martes, 1 de agosto de 2017

L.c.d.l.s.d.t. Capítulo ~16~

-Resultados que causan miedos.-


Rivaille observó lo ocasionado con el brazo derecho de Eren y, rápidamente, se puso en frente del adolescente para detener a su equipo porque, posiblemente, se convertiría en un asesinato ocasionando que en el sargento despertara el impulso de defensa que conserva cualquier ser vivo para que no dañaran al joven pero en su intento de calmar a su equipo no pudo detener a Hanji, que como era de esperar, la teniente no dudó en aprovechar la oportunidad para tocar el monstruoso brazo pegado a la extremidad de Eren mientras no dejaba de gritar, preguntar y emocionarse con semejante suceso.

– ¡Ah…! ¡Cómo quema!. – Gritó Hanji soltando sus manos del brazo de titán, al mismo tiempo que puso en más alerta a todos y produciendo que Eren se asustara aún más y, por ello, quisiera deshacerse del brazo de titán lo antes posible, tirando con todas sus fuerzas para sacar su extremidad de la masa de carne hirviente que había aparecido sin ninguna explicación cuando trató de recoger la cucharilla del suelo.

El brazo de titán rápidamente comenzó a disolverse, una vez el adolescente logró sacar su brazo del que había formado de la nada, y la teniente no tardó en gritar sus lloriqueos debido a ello mientras que el equipo de Rivaille parecía calmarse aunque aún era predecible el estado de desconfianza que presentaba cada una de las personas del equipo que el propio Levi había creado, lo que ocasionó que en ese instante, Levi se diera cuenta que todo el suceso le había puesto nervioso ya que su subconsciente se había alarmado gritándole que protegiera al muchacho sin pensar en nada más.

Después de que todo quedara calmado y Eren se levantara sin mayor problema del suelo más que un simple dolor en el trasero debido al golpe de la caída, Levi se acercó a Hanji para indicarle que se llevaría a Eren a otro lugar ya que pudo observar que el muchacho se veía asustado, aún.

– Sígueme, Eren. – Ordenó Rivaille para comenzar a caminar después de ver como el quinceañero asentía con la cabeza y se ponía en pie.

Regresaron al cuartel y bajaron hasta el sótano aunque no llegaron a adentrarse en la habitación del adolescente, siendo que Rivaille recargara su espalda en la pared y Eren después de un rato en silencio terminara sentándose en la escalera para sentir como la mano del sargento en ese instante pasó en una caricia sobre el cabello de Jaeger antes de cruzar sus brazos sobre el pecho.

– ¿Cómo te sientes?. – Preguntó Levi al joven.

– Yo… no quería hacer eso, solo intentaba recoger la cucharilla. – Explicaba Eren sin responder a la pregunta que el mayor le hacía. – No lo hice a propósito.

Rivaille suspiró con hastío ya que Eren aún no se percataba de la situación acontecida y de lo que a sus hombres le había causado comportarse de la manera en que lo hicieron pero no quiso interrumpirlo, sabía que el propio adolescente debía de encontrarse en shock, pues ante lo que pasó, pudo apreciar que el mismo Eren estaba tan asustado como el resto de su equipo.

– Creo… que el hecho de que esté aquí es porque se me está permitiendo vivir, aún cuando yo mismo soy alguien que puede considerarse un enemigo para la humanidad pero... hasta ahora, no me había percatado de que pudiese cambiar las cosas y todos ellos me vieran como un peligro. – Seguía farfullando Jaeger apesadumbrado. – No fui capaz de darme cuenta de que no confían en mí.

– Era de esperar y por eso, ellos son parte de mi equipo.– Respondió Levi sin siquiera mirar al adolescente y al escucharlo gemir decidió proseguir. – Esa es la idea generalizada que tiene el escuadrón de reconocimiento para sus miembros y así puedan sobrevivir a cada expedición al exterior que se hace ya que no contamos con una información precisa sobre los titanes, tampoco se conoce las circunstancias del entorno cuando aparece uno de esos gigantes frente a ti, así lo que te permite continuar vivo es el que seas rápido y no te confíes del lugar en el que te encuentras aunque eso no anula las sensaciones o sentimientos, tampoco sería extraño que tuvieras tus propias sensaciones cuando apuntaron sus cuchillas hacia ti pero eso, no hará que le remuerda la conciencia, estaban obedeciendo a su instinto y aprendizaje en el cuerpo de exploración.

Eren iba a decir algo cuando uno de los subordinados de Hanji bajó por la escalera para indicarles que estaban todos reunidos esperándolos, por lo que rápidamente subieron al comedor donde se encontraron con todos los miembros del equipo de Rivaille, además de Hanji y sus subordinados, donde rápidamente Hanji comenzó a explicar su teoría de cómo posiblemente funcionaba la capacidad de Eren para transformarse en titán.

– Tienes que tener un objetivo, como en todas las ocasiones pasadas, para que puedas crear a tu titán. – Terminó de hablar Zoe.

– Entonces, estás diciendo que no podemos hacer que Eren se transforme deliberadamente, si deseamos que su objetivo principal sea el obstruir el hueco de la muralla María. – Increpó Levi.

– Así es. – Contestó Hanji para que después quedar en el silencio qué fue destruido por el inesperado acto que hicieron los subordinados de Levi al morderse una de sus manos, igual que lo hacía Eren, para mostrar su confianza hacia el propio Jaeger, además de disculparse por lo sucedido cuando creó el brazo de titán, que dejaron en claro luego de haber mordido el borde de una de sus manos.

– Dejen las charlas para otra ocasión, mañana tenemos que ir a Trost ya que Irvin les dará una nueva charla de bienvenida. – Interrumpió Rivaille la conversación mientras se dirigía a  la salida de la estancia para dirigirse a su habitación. – Eren, tú también vienes. – Aclaró el sargento antes de salir de la habitación.

La noche pasó rápidamente pero Levi logró despertar antes que cualquiera en la fortaleza debido a una enormes e inevitables ganas de vomitar, despertando a Eren en su prisa por llegar frente al inodoro para sacar lo poco que había en su estómago.

– ¿Sargento…? – Musitó Eren al estar frente a la puerta del baño observando como Rivaille vomitaba.

– Apresúrate a vestirte, tenemos que partir hacia Trost. – Se apresuró a decir Levi, sin mirar el rostro del adolescente, en cuanto se recuperó para acto seguido, salir de allí y dirigirse a su propia alcoba.

No obstante, Eren no pudo evitar sentirse preocupado ya que se había dado cuenta de que el sargento no se veía muy bien pero rápidamente extinguía esa preocupación, recordando de que Rivaille era considerado uno de los hombres más fuertes de toda la humanidad y no tenía de que preocuparse, así que sin más, decidió acatar las palabras del sargento.

Cuando llegaron al cuartel de Trost fue inevitable el que Eren se encontrase con sus antiguos compañeros que habían decidido unirse a las tropas de reconocimiento donde se enteró de que algunos de sus compañeros cadetes murieron en la invasión de los titanes en Trost pero a duras penas pudo saludar a Mikasa y Armin cuando el sargento lo llamó para conducirlo hasta donde estaba el comandante Smith, donde la teniente Hanji comenzó a contarle la nueva teoría que había adquirido sobre la capacidad de Eren de crear un titán para acto seguido y después de algunos intercambios de palabras, Irvin y compañía se dirigieron a una sala creada para dar conferencias donde inició un discurso de bienvenida a los nuevos reclutas.

– Rivaille. – Llamó Irvin al sargento después de que la bienvenida a los nuevos reclutas terminara. – Cuida de Eren, él es imprescindible para esta expedición. – Dijo mientras le entregaba una pequeña nota. – Hanji no viajará con ustedes, necesito que haga un informe que debo entregar sobre los avances descubierto a la habilidad de Eren a los altos cargos. –Explicó antes de desaparecer por los pasillos del cuartel de Trost.

Levi no dudó en leer el pequeño papel, donde Irvin había apuntado unas órdenes específica. Además, de que le hacía conocedor de que la expedición se iba a retrasar un poco más debido a las restricciones de algunos cargos importantes ante el hecho de abrir la puerta de Caranés.

Rivaille suspiró antes de volverse a su equipo y Eren.

– Regresar al cuartel, yo tengo que hacer algunas diligencias antes de ir y no dejéis de escoltar a Eren por todo el camino. – Comunicó Rivaille escuchando como recibía de respuesta al unisonó de su equipo mientras se encaminaban a las caballerizas en busca de sus respectivos caballos.

Rivaille observó como su equipo junto a Eren abandonaron el recinto para dirigirse al viejo cuartel general de las tropas de reconocimiento para luego, el montar sobre su jamelgo e ir hasta la pequeña casa donde se encontraba el doctor al que había asistido la última vez que había estado en Trost.

Después de asegurar a su caballo para que no se alejara del lugar, se dirigió a la puerta y tocó con firmeza, siendo que el propio médico fuera el que lo recibiera.

– ¡Señor Ackerman!. – Exclamó el hombre al reconocer a quien llamaba a su puerta. – He estado esperando su visita. Por favor, pase.

Rivaille entró a la casa y siguió al hombre, cruzando la sala de estar hasta la habitación que utilizaba para atender a sus pacientes.

– Por favor, tome asiento. – Sugirió el médico mientras rebuscaba en una caja llena de papeles unas hojas. – Aquí están los resultados de sus pruebas, señor Ackerman. – Anunció el doctor sentándose en la silla al otro lado del escritorio quedando frente al sargento. – Dígame, ¿se ha percatado de haber empeorado o tiene nuevos síntomas?. – Inquirió.

– Ayer y hoy en la mañana he vomitado. – Respondió escuetamente Levi y vio como el médico escribía algo más en una pequeña libreta.

– ¿Ha mantenido sexo últimamente?. – Preguntó el doctor sin apartar la mirada de la libreta donde aún seguía anotando algo.

– Sí. – Afirmó mientras levantaba una ceja que indicaba que la pregunta le había resultado demasiado extraña.

– ¿Ha tenido sexo con hombres últimamente?. – Especificó el doctor mirando al sargento.

– ¿A qué viene esto?. – Inquirió Levi confundido ante la última pregunta que había formulado el hombre frente a él, el cual suspiró al sentir como su pregunta había molestado al sargento.

