de los chicos quieren saber de ti. Desde que conociste a ese extranjero has alejado a todos de ti, ¿acaso no te das cuenta de lo que haces?.

Sin embargo, Sasuke no respondió a las palabras de su compañero.

– Bien, me marcho, no tengo ganas de seguir perdiendo el tiempo intentando que recapacites porque cuando lo hagas te darás de topes con la realidad y al ver que estarás solo vendrás arrastrándote a mis pies a disculparte pero ya será demasiado tarde para ello. – Comentó con cizaña Suigetsu.

Naruto escuchó como Sasuke, al quedarse solo, suspiró pesadamente y el periodista dio la vuelta para percatarse de cómo estaba cogiendo algunos producto de los estantes y metiéndolo en la cesta.

– Está claro que tus amigos no son recomendables. – Dijo Naruto observando al hombre de espalda frente a él.

– Naruto… – Murmuró mientras se giraba hacia donde se encontraba el periodista. – ¿Qué haces aquí?.

– Estaba por el barrio pero pensaba que tú no vivías por aquí. Incluso, creía que estarías en Kēki.

– ¿Estabas escuchando?. – Inquirió Sasuke repentinamente haciendo que Naruto internara sus manos al grueso abrigo que llevaba puesto.

– Fue casualidad, estaba al otro lado del pasillo y ni tú ni tu amigo estaban hablando con discreción como para no escucharos. – Aclaró el periodista. – ¿Tanto quieres estar a mi lado?, ¿por qué?. – Preguntó Naruto entrecerrando los ojos y escrutando a Sasuke en un intento de comprender el por qué el hombre quería estar junto a él después de rechazarlo tantas veces.

– Te lo dije en Kēki, me gustas más de lo que me ha gustado alguien en lo que llevo de vida. – Susurró Sasuke bajando la cabeza y girándola un poco para intentar ocultar el leve sonrojo que había aparecido en su rostro.

– Eso es atracción, nada más.  Es imposible que se trate de un sentimiento más profundo y lo sabes.

– No, no es solo atracción. Quizás al principio, la primera vez que te vi en aquel restaurante… si fue eso pero después… no puedo dejar de pensar en ti. Sé que es ridículo pero yo… – Sasuke mordió su tembloroso labio inferior para no continuar hablando.

– Eso no dice nada.

– ¿Por qué me pediste en Kēki que me quedara contigo?. – Preguntó improvisadamente Sasuke e impidiendo a que Naruto continuara hablando.

– ¿¡Eh…!? – Fue lo único que Naruto pudo pronunciar, pues la pregunta lo había pillado desprevenido.

– Nadie le pide a otra persona que se quede a dormir con él solo por el hecho de encontrarse mal. ¿Por qué?. – Insistió Sasuke.

– Yo… no lo sé. – Farfulló Naruto evitando los ojos negros que lo miraban con intensidad.

– No lo sabes. – Susurró Sasuke como si la respuesta de Naruto hubiese sido un chiste para girarse y con la clara intención de salir de la tienda.

Sin embargo, Sasuke no contó con que Naruto lo cogiera de la muñeca y tirara de él pero antes de que Sasuke pudiese decir algo, el periodista capturó sus labios para besarlo con violencia.

– No sabes nada de mí pero te encuentro a todos los lugares a los que voy, puede que eso hiciera esa noche el pedirte que te quedaras a mi lado. – Dijo con la respiración agitada.

– Mientes. – Susurró Sasuke mirando los ojos azules que estaban congelados en el dolor.

El periodista sonrió antes de volverlo a besar tan demandantemente como el anterior y Sasuke correspondió a aquel beso con más intensidad de lo que lo había hecho antes.


No hay comentarios:

Publicar un comentario