– Señor Ackerman, ¿ha escuchado en alguna ocasión acerca de la mutación humana?. – Preguntó el médico para ver como Levi solo emitió un gruñido de molestia provocando que llegara a la conclusión de que Rivaille no sabía sobre el tema. – Verá… la mutación en los humanos se produce de manera excepcional en algunas personas, en muchas ocasiones esa mutación se presenta externamente como puede ser el que una persona tenga un dedo de más en alguna de sus manos o pies. En otras ocasiones, la mutación que puede haber sufrido alguna persona no es apreciable visiblemente ya que se ha producido en el interior del organismo. Esto conlleva a que los afectados desarrollen trastornos o que dicha mutación al hacerse notar se presente como síntomas de mal estar. – El médico llevó una mano a su mentón, tocando en una caricia la perilla afilada que ocultaba su barbilla. – Sin embargo, hay ocasiones que estas mutaciones no afectan a la persona que la sufre hasta que por un acto u ocasión fortuita ocurre algo que provoca que se revele…

– ¡Vaya al grano!. – Exigió molesto por tanta explicación innecesaria y que comenzaba a generarle dolor de cabeza.

El doctor suspiró mientras le pasaba el papel a Rivaille.

– Sus pruebas están favorables, señor Ackerman. Usted se encuentra tan sano como un roble pero… – El hombre detuvo y su rostro indicaba que estaba meditando.

– ¿Pero qué?. – Preguntó Rivaille.

– Señor Ackerman, sobre lo que le estaba contando antes… usted es una de esas personas que ha nacido con una mutación imperceptible en su cuerpo y es muy probable que nunca se le haya notificado hasta ahora, ha sido en estos momentos cuando la mutación que usted padece ha decidido mostrarse en su cuerpo. – Habló con cierto nerviosismo el médico al ver como el sargento parecía molestarse a cada palabra que decía.

– ¿Y a qué viene su interés de con quién me acuesto?. – Preguntó arrastrando cada palabra Rivaille porque no entendía él por qué venía la pregunta del doctor para el hecho de que su cuerpo tuviera dos hígados.

– Señor Ackerman, usted está embarazado. – Aclaró el médico directamente.

– ¿¡Qué!?. – La voz de Levi salió como un siseo peligroso después de unos segundos que parecieron eternos y pesados en el lugar, preguntándose el sargento si era cierto o no lo que creyó haber oído.

– Está usted esperando un bebé. – Repitió el médico sin apartar la mirada del rostro del sargento que parecía ponerse a cada milésima de segundo más pálido. – ¡Felicidades, señor Ackerman!, es usted uno de los pocos hombres que pueden concebir, al igual que las mujeres. – Felicitó en un intento de ver alguna reacción en el inmutable rostro de Rivaille que ya lucía tan blanco como una tiza.

El sargento solo escuchaba en su mente la pequeña oración dicha por el doctor “Está usted esperando un bebé” e inconscientemente una de sus manos se movió a su vientre cuando una duda asaltó su cabeza, despejando el rumor que lo había horrorizado, alegrado, paralizado e innumerables sentimientos que no dejaban de contradecirse en su ser.

– Debe de haber un error. – Dijo repentinamente Rivaille.

– No hay ningún error, señor Ackerman. Repetí todas las analíticas cinco veces y a parte de estar usted en perfecto estado, está embarazado. – Agregó el doctor. – Por eso le preguntaba acerca de si ha mantenido relaciones sexuales con algún hombre recientemente porque, aunque desee mentirme, señor Ackerman, no es el primer hombre que pasa por un embarazo y este tipo de mutación solo da señales de su existencia cuando se ha logrado la fecundación.

Rivaille gruñó, era demasiado confuso y hasta irreal porque de alguna manera Eren lo había convertido en una incubadora andante, así se sentía en ese instante ante el hecho de estar embarazado y la pregunta de cómo había logrado preñarlo, a pesar de saber el cómo, no podía quitar de su mente el que ahora estuviera embarazado de un mocoso de quince años, cosa que no consiguieron causarle sus otras parejas y amantes varones que había tenido a lo largo de su vida.

– Señor Ackerman, deje que le muestre un pequeño croquis* que he realizado en base a la información que tengo acerca de cómo está formado su cuerpo. – Habló el doctor mostrándole un dibujo que Rivaille solo identificó como círculos y rayas, prácticamente parecía más un plano de una zona de la ciudad que un dibujo representando un cuerpo humano. – Verá, esto de aquí es el útero, su forma es bastante diferente al de la mujer ya que en un hombre tiene una forma más redondeada y está conectado mediante un muy fino conducto a un ovario, por ese motivo que pueda producir óvulos y embarazarse, señor Ackerman. – Explicaba el médico mientras le señalaba cada zona nombrada. – Aunque, por alguna razón, en los hombres, cuando el ovulo sale hasta el útero se queda ahí, en espera de ser fecundado, como si el útero se tratase de una cámara que conserva el ovulo, por ello que no aparezca menstruación en los hombres que nacen con esta mutación en sus cuerpos. – Indicó.

– En cualquier caso, ¿por qué me ocurrió esto?. Si ahí se encontraba un lo que fuese. – Se señaló la barriga. – En espera de hacer aparecer un bebé, ¿por qué ahora y no en otras ocasiones?. – Preguntó golpeando la mesa ante tanta explicación que a duras penas comprendía y le costaba asimilar, lo cual lo enfadaba más.

– Eso se debe al acceso para que se produzca la fecundación, señor Ackerman. – Aclaró el doctor sin sobresaltarse ante el estado de su paciente. – Como puede ver en este dibujo, este conducto es el único acceso que hay para que pueda llevarse a cabo la fecundación de su ovulo pero este conducto, que prácticamente es como la vagina en una mujer, suele estar cerrado por una membrana, podría decirse que es como si tuviese una tapa, la cual no es algo que se rompa pero sí que se pueda abrir en medio de la fricción del sexo pero, de la misma manera, se vuelve a cerrar por si sola ya que su cuerpo lo que hace con esto es evitar la posibilidad de que sufra una infección interna en este lugar tan delicado ya que el conducto está unido a su propio ano, por donde defeca y las heces si llegaran a entrar podría cometer en su organismo un daño.

– Deje tanta palabrería y respóndame a la pregunta de por qué en esta ocasión ha pasado esto. – Exigió Levi sintiendo que cada vez le dolía más la cabeza, toda aquella palabrería parecía no querer ser comprendida por él por mucho que estaba intentando entender el dibujo junto a lo que le decía el médico.

– Señor Ackerman, no puedo saber concretamente el por qué se ha llegado a abrir esa pequeña membrada ahora si ya ha tenido más relaciones sexuales con hombres y hasta estos momentos, no había ocurrido. Quizás deba dejar esa incógnita a la casualidad de las circunstancia o la forma que haya tenido el coito pero sea el motivo que produjera el que se abriera el acceso para que se realice la fecundación, ha ocasionado que esa membrana permita el acceso con más facilidad y, en un futuro, pueda volver a embarazarse, señor Ackerman. – Indicaba el doctor para luego suspirar al ver como el sargento fruncía el ceño. – Solo puedo asegurarle que no es fácil de que se abra ese pasaje pero una vez que se ha llegado a replegar, es muy fácil de que continúe abriéndose. – Añadió de una manera más simple el médico para asegurarse de que Rivaille estaba comprendiendo en la situación que se exponía a partir de esos momentos si continuaba teniendo sexo con hombres y en cuyo acto, Levi sería el pasivo.

Rivaille no dijo nada debido a que su cerebro estaba demasiado ocupado repitiéndose el que a partir de ese momento se había convertido en “mujer”, en mujer que con pene y sin un pecho desarrollado pero que no dejaba de ser una si era capaz de embarazarse, llegando a olvidar la palabras del doctor su imaginación fue más allá, donde Rivaille se veía hasta menstruando durante días, lo cual provocó que Levi se sintiese mareado y con nauseas ante tan horrible imagen de si mismo.

– Le voy a recetar algunas vitaminas y minerales que le ayudará a que su embarazo pueda seguir su proceso satisfactoriamente, también le entregaré una lista con los alimentos que sería mejor que evitara ya que podía complicar a su bebé y a usted, señor Ackerman. – Habló después de un instante de silencio el médico mientras comenzaba a escribir lo que le había dicho.

– No… – Fue el casi imperceptible pero firme susurró que escapó de la boca del sargento donde aún su cabeza continuaba imaginándose a sí mismo de manera extravagante.

– ¿Eh…? – Fue el sonido que emitió el doctor con confusión mirando a su paciente.

– ¿Y hay alguna manera de deshacerme de… esto?. – Preguntó Rivaille al volver a la realidad ante la voz dubitativa que había mostrado el hombre frente a él.

El médico miró al sargento con el rostro completamente asombrado, existían demasiadas leyes que protegían la vida humana pero de la misma manera, existía el castigo de muerte ante la violación de alguna ley importante.

– ¿Sabe lo que está diciendo?. – Fue la trémula pregunta que pudo decir el doctor. – Solo por haber dicho algo así en este lugar nos condenarían a los dos, señor Ackerman. – Le recordó a Levi en forma de reproche. – Debería de pensar lo que acaba de decir y reconsiderar el que va a ser padre, ¡es un hijo!, ¡SU HIJO!. – Gritó el doctor lo último por qué no comprendía que podía ser lo que a su paciente le había hecho formular esa pregunta. – Hay muchas personas que no pueden tener hijos y quisieran estar en su lugar. Comprenda, es una bendición el que usted pueda estar gestando un bebé. Especialmente, cuando la humanidad está al borde de la extinción.

– ¡Usted es el que no comprende!. – Refutó Levi apretando los puños y tampoco sabiendo cómo decirle al hombre frente a él que alguien que pertenecía al escuadrón de exploración había firmado su renuncia a tener una familia y si ya el embarazo representaba un hecho complicado para su vida y trabajo, aún se agravaba más al ser Eren el padre de lo que fuera que estaba creciendo dentro de él.

– Si no desea tenerlo a su lado, puede darlo en adopción. – Habló el doctor ante esas autoritarias palabras del sargento.

– ¡No!. – Insistió Rivaille mordiéndose el labio con fuerza, nadie podía saber que podía quedar embarazado y mucho menos que lo estaba, en especial Eren porque era un mocoso al que la palabra padre le quedaba demasiado lejana aún, sin mencionar la capacidad que Jaeger poseía, hacia que Levi se tensara más ante la posibilidad de que ese niño o niña que estaba creciendo en su interior heredara la misma capacidad que Eren poseía si es que eso se podría trasmitir de padres a hijos. – Usted no comprende pero esto no puede nacer.

– Le recomiendo que se tome un tiempo para meditar su delicada situación, señor Ackerman. Cuando lo haya hecho puede regresar aquí y dudo mucho que algún médico dentro de estos muros vaya a aceptar hacer una barbarie así, mientras tanto, ocúpese de tomar estas vitaminas y tener una buena alimentación. –  Declaró el doctor levantándose de su asiento mientras le entregaba los papeles que había estado escribiendo antes para que el sargento tuviera un saludable embarazo. – ¡Qué tenga una buena noche!. – Dijo mientras invitaba a Levi a salir de su consultorio.

Rivaille gruñó ante aquello pero sabía que las palabras del hombre eran ciertas porque ningún médico de esa jaula de piedra donde estaba confinada la humanidad iba a concederle el aborto y aún así, Levi sabía que no podía contarle a nadie lo que le pasaba y quien era el otro padre de ese bebé que engendraba en su vientre.


Aclaración de  los términos:

* Rivaille (Levi) Ackerman: En el manga se reveló, hace poco, que el apellido de Rivaille es Ackerman, por ello, no lo había aportado a la historia hasta este momento.

* Croquis: Es un dibujo.

L.c.d.l.s.d.t. Capítulo ~15~

-No acabar con el chico titán.-


El camino de vuelta había sido bastante agotador, escuchando los lloriqueos de Hanji ante el asesinato de los dos titanes y los intentos de Moblit de animar a la teniente que solo lograba producirle jaqueca.

Rivaille subió directamente a su habitación, el día siguiente sería duro y aunque deseaba ver a Eren sabía que no era correcto, a esas horas de la noche ya todos se encontraban durmiendo profundamente siendo así que no le fuera extraño el no haber tenido ningún tipo de recibimiento al llegar a la fortaleza por parte de los miembros de su equipo.

Lo que restaba de noche pasó rápido para el sargento, aún se sentía muy agotado debido al largo camino que implicaban de ir de Trost a ese viejo castillo y aunque no solía acostumbrar a sentirse perezoso, esa mañana deseaba completamente quedarse en su lecho para seguir descansando, así que no dudó en chasquear su lengua como un simple gesto de incomodidad antes de ir a darse una ducha, vestirse y bajar al comedor donde la escena de paz se destruía con una estridente risa de parte de la teniente.

Sentados a la mesa, se encontraba el equipo de Levi al completo con Hanji y Moblit a un lado, hablando animadamente acerca de lo que parecía ser planes de estudios para realizar a Eren, era obvio que el dramatismo causado por la pérdida de los titanes con los que experimentaba había sido dejado de lado por la teniente para centrarse en Jaeger, algo que de alguna manera molestaba a Rivaille debido a que era consciente que Zoe no iba a separar del adolescente en lo que estuviera allí.

– ¡Levi!. – Llamó con su voz entusiasta Hanji al percatarse de la presencia del sargento. – Hoy comenzaremos con los estudios de Eren, quiero saber todo acerca de él.

Levi ignoró a la mujer hasta sentarse en su lugar, sirviéndose él mismo una taza de té mientras la mujer volvía a concentrar su mirada en Jaeger que parecía haberse puesto nervioso y las pocas veces que dirigía una mirada hacia el sargento rápidamente la apartaba, un hecho que no pasó desapercibido para Rivaille, el cual se preguntaba si había ocurrido algo en su ausencia.

– Y te transformarás en titán para mí. – Dijo Hanji con un sonrojo en las mejillas y ojos brillantes de gozo que observaban al quinceañero de una forma hambrienta como si fuera un lobo que estaba degustando a su presa antes de atreverse a devorarla completamente.

– No puede transformarse en titán o ya no habrá más sujetos disponibles como el mocoso. – Habló Levi provocando que la atención de la teniente ahora estuviese sobre él.

– ¿A qué te refieres, Rivaille?. – Preguntó Zoe cambiando su voz entusiasta por una seria y el brillo de sus ojos transformarse en confusión.

– Si el mocoso se transforma en titán tendremos que matarlo ya que existe la probabilidad de que no pueda controlarlo. – Comentó con simpleza antes de tomar otro sorbo de té. – Ocurrió en Trost, instantes antes de que pudiera llevar a cabo la tarea de obstruir el pórtico destruido por el titán colosal. – Recordó de forma cruel antes de mirar a Eren que parecía avergonzado por ese hecho.

– ¿¡Eh…!?. – Gritó la teniente antes de llevarse las manos a la cabeza con un movimiento exagerado y comenzar a lloriquear mientras se debatía con voz angustiada entre arriesgarse a perder a Eren al pedirle que hiciera aparecer el titán que había sellado la puerta de Trost o intentar estudiar al muchacho como humano mientras hacía hipótesis que probablemente no le darían ninguna información valiosa ya que no estaría en su forma de titán.

– He pensado algo. – Anunció Rivaille levantándose del lugar y acallando a Hanji que lo miró sorprendida ante las palabras del sargento.

Todos los presentes en el comedor siguieron a Levi en absoluto silencio aunque en sus cabezas no dejaba de dar vuelta que era eso que tenía en mente Rivaille hasta una de las habitaciones que parecía un aula, ya que contaba con una pizarra, pupitres, sillas y estanterías con libros.

Sin embargo, Levi se percató en todo momento que Eren se había quedado atrás y las veces que le había observado por el rabillo del ojo, el adolescente los seguía con la cabeza agachada, no sabía bien que había pasado o por qué se encontraba así pero sin lugar a dudas, la actitud de Jaeger le molestaba.

Con irritabilidad, Rivaille cogió una de las tizas para dibujar en la pizarra algo que tuviese una apariencia humana para comenzar a explicar la única forma que había ideado su mente de soldado para que Eren, a pesar en estar su modo titán, poder extraer su cuerpo humano del ser que lograba crear de la nada y así no perder a Jaeger.

Los ojos de Rivaille no dejaron de mirar al adolescente, cuyo rostro no solo parecía sorprendido por lo arriesgado que se presentaba esa estratagema para detenerlo donde la última opción, en caso de lograr sacarlo del cuerpo de titán aún y fuese con la carencia de alguna de sus extremidades era el matarlo.

La explicación de Levi había sido clara y concisa en la que las pocas preguntas junto el hacer entender al quinceañero de que no era el único que corría peligro al ser un titán, había causado diferentes reacciones a cada una de las personas que lo habían acompañado hasta ese lugar pero a diferencia de cómo habían entrado en esa habitación, se habían retirado comentando acerca de lo que implicaba el detener a Jaeger si no sabía controlar a su gigante junto a los comentarios mordaces de Aurou donde afirmaba como imposible el que Eren pudiera crear un titán de la nada.

– ¡Eren!. – Llamó Levi cuando alcanzó al adolescente en el pasillo. – ¡Ven!. – Ordenó mientras le cogía la mano al muchacho y así llevarlo hasta una de las tantas habitaciones que habían por allí.

Rivaille y Eren había entrado a uno de los grandes despacho con los que contaban en el lugar y tras entrar, Levi se ocupó de asegurar la puerta para que nadie los molestase, especialmente Hanji.

Jaeger apenas había reaccionado de lo que había hecho el sargento, quien lo había arrastrado prácticamente hasta el interior de aquel despacho, solo pareció darse cuenta de lo ocurrido cuando sintió los labios del mayor besar los suyos y en ese momento, no pudo evitar el reaccionar empujando a Levi para separarlo de él.

– Lo siento… – Musitó al darse cuenta lo que había hecho. – Pero… no puedo, yo no puedo.

– ¿Qué es lo que te ocurre?. – Fue directo al grano omitiendo sus sentimientos al haber sido rechazado de esa manera.

– Yo… – Titubeó aún recordando lo ocurrido en el almacén de armamento y con el dolor de haberle fallado a Rivaille.

– ¡Habla de una vez, mocoso!. – Ordenó con enfado, no entendía por qué parecía costarle tanto decir lo que le pasaba después de todo lo que había ocurrido en esos días entre ellos debía de contarle con total libertad lo que fuera que tuviese. – No tenemos todo el día. – Añadió observando cómo Eren se mordía el labio inferior.

– ¡YO LE HE SIDO INFIEL!. – Gritó Jaeger al sentirse tan presionado mientras miraba a otro lado.

– ¿¡Qué!?. – Preguntó tan sorprendido como desorientado Rivaille que llevó una mano a su frente mientras absorbía aquellas palabras.

– Lo siento… yo no quería que pasara pero estaba oscureciendo y vi la luz en el almacén de armamento cuando entré, vi a Erd y Günter haciendo eso y yo no pude evitar que mi cuerpo reaccionara de esa manera. – Habló atropelladamente Jaeger.

Rivaille miraba al chico mientras lo escuchaba sin comprender demasiado lo que sea que pasó, así que sería mejor ir por partes y antes de proceder tomó una gran bocanada de aire para sacarlo con lentitud.

– No he entendido nada. – Afirmó Levi. – Explícate mejor. – Exigió mientras se fue a sentar a un pequeño sofá donde no dudó en cruzar sus piernas como solía hacer, una vez tomó asiento.

– Al regresar aquí me quedé cepillando a mi caballo antes de ir a mi habitación o ayudar en la cocina pero mientras cruzaba el patio vi que en el almacén de armamento había una luz, así que me dirigí al almacén para saber por qué había luz del interior pero al entrar descubrí que esa luz se debía a Erd y Günter… – Eren se detuvo al llegar a ese punto mientras sus mejillas adquirían un tono rosa intenso. – ¡Juro que no lo hice a propósito!. – Se apresuró a decir mientras apretaba sus puños.

– ¿Y…?. – Animó a Jaeger para que continuara con lo que estaba contando.

– Vi a Erd Gin y Günter teniendo sexo, sargento. – Contestó con la cara completamente roja. – No fue mi intención hacer eso, lo siento mucho, sargento. – Se disculpaba.

– Viste a dos hombres follando, entonces, ¿por qué dices que eres infiel?. – Cuestionó Rivaille. – ¿Es qué te uniste a ellos?. –  Preguntó mientras apretaba sus puños con fuerza al pensar que Eren fuese capaz de aceptar acostarse con otros hombres.

– ¡No!. No me acosté con ellos pero… me quedé viendo. – Respondió avergonzado. – No quise hacerlo pero lo hice y mientras miraba mi cuerpo… – Chasqueó la lengua con frustración.

– Eso no te hace infiel, mocoso. – Aclaró Levi antes de levantarse de su lugar para acercarse al adolescente. – Solo viste como follaban dos hombres y te exististe pero… ¿acaso fue con ellos con los que saciaste tu necesidad?. – Preguntó deliberadamente mientras llevaba una de sus manos al mentón de Jaeger para obligar a que lo viera a los ojos.

– Con… con usted. – Indicó Eren con vergüenza.

– Entonces, no podemos llamar a eso infidelidad. – Le dijo mirándolo a los ojos. – Siempre y cuando pienses en mí no puede llamarse infidelidad. – Terminó de decir logrando hacer que el quinceañero pareciera conforme con la respuesta y dejarse besar tan hambrientamente a como Levi necesitaba.

Los gritos de Hanji llamando por ambos alertó a Eren y Levi que había llevado el momento a algo más candente.

– Ni se te ocurra detenerte… – Amenazó Rivaille sintiendo que pronto llegaría al clímax, aún desconociendo como era  posible que Eren lograba hacerle sentir aquello sin necesidad de estimular su pene.

Jaeger no dijo nada para continuar embistiendo hasta, finalmente, lograr ambos el preciado orgasmo para después de unos segundos, salir del interior de Levi y comenzar a acomodar sus ropas aún con la respiración agitada.

Rivaille también se había acomodado sus ropas pero antes de dirigirse a la puerta para salir del despacho no dudó en abrir la ventana y disipar el olor a sexo que envolvía la habitación.

Eren fue el primero en salir del despacho seguido de Levi quien no dudó en inmiscuirse cuando Hanji intentaba llevarse al joven sin siquiera dejarlo hacer sus tareas pero la llegada del sargento y sus mordaces palabras impidieron que la teniente se saliera con la suya, logrando que Eren hiciera sus quehaceres primero antes de ser estudiado por Zoe.

Durante las dos primeras semana en que había comenzado los estudios a Eren, Zoe se vio obligada, debido al poco tiempo que Rivaille le dejaba libre para su investigación, a analizar la anatomía de Jaeger aunque esta no variaba en absoluto a la de cualquier humano, así que Hanji no dejaba de lloriquear por no poder ni atreverse a llevar aún sus estudios más allá que de un simple reconocimiento médico, sin la posibilidad de poder ver la capacidad de regeneración de Eren debido al riesgo de perderlo o que se hubiera extinguido esa capacidad, provocando que la teniente se sintiera frustrada al respecto.

En esas semanas, las noches seguían siendo su momento intimo para Levi y Eren aunque Rivaille era quien bajaba al sótano muy entrada la noche para estar con Eren y en la madrugada, justo antes de cualquiera de sus miembros de equipo o la propia teniente con sus dos subordinados que la acompañaban en todo momento se despertarse, el sargento era lo suficientemente rápido para despertar antes de que alguien más lo hiciera.

– ¡Por fin!. – Gritó Hanji. – ¡Por fin es el día en que Eren me mostrará su fantástico titán!. – Aullaba de emoción la teniente con las mejillas sonrojadas.

– Hoy es el discurso para que se incorporen nuevos soldados al escuadrón. – Interrumpió Levi y no pudo evitar el disfrutar como la teniente cambiaba su rostro de ensueño por uno de frustración. – Él quiere que Eren esté allí. – Le recordó con malicia para acto seguido, escuchar un grito de Hanji continuado de un lloriqueó al ver que debía de esperar más para presenciar como Eren formaba un titán de la nada.

– ¡Esto es imperdonable… cómo pueden hacerme esto…! – Protestó Hanji su disgusto para salir del comedor rezongando y a grandes zancadas.

– ¡Espéreme, señora!. – Llamó Moblit que junto al otro soldado que la acompañaba salieron corriendo detrás de la teniente al verla marcharse de la habitación.

Petra se levantó de su lugar para comenzar a recoger los platos, vasos y cubiertos de la mesa, provocando que Aurou también se levantara para ayudarla mientras que Erd y Günter se retiraron del lugar sin decir nada.

– Prepárate, Eren, debemos ir hasta Trost para conocer quiénes de tus compañeros formaran parte de la legión de reconocimiento. – Dijo Levi antes de levantarse pero al hacerlo, se vio nuevamente sentado sobre su silla, debido a que sintió como si su cabeza quisiera volar y salir de su cuerpo. – ¡Mierda!. – Exclamó, ya le había pasado lo mismo esa mañana al levantarse y también cuando estaba en su alcoba antes de bajar al comedor, incluso se había desmayado, por ello el que hubiera tardado en bajar a desayunar.

– ¿Se encuentra bien, sargento Rivaille?. – Preguntó Eren al ver como el hombre que quedaba allí no solo había tenido la intención de ponerse en pie sino que repentinamente el rostro del hombre se había puesto blanco.

La voz de Eren había llegado como un rumor que no alcanzó a descifrar las palabras que decía, así que se limitó a gruñir antes de mirar al joven.

– ¿Sargento…? – Preguntó un poco angustiado Eren, sin entender que era lo que ocurría al mayor.

– ¡Vamos, hay que preparar a los caballos para partir!. – Ordenó cuando se sintió un poco mejor para levantarse y caminar hasta el adolescente al que obligó de ponerse en pie para poder cogerlo del brazo, por si le volvía a ocurrir lo mismo que cualquier otra cosa.

Eren asintió con la cabeza aunque no pudo evitar mostrar en su rostro el estar algo preocupado por el aspecto enfermizo que aparentaba tener Levi en ese instante, solo fue unos segundos que el aspecto del sargento cambiara.

Ambos salieron del edificio y Eren sintió como Levi lo soltaba y caminaron hasta el establo en absoluto silencio donde se escuchaba las quejas de Hanji de no poder aún observar el titán que era capaz de crear el adolescente.

Sin embargo, en el resto de tiempo y horas, Rivaille no volvió a sentirse mal y finalmente, llegaron al lugar donde Irvin saldría a dar su discurso pero antes de ello, no dudó en devolverle a Eren su llave mientras él aparecía en el estado con una réplica exacta de la llave de Jaeger que utilizó para su discurso para atraer a los cadetes de unirse a las tropas de exploración y reconocimiento.

Eren observó, al igual al resto del equipo de Levi, como solo unos pocos se habían quedado para formar parte de ese sector de la legión y pudo reconocer a algunos rostros como los de sus dos amigos. No obstante, no le fue permitido hablar con ellos ya que debían de marcharse nuevamente al cuartel en el que había estado confinado junto al equipo de Rivaille.

Sin embargo, en esta ocasión, Levi volvió a quedarse para reunirse con el comandante Smith y darle su informe sobre Eren pero antes de regresar, Levi se encaminó a un médico, no es que se sintiera mal pero aquellos mareos se habían repetido en todo el día, aunque había tenido que camuflarlos como buenamente podía para que los demás no se percataran por lo que no deseaba parecer enfermo.

– Creo que le haré una simple prueba. – Dijo el doctor al que había asistido mientras sacaba un pequeño recipiente de cristal. – Necesito que orine aquí. – Aclaró al ver el rostro inmutable del sargento mirando con desdén el pequeño recipiente. – Pero antes, permítame su brazo, voy a hacerle un análisis de sangre también.

Rivaille accedió gruñendo un poco por tales pruebas aunque una vez realizadas, se le comunicó que no estarían listas hasta el día siguiente, siendo de esa manera que Levi se marchó del lugar hasta el cuartel donde tenían resguardado al único ser que albergaba una esperanza a la humanidad.

La noche pasó rápido y a la mañana siguiente, Levi fue despertado por los gritos de emoción de Hanji, provocando que el sargento suspirase con molestia en más de una ocasión en medio del desayuno, donde él solo pudo tomar té ya que por alguna razón le producía nauseas toda la comida frente a él.

– ¡Este es el lugar!. – Aulló la teniente llegando a una casa abandonada que tenía un pozo seco. – Es una lástima que tengamos que usar ese pozo y no poder ver a tu titán en tierra firme, Eren. – Se lamentó Hanji ya que por el camino, Levi le había explicado de forma muy escueta donde y en qué lugar se produciría el que Jaeger creara a su titán.

Eren sonrió un poco al escuchar a la mujer mientras descendía de su caballo y esperaba a que el sargento terminara de asegurar la escala por la que descendería al fondo seco del pozo.

– Este pozo tiene alrededor de 15 metros, Eren, cuando veas la señal transfórmate, ¿de acuerdo?. – Habló entusiasta Hanji.

– Sí. – Respondió el quinceañero.

Hanji y Rivaille se alejaron lo suficiente con ayuda de sus caballos y lanzaron la véngala de humo para esperar. No obstante, después de unos minutos no había ocurrido nada, así que regresarán preocupados para saber el por qué no se transformaba, Jaeger.

– Lo siento… yo no puedo… – Dijo Eren al percatarse de la presencia de los dos oficiales que se acercaron a donde se encontraban para percatarse como las manos de Jaeger estaban llenas de mordidas y cubiertas de sangre.

– Sube, mocoso.– Ordenó Levi y Eren asintió antes de comenzar a subir por la escala con alguna mueca de dolor al ir agarrando la cuerda mientras ascendía hasta, finalmente, salir del pozo donde rápidamente Rivaille se ocupó de lavar, curar y vendar las manos de Eren.

– ¡No…! ¿¡por qué…!? – Lloriqueaba Hanji al ver que no pudo llevarse a cabo la creación del titán de Eren.

– Regresemos, la comida ha de estar lista. – Dijo Levi cuando terminó de vendar las manos del joven e ignorando los sollozos de Zoe.

Sin embargo, lo que Levi no esperaba es que al llegar y ver la comida, le ocurriera igual que al desayuno, por lo que prefirió comer algo de fruta antes de tomar el té.

– La próxima vez no falles. – Le dijo Rivaille antes de alejarse de la mesa donde Eren estaba junto al resto del equipo.

El muchacho no pudo evitar sentirse decepcionado con él mismo ya que sabía que todos esperaban el que lograra crear el titán con el que selló la apertura en Trost cuando la pequeña cucharilla cayó al suelo e iba a recogerla provocando que sorpresivamente su brazo explotara provocando que se creara el brazo procedente de un titán al querer coger la cucharilla.

– ¿¡Qué…!?. – Gritó el adolescente al ver lo ocurrido.


L.c.d.l.s.d.t. Capítulo ~14~

-Incidente en el almacén de armamento.-


Eren vio como Rivaille les había ordenado regresar al cuartel en el que habían estado recluidos todo ese tiempo ya que Levi tenía asuntos que atender con el comandante Smith o así les había comunicado escuetamente a su grupo de subordinados antes de tomar un camino diferente al que se dirigía su equipo, sin dar más detalles sobre qué tipo de asuntos trataría con el comandante de la legión de expedición y reconocimiento.

El sargento se había marchado sin dejar a nadie de su equipo al mando, solo con las únicas ordenes de vigilar y proteger a Eren y regresar al viejo castillo en el que se habían confinado en medio de ninguna parte detrás de la muralla Rosa para salvaguardar a Eren de un peligro que, incluso, Jaeger desconocía.

El equipo de Rivaille junto con Eren galoparon hasta el cuartel sin detenerse, igual a como se habían dirigido a Trost aunque el trayecto le había costado la perdida de toda la mañana de trabajo junto al mediodía, así que pronto se vislumbraría el atardecer que aparecería tiñendo  de colores tostados el firmamento como anuncio previo al reinado de la luna y las estrellas.

Sin embargo, sin cruzar palabra alguna, casi ignorando la existencia de Eren, todos los componentes del equipo de Rivaille dejaron a Jaeger solo en el establo cuando llegaron a la vieja fortaleza, después de desensillar a los equinos y aprovisionar a los animales para que pudieran comer y descansar ante el largo viaje que había supuesto ir hasta Trost y regresar a al viejo castillo que estaban habitando desde hacía días.

– Ya era hora de tener un poco de tiempo libre y descansar nuestros musculo de tanto trabajo. – Habló con voz cansada Aurou mientras salía junto a Petra, Günter y Erd del establo masajeándose su hombro izquierdo con su mano derecha mientras el resto reía por la queja de Brossard ya que había sido el que se ocupó del trabajo menos laborioso, aún y cuando estaban reparando las paredes maltrechas del edificio. Además, de que ya era costumbre escuchar a Aurou lloriqueando por cualquier cosa, el hombre tenía una queja para todo lo que le rodeaba.

Eren sonrió ante los lamentos del hombre porque a pesar de no haber salido del establo junto a sus compañeros, la voz de Aurou fue lo suficientemente fuerte como para haberlo escuchado en el interior del establo donde se había quedado, al lado de su caballo.

Eren miró a su corcel con una sonrisa, después de que el lugar quedara en silencio donde solo se escuchaba el resoplar o el pisotear de la paja a causa de los caballos, para comenzar a cepillarlo y, en ese instante, el sentimiento de soledad que había parecido no afectar a Jaeger por lo que casi ni había podido sentir el muchacho en toda su estadía en ese lugar, se hizo presente ya que al estar ocupado o a que el sargento estuviese cerca de él le había distraído mucho el añorar a Armin o Mikasa e incluso, al resto de sus amigos y compañeros cuando aún estaba formándose como futuro miembro del cuerpo de exploración.

Eren no pudo evitar soltar una carcajada que pronto se volvió en risa al pensar que hasta extrañaba las peleas con Jean o los regaños del instructor Keith o los lloriqueos de Sasha para que no la acusaran de que había robado comida de la cocina nuevamente, todos esos momentos que le habían molestado y desagrado mientras se forjaba como soldado en la cantera, ahora los veía como momentos absurdos y divertidos de su vida.

Sin embargo, la pequeña tarea de cepillar y peinar las crines de su caballo pasó rápidamente debido a los recuerdos que habían acudido a su cabeza, acortando el tiempo y minimizando sus acciones pero ya la tarea había terminado, siendo que los recuerdos habían vuelto a abandonar su cabeza causando que la sensación de soledad lo volviese a embargar, causando que Jaeger apretara con fuerza los labios hasta dejarlos blancos y solo se distinguiera la enmarcada línea que dividía su labio inferior del superior en una mueca de desagrado por el sentimiento que lo estaba acogiendo abrumadoramente.

Al salir del establo se percató de que el cielo ya estaba cubierto de intensos naranjas, rosas y dorados con las primeras estrellas que despuntaban para anunciar la pronta oscuridad nocturna, así que lo mejor sería entrar al edificio, ayudar a preparar la cena o quizás a limpiar un poco antes de que la comida estuviera lista para poder ir a darse una buena ducha y, finalmente, dormir con la espera de no seguir siendo perseguido por la desolación.

Sin embargo, cuando cruzaba el patio captó la atención del joven el almacén de armamentos, pues de él salía una tenue luz del interior, así que la curiosidad de Jaeger se despertó y sin cuestionarse las posibilidades del por qué había una luz encendida en ese lugar, Eren, se encaminó hacia allí a un paso apresurado.

Jaeger al llegar frente a la entrada se dispuso a golpear con los nudillos de una de sus manos la puerta antes de anunciarse pero aún sin que sus nudillos llegaran a hacer contacto con la superficie de la madera, la puerta se abrió sola, como si fuera por arte de magia, permitiéndole el acceso al almacén.

Inconscientemente, Eren tragó saliva antes de empujar un poco más la puerta  para ver el interior del almacén de armamento y adentrándose en el lugar donde la luz titilante daba visión en la oscuridad del sitio para comprobar cuál era la razón de que hubiera luz allí.

Eren iba a preguntar “si había alguien ahí” cuando un voz se hizo escuchar interrumpiendo el que pudiese pronunciar palabra. Aunque la voz era familiar para Jaeger, así que con cautela se acercó y pudo ver que la luz provenía de una vieja lámpara de aceite, además, de descubrir quienes eran los responsable de que la lámpara estuviera encendida, así como revelando los rostros de los que estaban en el lugar a esas horas donde el ocaso estaba anunciando el final del día.

Jaeger iba a acercarse pero algo en su interior le dijo que mejor no lo hiciera ya que, posiblemente, estaría interrumpiendo algo importante entre los allí presente, por lo que le valía esperar un momento antes de revelar su presencia, así que decidió ocultarse detrás de unas cajas de madera que estaban apiladas, haciendo caso a su instinto.

– ¿Crees que no vendrá nadie hasta aquí, Günter?. – Le preguntó un poco dudoso a su compañero mientras un leve sonrojo se aparecía en su rostro y un ligero ápice de inseguridad se percibía en su voz que intentaba sonar estable mientras echaba un vistazo al pasillo hecho por las cajas de maderas apiladas que conducían al exterior.

– Todos están en el castillo, dudo que alguien nos encuentre, Erd. – Le aseguró mientras le cogía de un brazo de manera brusca, en un acto que demandaba toda la atención de Erd hacia él y así disipar las dudas de su compañero. – Además, tú fuiste el que sugirió de hacerlo en otro lado que no fuera alguna de nuestras habitaciones porque sería sospechoso el que nos encerráramos ambos en una de nuestras alcobas y después de un tiempo saliéramos juntos de ella en la mañana.

– Lo sé… pero no estoy muy seguro de esto, está la posibilidad de ser descubiertos por alguno de ellos, es un poco incómodo el pensar que nos sorprendan en una situación tan poco apropiada. – Le concretó al rubio sin mirarlo a la cara mientras Günter lo cogía de la cintura para acercarlo a su cuerpo de una manera indecorosa. – También, está la posibilidad de que el sargento Rivaille regrese y se dirija a este lugar por alguna razón, no especificó de qué trataría su cita con el comandante.

– Hablas como si nunca hubieras hecho esto o como si no supieras que las reuniones que suele mantener el sargento con el comandante Smith y demás sargentos de la legión de exploración son largas. El sargento Rivaille no llegará aquí hasta la madrugada o quizás mañana al mediodía. – Le dijo con una sonrisa que parecía ser más burlona que pícara por la obviedad de lo que parecía temer Erd. – ¿Acaso no recuerdas todas esas expediciones en que lo único que nos aislaba de los ojos del resto de soldados era una simple lona y en la que, estoy seguro, nos escucharon en más de una ocasión al igual a como llegamos a escuchar a otros de nuestros compañeros cuando estábamos de guardia?. – Murmuró antes de besar a Erd Gin de forma tosca y Eren no pudo evitar sorprenderse ante lo que estaba presenciando, Günter y Erd estaban besándose y hablando de anteriores veces en que habían hecho algo más profundo que un beso. Algo que la mente de Jaeger captó al instante al entender a que se refería sus compañeros pero el shock en el adolescente provocó que estuviera tardando en asimilar las palabras del rubio.

– Quizás… ellos son… – Murmuró Eren de forma que solo él pudo escucharse a sí mismo, masticando en su mente todo lo que había escuchado junto a lo que estaba viendo mientras su cara enrojecía al recordar la situación en la que había aceptado estar con el sargento y lo que había ocurrido entre ellos de una forma casi inexplicable y necesitada. – Ellos… son lo mismo que el sargento Rivaille y yo. – Pensó mordiendo su labio inferior mientras comenzaba a sentir un bochorno por lo que estaba vislumbrando a los dos hombres con los que había estado conviviendo todo ese tiempo, sin percatarse que eran algo más que simples compañeros de equipo.

Jaeger no pudo evitar sentirse un poco dolido en ese instante al pensar que Levi aún no había regresado de Trost, añadido a las palabras de Günter que sonaron más fuerte de lo que habían sido pronunciadas realmente, y las dudas de lo que pudiera estar haciendo o pasado al sargento para que aún no se encontrase ahí, estaban empezando a torturar su cabeza, al mismo tiempo, algunas preguntas comenzaban a revolotear en la mente del adolescente porque no sabía exactamente cuando fue que comenzó a sentirse tan unido a Rivaille pero una sonrisa se enmarcaba en los labios al sentirse tan apegado a Levi aunque Eren no se percató de la pequeña curva que formaba de felicidad su boca.

– Günter… – Jadeó Erd con la voz distorsionada por el placer, sacando a Eren de sus pensamiento y el adolescente al volver la vista a los mayores se percató de cómo Schulz apretaba los glúteos de su compañero de una manera que parecía dolorosa para Erd Gin aunque la voz del moreno no había salido dolida sino deseosa y clamante por algo más, a pesar de que al principio se mostraba reticente al contacto que iniciaban a tener.

La cara de Eren enrojeció más al ver que aquello iba a ir más allá de simples besos mientras nuevas preguntas asaltaron la mente de Jaeger sobre si las veces que había estado con el sargento, él y Rivaille se verían de esa manera tan violenta, precisada y lasciva.

Eren negó con la cabeza en un intento de disipar las cuestiones que surgían en su mente con una fluidez asombrosa e imparable y al volver a mirar a sus compañeros, los dos hombres que pertenecía al equipo Rivaille, se sintió atraído por lo que estaba presenciando para que antes de darse cuenta, el muchacho había comenzado a sentir un leve cosquilleo en su estómago, así como que su boca había emprendido el generar más saliva de la normal mientras sus piernas parecían pesar más de lo que era en realidad.

La boca de Günter no se despegaba de la piel del cuello de Erd, mientras el castaño podía jadear ahogado por el placer mientras que sus manos parecían haberse afianzado en el cuello del rubio, lugar del cual, parecía haberse fundido con el cuerpo de su amante, solo dejando que el placer fuera el que hablara y no su cordura o temores.

Eren miraba la escena de los dos hombres con ojos brillantes de excitación y pupilas dilatadas por lo que estaba pasando entre sus compañeros. Observó cómo ambos hombres parecían sincronizados en un pacto mudo en el que los únicos sonidos del lugar eran los gemidos de Erd, el frotar de sus ropas y el crujir de las viejas cajas de maderas donde Erd estaba siendo recostado por su amante.

Eren se apegó más al montón de cajas de madera que lo ocultaban y apretó mas sus manos a los bordes que la apelación de cajas le permitía, camuflando el sonido del crujir de madera por los amantes mientras los pies de Jaeger se anclaban al suelo y los ojos no perdía detalle de lo que estaba ocurriendo entre los dos hombres.

Erd le quitó la chaqueta a Günter mientras el beso continuaba y el rubio había llevado sus manos al cinturón del pantalón de su amante en un forcejeo para abrirlo siendo acompañado por el sonido lascivo del beso tan poco pueril del que estaban disfrutando.

Incluso, las caricias ambiciosas que de vez en cuando se daban la pareja sin demasiada gentileza parecía una especie de rito hipnótico para el adolescente que no dejaba de mirar como de vez en cuando cesaban lo que estaban haciendo para tocar al contrario fugazmente y regresar a lo que hacían.

Eren mordió su labio cuando los cinturones de Erd Gin habían sido desabrochado, el pantalón abierto y el pene oculto entre las ropas aparecía al exterior pero que rápidamente Günter ocultó con su mano, casi como si supiera de que había un mirón en el lugar y deseara guardar aquel trozo de carne de la vista de Jaeger, para comenzar a acariciar de una manera un tanto brusca pero que logró tensar el cuerpo de Erd donde un rostro somnoliento de mejillas sonrosadas junto a un jadeo de gozo daban a conocer que le agradaba lo que su amante le estaba haciendo.

El ambiente había cambiado a uno más caluroso, pesado y con un aroma que solo estaba gritando “sexo” en el interior del almacén de armamento y Eren se sentía más interesado en lo que hacían sus compañeros de legión, aún y cuando estaba consciente de que no estaba bien el ver la escena pero eso era una pequeña voz que apenas lograba escuchar en algún rincón de su mente.

Günter abandonó la boca del moreno para engullir el pedazo de carne que sus manos ocultaban mientras las manos de Erd se habían dirigido a la cabeza del rubio, la cual removió, alborotando el peinado cabello, al sentir como su sexo estaba siendo atendido, logrando que el pelo dorado de Schulz se soltara y cayera alrededor de la cara.

Un jadeo ahogado resonó en el lugar indicando la llegada al clímax de Erd Gin y el que Günter se apartara de su amante para dejar caer de su boca el seme que la única prueba material de lo que Erd había alcanzado ante sus caricias.

Eren tenía los dedos fuertemente apretados a los bordes de la caja, a tal grado que se habían puesto blanco de la presión y las uñas parecían intentar clavarse en la madera, sus rodillas se habían único mientras sus piernas se estaban moviendo en su intento de sofocar un bulto que parecía estar creciendo en el interior de su pantalón pero el adolescente seguía inmerso en lo que sus ojos miraban donde, Gunter ya había bajado los pantalones de Erd con una sonrisa lujuriosa, deseosa y maliciosa.

– ¡Vamos, Erd! Ahora me toca a mí. – Habló Schulz ayudando a poner en pie al moreno, el cual aún parecía no estar recuperado del recién orgasmo que había sufrido.

– Podrías… darme algo de tiempo… – Se quejó Erd mientras se giraba para recostar su pecho sobre la caja de madera donde había estado sentado segundos antes.

– Estas envejeciendo si necesitas tiempo para esto, Erd. – Le dijo el rubio antes de propinarle una nalgada que hizo aullar al otro. – Voy a comenzar. – Informó para chupar sus propios dedos y así lubricarlos con su propia saliva antes de introducir el primero en el ano de Erd que gruñó por la intromisión.

Eren relamió sus labios inconsciente mientras observaba desde su lugar como Günter ensanchaba con ayuda de sus dedos el ano de Erd que no dejaba de gemir y temblar ante la rigurosa preparación.

Cuando Schulz terminó de dilatar el lugar, sin ningún reparo y apresurado se quitó el cinturón, abrió el cierre de sus pantalones y mostró la erección que causaba el bulto bajo sus ropas.

– Günter… – Jadeó Erd  lastimeramente al sentir como el rubio comenzaba a entrar en él.

Jaeger elevó sus talones, aumentando así su altura y también arriesgándose a ser descubierto por los amantes cuando las embestidas dieron comienzo.

En movimientos rápidos, fuertes y precisos que eran acompañado por besos, jadeos y siendo estimulado el sumiso, la pareja alcanzó el orgasmo, ocasionando un gemido lascivo y ronco, fue en ese momento que todo acabó, que Eren pareció recuperar su sensatez y prejuicios.

– ¡HE ESTADO MIRANDO COMO DOS HOMBRES FOLLABAN!. – Se gritó Eren llevándose las manos a la boca para no soltar ningún sonido que pusiera a los amantes en sobre aviso de su presencia mientras su rostros mostraba lo sorprendido que se encontraba por lo que había estado haciendo cuando sus ojos cambiaron el ángulo de visión, su asombró fue aún mayor, entre sus ropas se apreciaba un bulto. – ¡Maldición!. – Murmuró antes de marcharse y los dos hombres que se creían solos en el lugar, lo descubrieran.

Eren no pudo evitar asustarse un poco ante la reacción de su cuerpo y maldecir sin dejar de caminar debido a la horrible punzada que sentía en su entrepierna, una reacción que lo torturaba a cada paso que daba y le avergonzaba de que se le produjera una erección mientras veía a dos miembros del equipo Rivaille teniendo sexo, un acto que días atrás hubiera reprochado y mucho menos, hubiese captado su atención.

Sin embargo, Eren no pudo evitar sacudir su cabeza volviendo a recordar como Günter y Erd habían tenido sexo en un lugar tan inapropiado que le hizo rememorar la forma en que él había hecho lo mismo junto a Levi en los establos donde la adrenalina se había mezclado con la excitación, haciéndole disfrutar del momento más de lo que habría imaginado.

Al entrar al edificio escuchó la voz de Petra y Aurou procedente del comedor, donde la mujer parecía estar discutiendo con Brossard, algo que se había vuelto común entre ellos dos y que ocurriera en el equipo del sargento Rivaille.

El adolescente tragó saliva gritando en su pensamiento que los dos no salieran de la habitación hasta que el hubiese bajado las escaleras antes de continuar su camino a su alcoba en el sótano de la fortaleza.

Afortunadamente, Eren logró llegar hasta la escalera y descender por ella sin que los que discutían en el comedor se percataran de su presencia o salieran del lugar.

Jaeger suspiró cuando por fin logró abrir la puerta del cuarto que ocupaba en el sótano y con rapidez desabrochó su cinturón, al igual hizo con su pantalón dejando libre su erección, la cual tenía intenciones de aliviar inmediatamente ya que el dolor que punzaba era desagradable.

El adolescente mordió su labio inferior mientras sus ojos verdes parecían más brillantes a causa del sonrojo que cruzaba sus mejillas mientras con sus manos comenzó a atender su problema.

El quinceañero luchaba por no dejar salir sus gemidos ante las caricias que se proporcionaba en su sexo.

Ya había pasado un buen rato y Eren no lograba llegar al clímax, provocando que se angustiara, algunas lágrimas habían escapado de sus ojos ante el dolor mientras que en su cabeza no dejaba de preguntarse el por qué no lograba terminar.

Angustiado, Eren cerró los ojos y sin desearlo, todas las veces que había compartido junto a Levi donde terminaron teniendo sexo, comenzó a fluir en su mente, a tal grado que podía escucharlo como si a su lado, en ese instante, se encontrar el sargento jadeando de placer y lograr el tan deseado y esperado orgasmo.

Sin embargo, Eren no se sintió liberado o feliz como había llegado a sentir en otras ocasiones que se había masturbado sino que se sintió decepcionado y culpable por lo ocurrido. No pensó que tuviera necesitar de Rivaille para alcanzar su propia autocomplacencia y, a pesar, de que estaba consciente de la relación que tenía con el sargento, de que el hacer aquello pensando en su amante no estuviera mal, no podía desechar el sentimiento de haberlo traicionado y luego usar su recuerdo para poder conseguir el orgasmo.

Eren se levantó del suelo, donde había terminado sentado, se limpió las manos con un pañuelo y se recolocó las ropas antes de acostarse sobre la cama sin siquiera quitarse las botas.

– Lo siento, sargento. – Murmuró llevando sus manos a la cara que ocultaba su martirio antes de adentrarse al mundo de Morfeo.


L.c.d.l.s.d.t. Capítulo ~13~

- El pronóstico de Bean y Swaney.-


Antes de poder evitar el abrazo de la mujer, Rivaille ya era apretujado por Hanji y había tenido la suficiente destreza, fuerza y equilibrio para no terminar en el suelo aunque el hecho de poder continuar de pie aguantando, no solo su peso sino también el de la teniente, no evitó que una gran punzada de dolor recorriera su cuerpo como un rayo que surcó toda su espina dorsal y terminara emitiendo un ahogado quejido imposible de retener.

– Aparta. – Ordenó Levi a la teniente en cuanto su aliento volvió para permitirle hablar mientras la apartaba con el fin de que la mujer deshiciera el abrazo con el que lo aprisionaba.

– ¿Y dónde tienes escondido al precioso Eren?. – Preguntó Hanji ignorando al sargento y llevándose una mano a la frente en forma de visera mientras giraba bruscamente de un lado a otro su cabeza en espera de divisar a Jaeger. – Espero no lo hayas asesinado aún, tengo mucho que saber de él y ver como hace que su cuerpo se vuelva en un maravilloso titán. – Dijo efusivamente mientras sus mejillas se sonrojaban al recordar la proeza que era capaz de hacer el joven.

Rivaille suspiró y pasó a un lado de la mujer, ignorando su dolor y que debido a Zoe pareciera que ahora le quemaba más el interior de su vientre por la brusquedad del acto afectivo.

– ¡Ri…vai…lle…! – Canturreó cada sílaba del nombre del sargento melodramáticamente la teniente al percatarse que Levi continuaba con aquella actitud desatendida hacia ella.

– Preocúpate de tu caballo y acomodar tus cosas en alguna de las habitaciones, bien alejada de la mía, antes de que decida tirarte al pozo. – Contestó desdeñosamente Levi al sentir que Zoe lo estaba siguiendo como un animalillo en busca de comida mientras se dirigía a donde se encontraba Petra.

– ¿Y cómo voy a saber cuál es tu habitación?. Además, que importa si me instalo cerca de donde te encuentras tú pero preferiría una alcoba cerca de la de Eren y comprobar que no se transforma en titán en medio de la noche o para saber si mientras duerme tiene alguna anomalía muy distinta a los humanos normales. – Inquirió la mujer con emoción.

– Nadie quiere oír tus ronquidos en la noche. – Acotó sin dejar de caminar.

– Eres horrible, Levi, ¿cómo puedes decir que ronco?. – Inquirió con disgusto siguiendo al sargento hasta el lugar en el que se encontraba Petra haciendo su tarea encomendada.

– Petra llévala a alguna habitación y déjala encerrada ahí, yo termino esto. – Ordenó Rivaille a Ral ya que estaba más que molesto no solo por lo que estaba padeciendo sino porque sentía que la voz de Hanji le estaba taladrando la cabeza a cada palabra que pronunciaba la teniente con sus desvaríos.

– Sí, sargento Rivaille. Teniente Hanji, por favor acompáñame.– Obedeció Petra dejando de hacer la colada y acercándose a Zoe para acomodarla en alguna de las tantas habitaciones que estaban desocupadas en el cuartel.

Levi escuchó como Hanji se iba junto con Petra discutiendo su “mezquina” actitud mientras él terminaba de recoger la ropa de la colada soportando el dolor que sentía y, a pesar, de que Zoe lo había incrementado pero no iba a quejarse como si fuera una de esas mujeres mimadas de la alta sociedad. Antes de entrar de nuevo al edificio, apareció Ral, ocupándose de llevar las ropas limpias dentro del cuartel aunque el sargento no perdió la oportunidad de ordenarle a Ral el que le llevara la comida a la teniente a la habitación, lo menos que deseaba era estar escuchando a Zoe hablar sobre lo apasionante que era su estudios con los titanes y las nuevas teorías que había logrado adquirir gracias a sus experimentos. Luego, Rivaille se dirigió a donde estaban el resto de sus hombres indicándole el final del día laborable y percatándose del buen trabajo que habían hecho, siendo el último Eren, a quien le aconsejó darse una ducha ante lo sucio que se encontraba.

Sin embargo, después de duchase el propio sargento y haber cenado todos como ya acostumbraban, Rivaille decidió comunicarle al resto de su equipo la llegada de la teniente después de que Petra preparara algo de té y estuvieran esperando la llegada de Hanji, ya que sabía que la mujer se presentaría ante ellos, para poderse marchar, Rivaille no dejaba de mirar a Eren con preocupación, sabía que Zoe podía ser realmente cruel al hacer sus estudios e investigaciones aunque, anteriormente, le había importado muy poco a Levi el cómo Hanji realizaba sus pruebas para adquirir conocimiento acerca de los titanes para beneficio de la humanidad pero en esta ocasión, Rivaille no podía dejar de estar preocupado, si era cierto que Eren tenía la capacidad de hacer aparecer y dirigir a voluntad un titán no dejaba de ser un muchacho, un muchacho al que había convertido en su amante.

No obstante, en ese rato de espera los componentes del equipo de Levi habían comenzado a charlar sobre la próxima expedición y la ingresión de los nuevos cadetes al escuadrón ya que sabían que pronto ambos sucesos se darían lugar.

– Han pasado muchos días desde que estamos aquí, ¿cierto?.– Habló Günter después de escuchar lo dicho por el sargento de la llegada de Hanji al cuartel. – Y el comandante Irvin hablaba de una gran expedición. Además, de la opción de la pronta incorporación de los cadetes que quieran formar parte del escuadrón de expedición, ¿será verdad?.

– No es algo tan fácil de saber aunque los cadetes de este año han sabido arreglárselas bastante bien ante la invasión de los titanes, así que tienen algo de experiencia sobre cómo han de enfrentarse a un titán en la vida real. – Le respondió Erd Gin.

– Con la invasión, tuvieron bastante para mancharse los pantalones esos novatos. – Se burló Aurou imaginándose las caras aterradas de los cadetes durante la invasión antes de tomar un poco de té de su taza.

– ¿Es posible eso, sargento Rivaille?. – Preguntó Petra, ignorando el comentario poco oportuno de Brossard, sacando de sus divagaciones a Levi.

– Yo no me encargo de esas cosas. – Contestó con simpleza el sargento. – El único que puede saberlo es ese… él debe de pensar y saber mucho más sobre ello que cualquiera de nosotros. – Añadió recordando que el encargado del escuadrón de expedición era Irvin, por ello era la cabeza al mando.

– Aún así es sorprendente lo que está ocurriendo y que hayamos recuperado la esperanza con la posibilidad de poder bloquear el agujero de la muralla María. – Aclaró Günter mirando a Eren ya que de alguna manera, el adolescente se había convertido en la esperanza de la humanidad. – Pero… ¿cómo es posible que te conviertas en titán, Eren?.

– No lo sé exactamente, solo sé que cuando muerdo mi mano hasta hacerla sangrar es cuando ocurre… – Respondía Jaeger mientras llevaba su mano cerca de su boca para indicarles como hacía para hacer aparecer su cuerpo de titán. – ¿Cómo es que sé esto?. – Pensó mientras se miraba la mano con sorpresa sin percatarse en ese momento que era el centro de atención de todos los presentes.

–Bueno, no creo que se quede quieto en cuanto te vea y comience a tocarte hasta que mueras, Eren. – Interrumpió Levi recordando a la recién llegada después de escuchar las palabras de Jaeger de cómo hacía para formar al titán mientras apretaba la mandíbula al imaginarse como toqueteaba sin ningún desparpajo a Jaeger solo porque podía transformarse en titán y él no podría decir nada ni hacer nada debido a que conocía perfectamente la condición a la que estaba expuesta Eren por orden de la corte, el generalísimo Dalliz y el propio escuadrón de reconocimiento.

– ¿Quién…? – Preguntó casi con temor Eren al no saber bien a qué se refería el sargento y recordando la sugerencia que propusieron en su juicio por parte de la policía militar de diseccionarlo como si se tratase de un animal antes de ser disecado para el disfrute de las personas por ser una excentricidad.

Sin embargo, antes de que Rivaille pudiese responder, la puerta del comedor se abrió estrepitosamente dejando ver a la teniente que ingresaba a la habitación sonriendo.

– ¡Disculpen señores y… buenas noches! pero este castillo se siente tan hogareño. – Saludó Hanji acercándose a la mesa que ocupaban todos los presentes.

– Esa… – Murmuró el sargento viendo como Zoe se dirigía a donde estaba Eren desestimando al resto de las personas que allí se encontraban.

– ¡Hola Eren! Nos conocimos en la corte, soy una de las líderes del destacamento pero ahora soy la que está a cargo del estudio de los titanes, en este momento con ayuda de dos muestras vivas que logramos capturar en la ciudad. –Saludó rápidamente la teniente a Jaeger mientras le daba a conocer alegremente cual era su posición y ocupación dentro de la legión que tenía como emblema las alas de la libertad. – Mañana haremos unas pruebas y quisiera contar con tu completa ayuda.

– Pero yo… – Intentó hablar el adolescente mientras era acorralado por la verborrea de Hanji.

– ¿Qué pasa?, ¿por qué pones esa cara?. – Inquirió Hanji al ver la cara de duda de Eren y su intento de cuestionarla.

– Yo no tengo el permiso para poder ir a esas pruebas. – Murmuró Eren antes de girar sus ojos hacia donde se encontraba Rivaille.

– Levi, ¿qué tiene que hacer mañana Eren?. – Preguntó la teniente con impaciencia al comprender a que se refería el muchacho.

– Mañana tiene que limpiar el patio. – Aclaró con un pequeño ápice de esperanza de que la mujer desistiera de hacer esas pruebas.

– ¿¡Solo eso!?. Entonces, ya si tienes permiso Eren. Mañana podremos comenzar con las pruebas y así podré desarrollar más mis hipótesis acerca de las teorías de los titanes.– Habló enérgicamente la teniente.

– ¿Teorías…? – Pregunto sin comprender Jaeger de que estaba hablando la mujer con tanto entusiasmo.

– Sí, teorías, sabía que a alguien como tú le gustaría escuchar acerca de mis conocimientos sobre los titanes, ¿a qué sí?. – Preguntó con felicidad Zoe y en ese momento tanto Rivaille como el resto de su equipo se levantaron para dejar a solas a la teniente con el adolescente en el comedor ya que sabía que sin proponerlo, Eren había abierto la caja de Pandora que custodiaba Hanji y ninguno de los allí presente estaba dispuesto a escuchar todas las explicaciones, cuestiones, descubrimientos e hipótesis acerca de los titanes.

Cuando Levi llegó a su habitación no pudo evitar dar un portazo al entrar en su alcoba, como había previsto la llegada de Hanji había sido más molesta que la de Irvin y para colmo, sentía que en cierta forma le había arrebatado esa noche a Eren para compartir argumentos que solo a Zoe le eran interesante, según la opinión de Levi.

Se fue a acostar a su cama sin siquiera cambiarse la ropa o al menos, quitarse las botas, no le apetecía nada más que intentar conciliar el sueño, algo que logró sin apenas percatarse de ello mientras no dejaba de injuriar a la teniente por su aparición y privarle de poder dormir con Jaeger a su lado o, al menos, haber compartido con el quinceañero algún arrumaco antes de ir a dormir.

Despertó a causa de un estornudo involuntario y sintió un leve dolor de cabeza por lo que Rivaille no pudo impedir soltar una maldición, había dormido olvidando cerrar la ventana haciendo que el frío nocturno lo abrigara en la noche y solo esperaba que un resfriado se le hiciera inminente porque eso sería algo demasiado inapropiado para esos días en que tendría que estar presente y cuidando de Eren ante los estudios que Hanji le realizaría pero, afortunadamente, el ardor que había estado sintiendo desapareció como si fuera por arte de magia aunque el dolor latente y más leve en su retaguardia aún continuaba.

Levi cerró refunfuñando la ventana de su habitación antes de darse una ducha, reprobándose a sí mismo el haber dormido vestido y cuando volvió a estar presentable, luciendo su uniforme bien planchado, bajó al comedor cuando escuchó como la puerta principal estaba siendo aporreada por lo que se dirigió a abrirla dejando entrar a un soldado del escuadrón de reconocimiento.

– ¡Sargento!, ¡traigo un mensaje urgente para la teniente Hanji!. – Se apresuró a  decir el soldado atropelladamente. – ¿Puede indicarme donde se encuentra?.

Sin embargo, antes de que Levi pudiera decir algo, un grito de euforia de Zoe hizo eco por el lugar y el soldado se disculpó antes de correr hacia el sitio del que provenía el gritos para que a los segundos se escuchara a Hanji gritando desgarradoramente y saliera corriendo del comedor angustiada seguido de un ojeroso Eren y el soldado que había acudido al lugar como mensajero.

– ¡Bean…! ¡Swaney…! – Lloriqueó la mujer entre gritos acercándose a Levi ya que el sargento no había tenido tiempo de moverse de allí. – ¡Rivaille… los asesinaron…! – Gritó Zoe al percatarse de la presencia del sargento en la puerta antes de coger por los hombres a Rivaille y zarandearlo con fuerza.

Levi no dijo nada, solo se ocupó de soltarse del agarre de la teniente que sin esperar corrió a por su caballo para junto al mensajero salir a galope hacia la ciudad.

– ¡Eren!. – Llamó el sargento al adolescente que se había paralizado al verlo allí. – ¡Ve a llamar a los demás y ponte la caperuza, nos vamos a Trost para ver lo que ha ocurrido!. – Ordenó Rivaille antes de dirigirse a las caballerizas para preparar a su caballo.

– ¡Sí, señor!. – Acató la orden Eren antes de correr escaleras arriba para llamar al resto de los componentes del equipo de Levi.

Rivaille no solo había preparado su caballo sino también había acondicionado el de Eren en los pocos minutos que el quinceañero tardó en volver a aparecer.

– Eren. – Llamó al chico que no dudó en acercarse y antes de que Jaeger pudiera abrir la boca fue derribado y besado. – Mocoso, ¿cómo te atreviste a hacerle caso a esa loca?. – Le susurró mientras desabrochaba el pantalón de Eren y sin más buscar la semierección del adolescente que había causado.

– ¡Se… señor! –Tartamudeó Jaeger al ver lo que pretendía hacer el mayor.

– Tenemos tiempo antes de que venga los demás, ya tú caballo, como él mío, están preparados. – Indicó mientras comenzaba a hacerle una felación al adolescente.

– ¡Ah…! ¡Sarge…nto…! – Gimoteó Eren ante el inesperado acto.

Levi no se contuvo en desabrochar su pantalón mostrar su sexo excitado, el cual comenzó a estimular más, por los jadeos del menor, el lugar en el que lo había incitado, la posibilidad de ser descubiertos o el escuchar a los caballos relinchar cerca suyo, animales que podrían golpearlos con una coz haciendo aquel momento en algo más peligroso de lo podía ser.

– ¡Sarge…! – Llamaba Eren sintiendo cerca el final pero antes de que pudiera alcanzar el clímax, Rivaille se levanto, terminó de bajar sus pantalones y sin ninguna preparación se auto penetró con el pene del adolescente pero el dolor que punzaba agudo ante la brusca intromisión en su cuerpo se desvaneció al sentir nuevamente la caricia en un punto de su interior que parecía solo alcanzar y conocer en su cuerpo, Eren.

Levi escuchó como Jaeger gruñía de puro placer mientras terminaba en su interior, ardiente como lava, provocando que Rivaille también alcanzara el orgasmo manchando la paja esparcida por el suelo del establo y haciéndolo desear más del placer que le proporcionaba el menor, a pesar de las consecuencias, Rivaille sabía que podía soportar el dolor, podía aguantar la molestia proporcionadas al ser ultrajado con el simple hecho de poder sentir elevarse con cada envestida que Eren pudiese otorgarle, aún había sido una, fue lo suficiente para hacerle saborear el éxtasis en los labios mientras intentaba ahogar su gemido.

Rivaille se levantó aún sin haber regulado su respiración agitada y acomodó sus ropas antes de mirar al adolescente que aún permanecía sentado en el suelo.

– Apresúrate antes de que lleguen los demás. – Le ordenó caminando hacia su caballo como si no hubiera ocurrido nada, como si el dolor punzante por la brusquedad que había sido abierto su ano no existiera o el ardor, ahora leve, que sentía nuevamente en  su vientre fuera algo a lo que no se debía de tener en cuenta.

Eren ya se había acomodado sus ropas cuando el resto del equipo de Rivaille llegó para preparar a sus caballos para la montura y al salir vio al sargento en espera de ir hacia la ciudad, por lo que Eren no pudo evitar sonrojarse antes de montar sobre la silla puesta en el lomo de su caballo y esperar por el resto del equipo de Rivaille, los cuales tardaron unos 20 minutos en preparar a sus corceles para salir al patio donde Levi y Eren los esperaban.

Rivaille a la cabeza del grupo guió a su equipo hacia Trost, donde sabía estaba Hanji experimentando con dos titanes capturados pero al llegar, se encontraron con gente amontonada alrededor de algo o alguien que de donde procedían gritos angustiosos que Levi pudo identificar como la voz de la teniente.

Entre el tumulto de personas,  Rivaille pudo ver a Irvin que miraba uno de los montones de cenizas que había sido un titán escasas horas atrás y no dudó en acercarse para informarse sobre lo sucedido.

– Rivaille. – Fue el saludó del capitán del escuadrón de exploración. – ¿Qué crees sobre esto?. – Preguntó volviendo a mirar el cómo desaparecía lo restos de los titanes.

Levi no dudó en mirar hacia el lugar que parecía tenía hipnotizados a todos los que estaban allí, ya fueran civiles o soldados.

– Que tuvo que ser un idiota o alguien que se cree demasiado listo para hacer algo así. – Contestó el sargento antes de volver su vista al capitán Smith.

– Te estaré esperando, Levi. – Le dijo Irvin dando por finalizada la charla en la que los gritos de Hanji junto a los cuchicheos de los espectadores era lo único que se escuchaba.

– ¡Vamos!, la policía militar se ocupará de este incidente. – Ordenó a Eren, Levi agotado de ver el show que estaba ejerciendo la teniente ante algo que, seguramente, ella terminaría haciendo solo que le habían cortado la posibilidad de hacerlo.

– ¡Eren!. – Llamó volviendo la vista a Jaeger que se había puesto a un lado del sargento en algún momento mientras observaba dicho espectáculo.

– ¡Señor!. – Respondió instantáneamente al llamado de Irvin. – ¿Qué es lo que ocurre?. – Se atrevió a preguntar algo confundido por la escena.

– ¿Qué es lo que ves, Eren?, ¿quién crees tú sobre quién es el enemigo?. – Le preguntó el capitán a Eren en voz baja, solo para que el quinceañero lo escuchara mientras apoyaba sus manos sobre los hombros de Eren.

– ¿¡Eh…!?– Fue lo único que Eren pudo emitir ante la confusión que había engendrado en él las preguntas repentinas que Irvin le había formulado.

– Disculpa, Eren. Te he preguntado algo absurdo.– Se disculpó Smith antes de retirarse del lugar seguido de algunos soldados del escuadrón de reconocimiento.

– ¡Eren!. – Llamó Rivaille para que no se quedara allí paralizado por lo que fuera que Irvin le había dicho.

– ¡Sí, sargento Rivaille!. – Se apresuró a decir antes de seguir a Levi para ir con el resto del equipo a donde habían dejado los caballos.

Cuando se habían alejado lo suficiente de donde se encontraba la aglomeración y el bullicio que generaban los gritos y susurros de las personas, Rivaille detuvo a su caballo, provocando que el resto de su equipo lo imitase.

– Volved al cuartel y terminar de acondicionar el lugar. Yo tengo que reunirme con el capitán. – Habló escuetamente. – Proteged a Eren, ya sabéis que es valioso para el escuadrón de reconocimiento. – Les recordó antes de encaminar a su caballo hacia el cuartel del escuadrón de exploración que había en Trost.

– ¡Sí, sargento!. – Gritaron al unísono Petra, Günter, Aurou, Erd y Eren antes de encaminarse al lugar en el que habían pasado esos días.

Levi llegó al cuartel que la legión de reconocimiento tenía en Trost para encaminarse al despacho de Irvin, al que entró sin llamar, sabía que aún el capitán Smith no había llegado, seguramente, porque estaba intentando informarse con más detalles de lo acontecido con los titanes que torturaba Hanji e incluso, era posible que fuese a hablar con el capitán de la policía militar.

El sargento suspiró con hastió antes de llevar una de sus manos al lugar donde aún sentía un leve calor por lo que había hecho antes de llegar a Trost y leve gruñido quiso escapar de sus labios, pues le hubiera gustado sentir más la extraña pero agradable sensación a pesar de terminar con esas consecuencias.

La puerta del despacho fue abierta repentinamente y haciendo que Levi retirara su mano de su plana barriga mientras giraba su cabeza para ver como Irvin, acompañado de Mike entraban a la habitación.

– Rivaille, ya estás aquí. – Habló Irvin dirigiéndose a su asiento detrás del escritorio mientras Mike solo olfateaba el ambiente antes de sonreír divertido mirando al sargento, justo al mismo tiempo que cerraba la puerta para que nadie interfiriera en el lugar.

– Fuiste tú el que me dijo que viniera. – Le recordó Levi percatándose de la sonrisa divertida de Mike, estaba seguro que el teniente Zackarius ya sabría acerca de lo que había estado haciendo con Eren antes de llegar a Trost, si algo caracterizaba a Mike era su capacidad de poder diferenciar olores, en especial de los titanes, esa características del teniente había sido lo que hasta el momento lo había beneficiado para continuar vivo y fuera una de las manos derechas de Irvin.

– ¿Algún extraño se ha presentado por el lugar donde tenemos oculto a Eren?. – Le preguntó seriamente mientras Mike apoyaba su espalda en una de las paredes que había detrás de la mesa de Irvin.

– No. – Fue escueto en su respuesta, hubiera sido bastante fácil percatarse en el lugar de que algún sujeto se acercase allí, siendo que el cuartel estaba en una zona bastante recóndita. – ¿Sospechas de que la persona que acabó con los titanes quiera capturar o asesinar a Eren?. – Preguntó, sintiendo como cierto miedo se instalaba en él al pensar que Eren terminara muerto por un enemigo que parecía ser invisible.

– No lo sospecho, estoy seguro de ello. – Afirmó Irvin entrelazando los dedos de sus manos. – Eren debe de estar siendo visto como un obstáculo o quizás se trate de que pueda mostrarnos algo que no se desea que descubramos. – Agregó con convicción.

– Exactamente, ¿a qué te refiere, Irvin?. – Prácticamente, masticó cada una de las palabras que pronunció, aunque el subconsciente de Levi le gritaba lo que estaba diciéndole el capitán Smith, tenía la necesidad de escucharlo de forma directa ya que se negaba a hacerle caso a sus pensamientos.

– Las cosas han cambiado, Rivaille. Eren resulta ser más valioso de lo que a priori pensamos que sería, es posible que su existencia sea más importante que las nuestras. – Aclaró Irvin con seriedad.

– ¿Y qué pasará con la expedición al exterior que solicitaste?. – Inquirió con molestia porque el rostro de su superior le indicaba que todo estaba complicándose.

– La expedición se llevará a cabo, no podemos desperdiciar esta oportunidad y es posible que encontremos algún indicio de lo ocurrido hoy. – Dijo desenlazando sus dedos. – Rivaille, ve a buscar a Hanji y volved al cuartel donde está Eren, si es posible que comiencen con los estudios sobre el chico y si tienen algún avance, ven a comunicármelo de inmediato. Además, espero estés aquí para el recibimiento de los nuevos reclutas, creo que la presencia de Eren ante sus antiguos compañeros puede beneficiarnos.

– ¿Eso es todo?. – Preguntó Levi con parquedad por lo comunicado.

– Solo… que no hables con nadie de lo que te he contado, esto es información confidencial, Levi. – Apuntillo Irvin severamente mientras se ponía de pie. – ¡Cuida de Eren!.

– No tienes que recordármelo. – Respondió con tono de voz irritado Rivaille antes de salir del despacho de Irvin para ir en busca de Hanji y volver al cuartel que estaba aislado de la civilización para continuar con su trabajo de niñero pero, también, para proteger con más ahincó a Jaeger de lo que estaba haciéndolo.